Econokafka
Economía, política, historia.

Una economía global asomándose al abismo

04-10-2022 09:39

La única certeza en estos momentos es una grave incertidumbre, que bien puede extenderse más allá de 2023.

Una economía global asomándose al abismo
Una economía global asomándose al abismo

Credit Suisse al borde de la quiebra, la economía del Reino Unido en una súbita crisis por la igualmente inesperada ineptitud del nuevo gobierno de Liz Truss, China con desequilibrios financieros significativos (nada nuevo, pero siempre preocupante), la guerra entre Rusia y Ucrania con una anexión territorial de opereta y una sombra nuclear muy real, aparte del brutal impacto energético en Europa, al tiempo que sigue la inflación mundial y los bancos centrales deben seguir aumentando las tasas de interés para frenar los precios. Un aumento de tasas que puede desinflar dramáticamente los precios de los inmuebles en muchos países.



¿Un nuevo Lehman Brothers?

Una mezcla explosiva que ya está llevando al desplome de bolsas y de monedas, en este último caso con el dólar mostrando una vez más toda su fuerza y ganando terreno prácticamente frente a todas las divisas –del euro al yen, por supuesto pasando por la libra esterlina y el franco suizo. Además, claro, llevando a fuertes desaceleraciones en crecimiento y pronósticos de recesión.

Larry Summers, titular del Tesoro estadounidense con Bill Clinton, ha comparado la situación actual con las primeras sacudidas experimentadas por la economía global en agosto de 2007, que llevarían a la quiebra a Bear Stearns en marzo de 2008 (adquirido de emergencia por JP Morgan) y finalmente a la quiebra de Lehman Brothers el siguiente septiembre, que como no lo compró nadie entonces arrastró consigo en su desplome al sistema financiero global.

Es el gran temor ahora: que de repente explote algo parecido a Lehman, como sería por ejemplo la quiebra de Credit Suisse, un banco global que se considera un banco sistémicamente importante a nivel global, o sea, cuya quiebra tendría efectos graves internacionalmente. La institución administra activos con un valor de 1.7 billones (millones de millones) de dólares.

Si ese banco quiebra o no se sabrá en pocas semanas. Lo que no debe esperarse es que las autoridades suizas adopten una actitud pasiva como la tuvieron las estadounidenses con Lehman. En 2008 se aprendió que lo peor que puede hacerse con una institución financiera global es dejarla quebrar y esperar a ver qué ocurre, cruzando los dedos que no pase a mayores.

El costo es muchísimo mayor que el rescate, y en todo caso los que deben salir perdiendo son los accionistas, a los que se deja con un valor de cero, pero no todos aquellos con los que la institución financiera está interconectada. La lección de Lehman fue que el tamaño era relevante, por supuesto, pero todavía más las numerosas conexiones con otras instituciones. Credit Suisse es, simplemente, demasiado importante para dejar que quiebre. Puede anticiparse que esto no sucederá.



La locura Truss - Kwarteng

De ser necesario, se rescatará a Credit Suisse, pero tampoco puede esperarse que todo sea prudencia o una planeación adecuada, como lo demostró el gobierno de Liz Truss en el Reino Unido.

La nueva Primer Ministro llegó al cargo prometiendo rebajar impuestos, y su nuevo titular de Hacienda (Canciller del Exchequer), Kwasi Kwarteng, dio una impresionante demostración de lo que es dinamitar toda responsabilidad económica, anunciando una serie de recortes de impuestos y aumento brutal al gasto público, lo segundo para subsidiar la energía y topar el costo de esta para los hogares británicos. Todo combinado con un ambiente inflacionario no experimentado en tres décadas.

Truss y Kwarteng desplegaron una política fiscal digna de Ronald Reagan, al parecer pensando que los déficit fiscales pueden ser tan elevados como se quiera, que al cabo se desatará el crecimiento, y esto con una inflación galopante.

Truss logró lo que nadie en la historia moderna de Reino Unido: destruir su credibilidad y popularidad en cuestión de días, desatando una crisis financiera por completo innecesaria a costa de imponer ideología sin importar las circunstancias.

Los salvó, un poco, la rápida respuesta del Banco de Inglaterra. Ambos ya tuvieron que meter una humillante reversa a la rebaja de impuestos a los más adinerados, la parte más impopular de lo anunciado. La lección fue clara: ni siquiera una economía potente puede desafiar el sentido común.



La incógnita Putin

Para complicar más el desastre global está la incógnita que representa Vladimir Putin. El forzado retroceso de su ejército en Ucrania, y el rechazo al reclutamiento obligatorio por parte de la población rusa lo están poniendo contra las cuerdas, el peor lugar para un dictador soberbio. No se trata solo del gas a medida que Europa avanza hacia lo que espera sea un crudo invierno, sino de una posible locura nuclear.

Son demasiados los frentes, incluyendo por supuesto la lucha contra la inflación, para esperar que la economía global retome pronto una senda de crecimiento sostenido. La única certeza en estos momentos es una grave incertidumbre, que bien puede extenderse más allá de 2023.

ACERCA DEL AUTOR
Sergio Negrete
Doctor en Economía por la Universidad de Essex, Reino Unido. Licenciado en Economía por el ITAM. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM. Profesor-Investigador en el ITESO. Fue funcionario en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en el Gobierno de México.
ÚLTIMAS ENTRADAS
ARCHIVO HISTÓRICO
<< Octubre 2022 >>
D L M M J V S
      
01
02
03

04

Una economía global asomándose al abismo
05
06
07
08
09

10

Un Nobel a los bancos y rescates financieros
11
12
13
14
15
16

17

La fortaleza (transitoria) del peso
18
19
20
21
22
23

24

La lección fiscal de Truss
25
26
27
28
29
30
31