La falta de credibilidad de la guía prospectiva y de los pronósticos de Banxico

La pausa monetaria es insuficiente para lograr la convergencia de la inflación a la meta de 3%. Es necesario revertir el relajamiento monetario y modificar la forma en que se comunica la instrumentación de la política monetaria.
5 Febrero, 2026
Edificio central de Banxico.
Edificio central de Banxico.

Hoy el Banco de México finalmente hará una pausa en el ciclo de recortes de la tasa de interés de referencia de la política monetaria. Sin embargo, sigo considerando que dicha pausa es insuficiente por varias razones. 

Primeramente, conviene recordar que las cuatro últimas decisiones en que la Junta de Gobierno del Banco de México decidió recortar la tasa de referencia de la política monetaria, no fueron unánimes. En particular, el subgobernador Jonathan Heath propuso hacer una pausa en el ciclo de recortes y explicó con toda claridad las razones de su postura.

Sin embargo, sigo pensando que una pausa no es suficiente. No es lo mismo proponer una pausa cuando la tasa de referencia es 8% que cuando es 7%. Si la pausa se hubiera realizado en agosto, la tasa de interés real ex-ante de corto plazo hubiera sido de 4.28%, mientras que en febrero este indicador es de 3.04%. Los últimos recortes han ocasionado que la tasa de interés real de corto plazo se ubique desde el primero de octubre de 2025 por debajo del límite superior de 3.6% del intervalo de estimación de la tasa de interés neutral del Banco de México, y que esté cada vez más cerca de su punto medio de 2.7%.

El hecho de que la tasa de interés real de corto plazo se ubique en una zona de neutralidad implica la ausencia de una política monetaria suficientemente restrictiva para lograr el objetivo de inflación de 3%. Esto significa que la postura de la política monetaria es totalmente acomodaticia, es decir, que la inflación se mantiene a la deriva y que sólo es función del comportamiento de sus determinantes principales.

Lo anterior es especialmente preocupante debido a la tendencia de la inflación subyacente a estabilizarse en niveles superiores al 4% y por encima del objetivo de inflación de 3%. El repunte de la inflación de mercancías a niveles normales ha presionado a la inflación subyacente al alza, mientras que la inflación de servicios parece estar estancada en niveles ligeramente superiores al 4%. 

A ello hay que agregar los choques de oferta derivados del incremento al salario mínimo de 13%, los impuestos especiales a la salud (refrescos, cigarrillos) y el aumento del IEPS a la gasolina y la política de mantener los precios de los energéticos en términos reales con base en la inflación observada. Si bien estos choques tienen un efecto transitorio sobre la tasa de inflación, es necesario que la política monetaria se oriente a evitar que tengan un efecto de segundo orden sobre el resto de los precios y las expectativas de inflación, las cuales han venido deteriorándose con el repunte que han mostrado recientemente tanto la inflación general como la inflación subyacente. 

Más aún, el subgobernador Heath ha reconocido el problema de la credibilidad de que la inflación converja a 3% durante el presente año y, por ello, ha propuesto que los pronósticos de inflación sean más realistas. Por lo tanto, es de esperarse que hoy el Banco de México presente una revisión significativa al alza en sus pronósticos de inflación. Si bien una dosis de mayor realismo en los pronósticos es bienvenida, ello no está exento de riesgos por sus posibles efectos sobre las expectativas de inflación. 

En mi opinión, dada la experiencia que se ha tenido hasta ahora, para lograr la convergencia de la inflación a la meta de 3% se requieren tres cambios importantes en la formulación y comunicación de la política monetaria: 

  1. Revertir el relajamiento de la postura de política monetaria para llevarla nuevamente a un terreno suficientemente restrictivo que sea percibido como congruente con una desinflación sostenida hacia la meta de inflación de 3%.
  2. Eliminar la guía prospectiva para las tasa de interés. Esto contribuiría a que las expectativas de movimientos futuros en la tasa de referencia sean congruentes con la percepción del público y los mercados sobre la actividad económica y los determinantes de la inflación y con sus expectativas de inflación. La guía prospectiva de tasas de interés limita la flexibilidad en las decisiones de política monetaria y erosiona la credibilidad del banco central cuando la percepción de los agentes económicos sobre el nivel adecuado de las tasa de interés de referencia difiere de la guía prospectiva, como ha venido ocurriendo.
  3. El problema de credibilidad de los pronósticos puntuales del Banco de México para los próximos ocho trimestres no se resuelve procurando que sean más realistas. La credibilidad se construye con resultados, no con pronósticos que no se materializan. Lo mejor es abandonarlos. El banco central no los ha utilizado como una guía en sus decisiones de política monetaria: sus decisiones no han respondido a las desviaciones entre la inflación observada y las expectativas de inflación con respecto a la trayectoria de los pronósticos. La revisión de los pronósticos de la trayectoria de convergencia dentro del horizonte de pronóstico ha erosionado la credibilidad del banco central sobre su compromiso de alcanzar la meta de inflación dentro de un plazo razonable y ha dificultado la rendición de cuentas en términos de la evolución de los determinantes de la inflación. 

Ciertamente, la política monetaria actúa con rezagos que son variables e inciertos. La mejor manera de anclar las expectativas de inflación y situarlas en una trayectoria congruente con la meta de inflación es conservar la flexibilidad y discrecionalidad necesarios para que la postura de la política monetaria sea creíble, adecuándose continuamente y con la debida oportunidad a la nueva información sobre los determinantes y la evolución de la inflación.

Abraham Vela Dib Abraham Vela Dib Economista por el Tecnológico de Monterrey, maestro en Economía por el Colegio de México y doctor en Economía por la Universidad de California en Los Ángeles. Fue presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR) desde 2018 hasta 2021. Antes, trabajó en el Banco de México y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Actualmente es profesor en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).