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Economía, política, historia.

El INE no se toca

14-11-2022 08:20

Palabras que pronuncié en defensa del INE en la manifestación en Guadalajara.

Marcha ciudadana en la Ciudad de México el domingo 13 de noviembre (Foto: Especial)
Marcha ciudadana en la Ciudad de México el domingo 13 de noviembre (Foto: Especial)

Tuve el extraordinario honor de ser uno de los oradores en la manifestación en defensa del Instituto Nacional Electoral que tuvo lugar, como en muchas otras ciudades del país, el domingo 13 de noviembre.

Estas fueron las palabras que pronuncié:

El Instituto Nacional Electoral no se toca, y es un privilegio poder decirlo abiertamente hoy, este día en que México se une para manifestarlo. Gracias a los organizadores de este extraordinario momento, por esta honrosa invitación y a todos ustedes, a los que marchan y se manifiestan por todo México, incluso en el extranjero, y por supuesto aquí en Guadalajara.

Defendemos al INE porque nos estamos defendiendo. No se trata de una institución o de personas específicas, sino de los ciudadanos de México y sus derechos. Este gobierno va contra el INE y por lo tanto va contra nosotros, va contra ti, para que tu voto ya no sea contado y reconocido como hoy sí lo es.

El INE no se toca porque es mucho más que un árbitro electoral confiable e imparcial, es una institución que ha dado identidad a los mexicanos más pobres y escondidos. Esto gracias a que el INE se desplaza a las comunidades más alejadas del país para llevar la democracia en forma de una identificación con fotografía.

A aquellos que eran invisibles, y cuyo voto era objeto de compra y venta por parte de caciques, hoy tienen la certeza de que su sufragio vale. Todos los mexicanos nos identificamos unos con otros gracias a ese extraordinario trabajo, una credencial que es por completo gratuita para quien la recibe y que ahora el gobierno argumenta que representa una democracia demasiado cara.

Estar aquí es una de nuestras respuestas a un gobierno que pretende el mayor retroceso en materia democrática desde que Victoriano Huerta mandó asesinar al presidente Francisco I. Madero. Una respuesta, esta manifestación en la que hoy nos encontramos, que ya mereció una serie de adjetivos ofensivos hacia todos nosotros, desde rateros y corruptazos hasta racistas y cretinos, por quien se enoja cuando no se le aplaude que busque terminar con nuestra democracia.

Porque no podemos llamarnos a engaño con respecto a las intenciones del mesiánico de Palacio Nacional: se trata de poder controlar las futuras elecciones y sus resultados. Esta propuesta de reforma es algo natural en alguien que nunca ha reconocido una derrota en las urnas, y que hasta hoy dice que se le hizo un terrible fraude en 2006 y 2012, cuando por supuesto perdió. Con ese odio y resentimiento que le caracterizan, quiere cobrarse esos pretendidos fraudes destruyendo al árbitro de esas contiendas.

El mesiánico nunca ha sido un demócrata, sino que utilizó las urnas para asaltar el poder que tanto ambicionaba. Con piel de oveja democrática escondió al lobo autoritario que siempre ha sido. Hoy ya no necesita a la democracia, sino que esta le estorba para mantenerse, con sus fieles, en ese poder que no quiere soltar. Con el INE hubo alternancia de partidos políticos en la presidencia en tres de las últimas cuatro elecciones. Su reforma electoral busca evitar esa alternancia y volver en cambio al dominio absoluto de un solo partido.

Sabemos lo que hará, porque ya conocemos su actuar a lo largo de cuatro años. No son sus palabras las que valen, sino sus acciones.

Quien robó a niños con cáncer de sus quimioterapias para usar ese dinero para buscar chapopote, no dudará en robarse nuestros votos.

Quien robó a hombres y mujeres de medicamentos y atención médica para destruir manglares y selvas y construir un tren, no dudará en robarse nuestros votos.

Quien robó a madres de estancias infantiles y escuelas de tiempo completo para sus hijos, para usar ese dinero en una central avionera, no dudará en robarse nuestros votos.

Quien robó a mujeres violentadas de albergues para refugiarse y usar ese dinero para construir una refinería y comprar otra en Estados Unidos, no dudará en robarse nuestros votos.

Quien robó a los más pobres con hambre de sus comedores comunitarios, no dudará en robar a todo un pueblo, a todos nosotros, del derecho a escoger a nuestros gobernantes.

Sabemos algo que caracteriza al inquilino de Palacio Nacional: el más profundo cinismo. Se queja de que nuestra democracia es cara, el mismo que se ha visto obligado a admitir que construyó su movimiento con sobres llenos de efectivo producto de corruptelas, al que no le era suficiente ese dinero que obtenía ya con su registro como partido político, ahora se queja que es mucho. Quien compraba votos ahora busca poder robarlos.

El que no se cansa de demostrar que no le importa la ignorancia, que no importa la ineptitud, mientras que aquellos que coloca en puestos de poder le sean completamente leales, ahora quiere ser el que proponga a la mayoría de los futuros Consejeros del instituto electoral, ofreciendo listas para que los ciudadanos puedan escoger entre sus fieles. Nada de esa odiada meritocracia y profesionalismo que hoy son el sello del INE, sino ignorantes y subordinados a sus deseos.

Quien no se cansa de derrochar recursos de todos los mexicanos en sus caprichos argumenta que la democracia es cara. Lo caro para los pueblos no es la democracia, sino el autoritarismo y la demagogia. Con lo que se ha gastado en la refinería que se inauguró en julio pasado pero que todavía no produce un solo litro de gasolina, se cubriría el presupuesto asignado al INE para 2023 por 12 años. Con lo que se estima costará el capricho del Tren Maya, se mantendría al INE por 15 años. Con el dinero que costó ese aeropuerto del que nadie quiere volar, y que opera con pérdidas, el INE trabajaría cuatro años y medio.

La democracia no es cara, es extraordinariamente valiosa, no tiene precio.  Caro sería perderla y por eso estamos hoy aquí, para exigir a nuestros legisladores que no permitan que se le destruya. Hace unos meses, unidos, no permitimos que se aprobara una desastrosa reforma eléctrica, pero algunos legisladores aprobaron posteriormente, junto con el gobierno, una mayor militarización.

Hoy los necesitamos unidos de nuevo, a todos y cada uno. Nosotros estamos aquí, pero ustedes votarán. No hay nada que negociar con un delincuente que ha secuestrado al país y a nuestras libertades. Es tiempo de definir con claridad y sin ambigüedades si honrarán a la democracia y lo que costó obtenerla, o si serán cómplices en su destrucción, con cada uno de nosotros como testigos.

Esperamos que estén a la altura de México y su historia, y no permitan que se toque al INE. Hoy el INE nos une.

¡Viva la democracia!

ACERCA DEL AUTOR
Sergio Negrete
Doctor en Economía por la Universidad de Essex, Reino Unido. Licenciado en Economía por el ITAM. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM. Profesor-Investigador en el ITESO. Fue funcionario en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en el Gobierno de México.
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