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Economía, política, historia.

La fortaleza (transitoria) del peso

17-10-2022 07:25

En meses recientes, el peso ha destacado por la estabilidad de su paridad frente al dólar, que ha contrastado con las depreciaciones que han experimentado otras monedas importantes como el euro o yen.

Una moneda fuerte es muchas veces reflejo de una economía igualmente sólida. Esto es indudable en el largo plazo, en que lo que habitualmente se conoce como una divisa es la moneda emitida por un país que también es una potencia económica.

Suele ser resultado de muchos años de una creciente fortaleza (evidenciada por una productividad en aumento constante), comparada con otras naciones, y de una inflación consistentemente baja, de la misma forma comparada con otros países. Productividad alta, inflación baja, es la fórmula casi infalible para que una moneda se transforme en divisa.

Muy pocos habrían apostado que la moneda más importante de Europa después de la Segunda Guerra Mundial sería aquella de un país por completo devastado y hasta dividido en “zonas” entre las naciones victoriosas: el marco alemán.

Menos todavía la del otro gran derrotado en el mismo conflicto, y cuyo Imperio había sido absolutamente destrozado: el yen japonés. Pero fueron la elevada productividad germana y nipona, junto con la bajísima inflación de ambos países, lo que explicó su creciente dominio. La libra esterlina, el franco francés, destacadamente, perdieron esa posición a la que parecían destinados.

Países pequeños con grandes monedas por las mismas razones. Japón es un ejemplo, como también lo son Suiza, Singapur o Corea del Sur. Factores como el tamaño territorial, el poderío militar o peso geopolítico no traen consigo una moneda fuerte o siquiera atractiva internacionalmente. Quizá el mejor ejemplo de ello es Rusia, incluso antes de la invasión a Ucrania. Tendrá un peligroso arsenal nuclear, pero su moneda es irrelevante internacionalmente (todavía más, evidentemente, en meses recientes). Otro ejemplo de país grande y moneda sin peso global es Brasil.

Hora de conocer París

De Brasil o, por supuesto, es también el caso de México. Nadie podría presumir que el peso es una moneda importante, si bien hace algunos años era la más utilizada entre las emergentes, aunque ya también fue desbancada de esa posición por países como China y Corea del Sur. Lo más cerca que México ha estado de tener una moneda usada globalmente es cuando no era México, sino que se llamaba Nueva España y la plata extraída y acuñada en su territorio circulaba hasta, literalmente, en China.

Pero en el corto plazo, sobre todo en meses recientes, el peso ha destacado por la estabilidad de su paridad frente al dólar, que ha contrastado con las depreciaciones que han experimentado otras monedas importantes como el euro o yen.

Por supuesto, anclado como está al dólar, el peso también ha ganado terreno frente a esas monedas. Destacadamente, en noviembre 2021 se necesitaban casi 25 pesos para comprar un euro y ahora se requieren 19.50 (mercado interbancario). Buen momento para vacacionar por tierras europeas (o de otros países).

El peso mexicano no es único. El real brasileño y el sol peruano, por mencionar solo dos monedas de América Latina, también han mostrado estabilidad frente al dólar.

El corto plazo

La trayectoria del peso ya está siendo presumida por el gobierno, como era de esperarse. Como tantas personas de su generación (y posteriores) el presidente López Obrador considera el tipo de cambio un termómetro de salud económica.

Pero atrás del peso no hay elevada productividad ni tampoco una inflación reducida. El PIB del segundo trimestre de 2022 es inferior en 3.2% en términos reales al correspondiente al cuatro trimestre de 2018. Sin duda la mayor parte de esta contracción se explica por la pandemia, pero México es de las naciones que peor recuperación ha observado cuando se compara con muchas otras naciones.

¿Qué explica entonces la estabilidad del peso frente al dólar, desde fines de 2020 fluctuando en alrededor de los 20 pesos por billete verde? ¿Por qué no se ha depreciado como tantas otras monedas? Dos razones:

1. El elevado precio del petróleo, que se disparó con el conflicto entre Rusia y Ucrania, y

2. El fuerte aumento en la tasa de interés que ha implementado el Banco de México, y que ya tiene a la tasa objetivo en un nivel histórico de 9.25%, y que probablemente no tardará en llegar a los dos dígitos, lo que hace muy atractivo ahorrar en pesos… al menos en un corto plazo.

Otras entradas importantes de divisas son las remesas, pero este flujo es un elemento permanente, mientras que petróleo y tasa de interés son transitorias. No puede esperarse que el peso estable se mantenga así en forma indefinida dada la ausencia de una fortaleza económica real.

ACERCA DEL AUTOR
Sergio Negrete
Doctor en Economía por la Universidad de Essex, Reino Unido. Licenciado en Economía por el ITAM. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM. Profesor-Investigador en el ITESO. Fue funcionario en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en el Gobierno de México.
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