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Economía, política, historia.

El viraje a la izquierda de América Latina

07-11-2022 09:54

Lula da Silva regresa a la presidencia de Brasil. Ganó con un estrechísimo margen (50.9% de los votos), pero lleva al gigante latinoamericano hacia la izquierda. En muy pocos años, el subcontinente se ha pintado de rojo.

La izquierda que hoy gobierna es muy diferente a la que imperaba hasta la década de 1980, en que era profundamente estatista y nacionalista. Muchos gobiernos no se contenían para nacionalizar, mientras que gastaban dinero a raudales, desatando inflación y devaluaciones. Los déficit fiscales eran astronómicos, lo mismo que los aumentos en los precios, que llegaban hasta niveles de tres o incluso cuatro dígitos por año.

La izquierda aprendió mucho de las crisis económicas, y de medidas originalmente pertenecientes a gobiernos liberales o de derecha. Desde hace décadas la prudencia fiscal (déficit moderados en las finanzas públicas o incluso superávits) y la monetaria (bancos centrales autónomos, baja inflación) son y seguirán siendo la norma en la región. De la misma forma, se mantiene el entusiasmo (descubierto en la década de 1990) por el libre comercio y la inversión extranjera. La llegada de Lula, o la muy reciente de Boric en Chile o Petro en Colombia, no significa el regreso de la política económica de Salvador Allende o de José López Portillo. No implica impulso inflacionario, nacionalizaciones o cerrazón del país a las importaciones.

 

El mejor ejemplo de esa izquierda transformada o modernizada es, quizá, Alan García del Perú. Un Presidente que declaró una moratoria a la deuda apenas llegó al poder en 1985, que desató un gasto público sin control y que llevó a una hiperinflación que destruyó a la clase media y alimentó a la guerrilla de Sendero Luminoso. El mismo Alan García regresó a la presidencia de su país en 2006, y siguió una política económica ortodoxa que mantuvo al Perú en una senda de elevado crecimiento económico.

Por otra parte, está el desastre venezolano, y también (aunque todo es relativo) el argentino, pero son excepciones que confirman la regla, sobre todo al demostrar que la izquierda ochentera fracasó entonces y que lo seguiría haciendo ahora de adoptarse de nuevo. Un país relativamente rico de la región, Venezuela, destruido con el “socialismo del siglo XXI”.



La actitud ante la riqueza

Esa homogeneidad en cuestiones como política fiscal o la inversión extranjera no impide diferencias importantes entre cuando gobierna la izquierda o lo hace una administración de corte liberal, y quizá la más importante es la actitud ante la riqueza. Un gobierno liberal (o de derecha) prioriza la creación de la riqueza, mientras que uno de izquierda dará mayor importancia a redistribuirla, quitando a los “ricos” buscando dar más a los “pobres”.

Un gobierno que se considera de izquierda generalmente considerará que los empresarios deben de hacer más por los trabajadores. Sin atacar a la empresa privada, mucha veces hay una actitud de que los dueños del capital deben ofrecer o entregar más a los que ofrecen su fuerza laboral. Nada extremo (como habría sido una nacionalización, incluso sin compensación alguna), pero muchas veces está presente un tufo anti-empresarial, la impresión que el Estado lo puede hacer mejor que el sector privado, sobre todo si se trata de beneficiar a los más pobres.

No es que la derecha no busque una repartición de la riqueza más pareja, tampoco que la izquierda desprecie (o, peor, obstaculice a propósito) la creación de la riqueza, pero es cuestión de matices y prioridades, y ahí radica una enorme diferencia en política pública. En estos momentos los gobiernos no pueden ofrecer crecimiento, porque la prioridad macroeconómica es, por primera vez en décadas, reducir la inflación.

Por ello queda la siempre atractiva oferta de redistribuir la riqueza, más todavía si cabe en sociedades tan desiguales como las existentes en América Latina. Sí hubo un gobierno reciente que ofreció una fuerte aceleración del crecimiento, reduciendo impuestos a pesar del contexto inflacionario, y fue la muy breve administración de Liz Truss en Reino Unido. La reacción de los mercados fue feroz en contra, y la lección fiscal quedó clara. En cambio, administraciones como las de Boric y Petro han propuestos también reformas fiscales, pero para que paguen más aquellos con mayores ingresos, en la dirección contraria a Truss. Es la izquierda que ahora gobierna América Latina y que estará a prueba buscando prosperidad mediante una más agresiva redistribución de la riqueza.

 

ACERCA DEL AUTOR
Sergio Negrete
Doctor en Economía por la Universidad de Essex, Reino Unido. Licenciado en Economía por el ITAM. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM. Profesor-Investigador en el ITESO. Fue funcionario en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en el Gobierno de México.
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