Econokafka
Economía, política, historia.

La larga agonía del grado de inversión

29-07-2020 08:34

Que México vaya a perder el grado de inversión puede parecer peculiar cuando si algo ha evitado, y con bastante éxito, la administración 2018-2024 es la acumulación de deuda.

El presidente Andrés Manuel López Obrador y el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, en una conferencia de prensa el 9 de septiembre pasado en Palacio Nacional.
El presidente Andrés Manuel López Obrador y el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, en una conferencia de prensa el 9 de septiembre pasado en Palacio Nacional.

Es una muerte que está siendo largamente anunciada: la perdida de México (esto es, del Gobierno Federal) del grado de inversión. No este año, pero quizá en 2021 o hasta 2022.

Lo peor de la agonía es que no se trata de una enfermedad terminal, sino evitable por parte del propio interesado. Pero los pronósticos indican la certeza de que México no alterará el rumbo. Veinte meses de gobierno, los más recientes en medio de una crisis brutal, no deja espacio para el optimismo. Cuando eventualmente llegue el fin nadie podrá decirse sorprendido, excepto quizá el propio gobierno.

 

La paradoja de un Presidente que detesta la deuda

Que México vaya a perder el grado de inversión puede parecer peculiar cuando si algo ha evitado, y con bastante éxito, la administración 2018-2024 es la acumulación de deuda. Andrés Manuel López Obrador es un acérrimo conservador fiscal. Es un ferviente creyente en la austeridad en el quehacer gubernamental. Una austeridad pésimamente entendida, en que tira dinero a raudales en ciertos proyectos mientras recorta presupuestos en rubros como medicinas y salarios de la burocracia, pero austeridad en el sentido de mantener cierto control del déficit público y del endeudamiento.

Cierto, la deuda pública aumentará sustancialmente como porcentaje del PIB durante 2020, pero los aumentos nominales de deuda denominada en pesos y dólares no lo hará en forma importante (buena parte de la deuda en pesos es externa, pues está en manos de inversionistas extranjeros). Sin duda el gobierno es en parte responsable de lo que probablemente será una depresión económica (contracción del PIB de dos dígitos) en lugar de una recesión, pero una caída como la que experimentará México no será atípica en el contexto mundial.

La fuerte subida en la relación deuda/PIB será producto de un colapso del PIB nominal, y de que la deuda aumentará por la depreciación del tipo de cambio. Esto es, la deuda total convertida a pesos sube y será dividida por un PIB más pequeño en pesos. Y esto ocurriría, aunque la deuda no aumentase absolutamente nada, y esto lo saben las agencias calificadoras.

Tampoco puede argumentarse que la deuda pública sea, o será, elevada. Suponiendo que la relación deuda/PIB aumente diez puntos porcentuales, esta llegaría a niveles rozando el 60% del PIB, un nivel medio para una economía emergente (y bajo para una avanzada), más considerando la explosión de deuda que se observará en muchísimos países este año, incluyendo ricos y emergentes.

De acuerdo a estimaciones del FMI, las naciones con economías desarrolladas aumentarán su deuda en promedio durante este año en 17 puntos de PIB. Lo de México parece, es, algo menor comparado con muchas otras naciones… que sin embargo mantendrán el grado de inversión.

 

Reprobado general

La diferencia reside en la política económica de López Obrador. Es la destrucción de un buen ambiente que existía hasta 2018 para la inversión nacional y extranjera. Es, entre otras cuestiones, la cancelación de Texcoco y de Constellation Brands por medio de farsas disfrazadas de consultas ciudadanas, de la eliminación de las rondas petroleras, de las peleas con las gaseras o de los ataques a la generación de electricidad por medio de viento y sol (esto es, a energías verdes). Un gobierno que ataca la inversión sabotea el futuro crecimiento.

Está, además, la apuesta por el petróleo en general y Pemex en lo particular. La paraestatal sigue naufragando en un mar de tinta roja, con las pérdidas en el segundo trimestre del año alcanzando “solo” 44,337 millones de pesos, y con las pérdidas acumuladas en el año y medio del sexenio obradorista alcanzado la escalofriante cifra de 1.3 billones (con 12 ceros) de pesos, aproximadamente 5.0% del PIB de 2019.

La visión petrolera obradorista es exactamente la inversa de lo deseable: dejar de exportar crudo (actividad que trae ganancias a Pemex y el gobierno) y en cambio refinar gasolinas (lo que pierde dinero en cantidades astronómicas) construyendo además una nueva refinería como parte de la estrategia.

Un gobierno que ofrece abrazar a las mafias criminales, y que se muestra impotente para frenar la escalada de homicidios y otros crímenes como la extorsión, que rechaza abiertamente la meritocracia, que apoya a grupos como la CNTE, evidencia que no busca consolidar el respeto a la ley. El rechazo a pruebas masivas y mascarillas ante la pandemia ha mostrado otra faceta clara de ineptitud.

La futura pérdida del grado de inversión no es un tema de niveles de endeudamiento público o capacidad de pago, es una forma de expresar, por parte de los mercados internacionales de capital (vía las agencias calificadoras), un reprobado general a la administración obradorista.

ACERCA DEL AUTOR
Sergio Negrete
Doctor en Economía (Essex, Reino Unido), Licenciado en Economía (ITAM) y Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UNAM). Profesor-Investigador en el ITESO.Fue funcionario en el Fondo Monetario Internacional y en el gobierno de México.
ÚLTIMAS ENTRADAS
ARCHIVO HISTÓRICO
<< Julio 2020 >>
D L M M J V S
   
01
02
03
04
05
06
07
08

09

El austero autodestructivo
10
11
12
13
14
15

16

Un Presidente en su tierra de fantasía
17
18
19
20
21

22

AMLO, el empeorador
23
24
25
26
27
28

29

La larga agonía del grado de inversión
30
31