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Economía, política, historia.

La peculiar estrategia petrolera de México

10-01-2022 10:10

López Obrador, un conservador fiscal que no duda en tratar de ahorrar recursos cancelando programas sociales, fideicomisos o compras de medicamentos, en el petróleo no da importancia alguna al dinero.

El presidente López Obrador en conferencia de prensa.
El presidente López Obrador en conferencia de prensa.

Petróleos Mexicanos se embarca a partir de 2022 en una estrategia que quizá no tenga precedente en el ámbito mundial de un país con recursos petroleros: dejar de exportar crudo para transformar toda la producción nacional en gasolinas en las refinerías de su propiedad, incluyendo una en Texas que está por adquirir en su totalidad, además de Dos Bocas (que se supone empezará a producir gasolinas y diesel en 2023).

 

AMLO: la prioridad es la gasolina

La razón realmente no es que Andrés Manuel López Obrador quiera dejar de vender crudo en el extranjero, que desee que todo se quede para los mexicanos. En un mundo ideal, el tabasqueño querría que toda la gasolina que se consume en el país se produjera en el mismo, y además se exportara crudo.

Pero la prioridad es la gasolina. La peculiar analogía del tabasqueño es que no se deben vender (exportar) naranjas para comprar (importar) jugo de naranja. Como tantas nociones económicas del Presidente, es simplista y equivocada, pero empata perfectamente con su obsesión nacionalista que es particularmente intensa al tratarse de energía. Para AMLO es casi una ofensa que un importante productor petrolero sea un importador de gasolina. Y, para colmo, de los Estados Unidos.

De hecho, la producción de petróleo actual es insuficiente, suponiendo que se refinara toda, para satisfacer la demanda nacional de gasolina. Esto porque esta ha caído de manera importante en las últimas dos décadas, de un pico de 3.83 millones de barriles diarios (mbd) en promedio durante 2004 a 1.75 millones en enero-noviembre del año pasado, esto es, poco menos de la mitad.

A pesar de un fuerte aumento en inversiones para exploración y producción desde que tomó posesión, lo que logró esta administración fue detener la caída, pero no más. El Plan de Negocios de Pemex publicado en 2019 presentó ambiciosas metas de producción y refinación (y además exportación de crudo) que resultaron excesivamente optimistas. Por ejemplo, para 2021 se proponía que la producción llegaría a 2.07 mbd.

Por ello es el planteamiento por parte del Director General de la paraestatal, Octavio Romero, de aumentar este año la producción a 1.944 mbd, y 2.0 mdb para 2024, parece igualmente ilusorio, lo mismo que el objetivo de aumentar notablemente la refinación en las seis plantas existentes. Todo aquello que no se consiguió en 2019-2021 se conseguiría, de acuerdo con lo planteado por Romero y Rocío Nahle, la secretaria de Energía, este año. Todo esto con el objetivo de dejar de exportar crudo e importar gasolinas de 2023 en adelante. Por improbable que realmente suceda, lo relevante es el intento y las razones que lo explican, así como las consecuencias potenciales.

 

Precios y costos sin importancia

La mezcla mexicana promedió 74.82 dólares por barril en noviembre pasado, el nivel más elevado en siete años. Puede parecer extraño que se decida recortar la exportación justo cuando la misma está trayendo más dinero (y divisas extranjeras). No lo es para López Obrador porque su objetivo es la gasolina, no el crudo, y su premisa es que con la autarquía petrolera que propone, entonces los precios internacionales serán irrelevantes. ¿Qué importancia tiene si el petróleo está a 10 o a 100 dólares el barril cuando no se exporta crudo y no se importa gasolina? Lo único relevante será el precio interno de la gasolina, que así podrá modificar con libertad (aunque es improbable que lo reduzca, como tantas veces prometió).

De hecho, en el estallido global de la pandemia en marzo y abril 2020, cuando el precio del petróleo se colapsó en los mercados internacionales (incluso llegando a niveles negativos nunca vistos), AMLO dijo que ese desplome justificaba su visión, puesto que no habría importado el precio para México si se hubiese dejado de exportar crudo.

No importan los precios, tampoco los costos: reducir una actividad en que se gana dinero (exportar crudo), y que de hecho se estima que representa un 15% de los ingresos del sector público, a cambio de concentrarse en otra (refinar) que implica perder dinero a carretadas parece una locura financiera, y lo es. El llamado Sistema Nacional de Refinación perdió 111.1 mil millones de pesos entre enero y septiembre de 2021, y para el mismo periodo de 2020 la pérdida fue de 153.0 mil millones.

López Obrador, un conservador fiscal que no duda en tratar de ahorrar recursos cancelando programas sociales, fideicomisos o compras de medicamentos, en el petróleo no da importancia alguna al dinero. Al parecer lo único importante es que se trata de la soberanía energética de la nación. Si llega a necesitar el dinero que ahora obtiene del crudo lo más probable es que trate de recortar gasto en otras áreas.

La peculiar estrategia petrolera de México es precisamente singular porque carece de toda racionalidad fuera de una obsesión irracional en la gasolina, ni siquiera el petróleo, como símbolo de la soberanía nacional.

ACERCA DEL AUTOR
Sergio Negrete
Doctor en Economía por la Universidad de Essex, Reino Unido. Licenciado en Economía por el ITAM. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM. Profesor-Investigador en el ITESO. Fue funcionario en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en el Gobierno de México.
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