Econokafka
Economía, política, historia.

Tormenta perfecta para un mal crecimiento

12-07-2021 08:34

El año 2021 será otro de mal crecimiento para México, por al menos cuatro razones.

El Presidente tiene sus proyectos favoritos, y ninguno de los cuatro representa un motor para el crecimiento.
El Presidente tiene sus proyectos favoritos, y ninguno de los cuatro representa un motor para el crecimiento.

El crecimiento económico de largo plazo es la variable más importante para medir el desempeño de una nación, dado el impacto directo que tiene en el bienestar de la población. Si hay una forma de aumentar dicho bienestar sin crecimiento, no se descubierto todavía (y es improbable que ocurra, por más que algunos gobernantes o economistas crean lo contrario).

El año 2021 será otro de mal crecimiento para México, por al menos cuatro razones: la política fiscal restrictiva, monetaria en la misma dirección, falta de inversión, notablemente en infraestructura, el retroceso institucional, incluyendo en el de por sí deficiente Estado de Derecho, y la continuación de la pandemia. Todos los elementos de una tormenta perfecta para asegurar un mal crecimiento en este año que ya lleva más de la mitad.

 

El motor con toda la potencia es el externo

Sí hay una potente locomotora jalando a la economía mexicana: la de Estados Unidos. Y ni con esa fuerza se compensará el desplome de 2020. Suponiendo un crecimiento del PIB en términos reales de 6.0%, faltará un buen trecho para llegar al 8.5% que fue la contracción del año pasado, y por supuesto más si se quiere llegar al nivel de 2018 (el PIB se redujo ligeramente en 2019) y mucho más si se quiere alcanzar el PIB/cápita del último año del sexenio Peña Nieto.

La locomotora interna no existe, pues se llama inversión nacional (privada y pública) y extranjera. La obsesión (es la palabra adecuada) presidencial es la de mantener un déficit público reducido, y como consecuencia evitar lo más posible el endeudamiento público. Una idea entendible, aplaudible incluso, en tiempos de prosperidad económica, pero condenable en una fuerte recesión. El saliente titular de Hacienda externó recientemente que a México no le convenía endeudarse, dado el nivel de las tasas de interés. Como demostraron tantas economías avanzadas, emergentes e incluso algunas de bajo ingreso en 2020, mintió.

Arturo Herrera simplemente justificaba lo que tuvo que hacer por órdenes del presidente López Obrador. Es improbable que la situación cambie con Rogelio Ramírez de la O, y menos cuando puede alegarse que ya regresó el crecimiento. La política fiscal fue restrictiva en 2019, el año pasado, lo está siendo ahora y así se mantendrá en el futuro. Si el nuevo titular de SHCP espera que AMLO cambie de opinión, lo más probable es que se lleve una desagradable sorpresa, como le ocurrió a Carlos Urzúa.

 

La sorpresa monetaria

La política fiscal dejó de ser una sorpresa hace tiempo, pero a ella se agrega ahora una política monetaria que dio un giro con el aumento en la Tasa Objetivo de Banco de México de 4.0% a 4.25%. La decisión desató un debate, pues fue dividida (dos de los cinco miembros de la Junta de Gobierno optaron por mantenerla sin cambios) y en un entorno en que se argumenta que el fuerte aumento inflacionario es algo temporal y producto de choques de oferta, y por ello no atacable con la tasa de interés.


Te puede interesar:

Retiros de Afores por desempleo se disparan con Peña Nieto y AMLO


Por otra parte, está el hecho de que inflación que se supone temporal pero es de larga duración puede traer un cambio en la expectativa inflacionaria, lo que a su vez alimenta al fenómeno. El hecho incontrovertible es que el aumento fue inesperado y puede ser el primero de varios. Y otro hecho es que tasas de interés más elevadas representan un incentivo para el ahorro y un freno para la inversión –y por ende el crecimiento.

 

Inversión deprimida

Una inversión que de por sí está muy lejos de ser vigorosa. El Presidente tiene sus proyectos (elefantes blancos) favoritos, y ninguno de los cuatro representa un motor para el crecimiento (Pemex, Dos Bocas, Santa Lucía y Tren Maya), sino coladeras para los recursos públicos. Quizá ello no sería tanto problema si el Gobierno Federal no pusiera piedras en el camino a inversionistas privados, destacadamente en el sector energético, una actitud que contamina el ánimo en otros sectores.

Si a ello se suma la destrucción institucional, incluyendo un crimen fuera de control, el resultado no puede ser positivo. López Obrador anunció Gas Bienestar al mismo tiempo que atacó a la Comisión Federal de Competencia Económica como un “cero a la izquierda”. Es muy probable que AMLO sepa que necesita a la inversión privada, nacional y extranjera, pero todo muestra que no le gusta. Es una actitud que explica por qué en 2021, y en el futuro, se tendrá un mal crecimiento económico en México.

ACERCA DEL AUTOR
Sergio Negrete
Doctor en Economía por la Universidad de Essex, Reino Unido. Licenciado en Economía por el ITAM. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM. Profesor-Investigador en el ITESO. Fue funcionario en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en el Gobierno de México.
ÚLTIMAS ENTRADAS
ARCHIVO HISTÓRICO
<< Julio 2021 >>
D L M M J V S
    
01
02
03
04

05

El fetiche del petróleo

06

Las tres mentiras de Arturo Herrera
07
08
09
10
11

12

Tormenta perfecta para un mal crecimiento
13
14
15
16
17
18

19

AMLO, el mal destapador
20
21
22
23
24
25

26

Jeff Bezos o la furia ante la riqueza
27
28
29
30
31