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Economía, política, historia.

El agujero negro del sexenio

22-02-2021 10:54

Para Pemex, la realidad ha sido diferente a lo esperado, y por mucho.

El presidente López Obrador en la Planta de Fertilizantes de Pemex en Coatzacoalcos, Veracruz. (Foto: Gobierno federal))
El presidente López Obrador en la Planta de Fertilizantes de Pemex en Coatzacoalcos, Veracruz. (Foto: Gobierno federal))

Petróleos Mexicanos estaba en 2018 al borde de un precipicio, y desde entonces su único dueño la está empujando hacia este. Quizá la paradoja económica más grave del actual sexenio será Pemex. Obsesionado con el petróleo como símbolo de soberanía y palanca de desarrollo económico, el Gobierno Federal ha trazado una hoja de ruta cuyos avances (o retrocesos, dependiendo de la forma en que se mire) muestran lo desastroso de esa estrategia.

 

Simple: petróleo fácil y cero corrupción

Para el actual Presidente, como ha externado en diversas ocasiones, muchas cosas son sencillas y no implican ninguna dificultad en su concepción y ejecución. La explotación petrolera destaca entre ellas. Como dijo famosamente en alguna ocasión, considera que no se requiere mucha ciencia para extraer petróleo.

El plan era simple: concentrar las actividades de exploración y producción en aguas someras, para lo que se tenía la tecnología necesaria, y además esos pozos se desarrollarían con mayor velocidad. Gracias a ello se lograría el repunte de la producción. Además, como la corrupción desaparecería de la noche a la mañana, ello ayudaría a materializar ganancias. Con el tiempo, el aumento en la producción permitiría a la empresa ser, como hace cuatro décadas, una fuente de dinero para el Gobierno Federal. En los inicios del sexenio el presidente incluso comentó su idea que se reviviera el moribundo campo de Cantarell, el agotado manto que por años marcó el auge petrolero del país.

Las seis refinerías existentes se reconfigurarían y además se construiría una nueva: Dos Bocas. Mientras que la producción de crudo iba al alza, lo mismo ocurriría con el volumen procesado en el pomposamente llamado Sistema Nacional de Refinación. Para fines del sexenio, a más tardar, se llegaría al objetivo: dejar de exportar crudo e importar gasolinas. Esto último permitiría, además, poder reducir el precio de los combustibles, porque ya no se dependería del precio internacional.

Por ello, incluso cuando la pandemia golpeó con fuerza a la economía mundial y el precio del petróleo registró un desplome histórico (con un día, el 20 de abril, en registros negativos, con la mezcla mexicana en -2.37 dólares el barril), el Presidente reafirmó que su estrategia era la correcta, y que no habría de alterarse.

 

Un ambicioso plan de negocios

El Plan de Negocios de Pemex, publicado tras más de siete meses de gobierno, en julio de 2019, seguía esas extremadamente optimistas líneas generales. El año 2021 sería el punto de quiebre, con Pemex empezando a registrar ganancias y una fuerte subida en la producción.


La refinación también despegaría a partir de 2020, iniciando una trayectoria ascendente con fuerza a partir de 2021, y con Dos Bocas iniciando la contribución al total a partir de 2022.
 

Fuente: Pemex, Plan de Negocios 2019-2023, p. 186.

 

En dicho Plan no se plantea en ningún momento dejar de exportar crudo e importar gasolinas por completo, pero ciertamente establece una trayectoria que llevaría a una mayor “soberanía energética”.

 

La cruda realidad

La realidad ha sido diferente a lo esperado, y por mucho. La producción de crudo de 2020 fue de 1.687 millones de barriles, 0.2% superior al nivel de 2019 y distante de los 1.866 millones esperados. Las pérdidas financieras se acumulan, y la empresa hace tiempo que perdió el cotizado grado de inversión en los mercados internacionales de capital.

El procesamiento de crudo en 2020 fue de 591 mil barriles diarios de crudo, mostrando una caída de 4.4% con respecto a lo alcanzado en 2019, y por supuesto muy lejos de los 788 mil barriles planeados hace año y medio. Lo único que se conoce ampliamente sobre Dos Bocas es que la zona ha resultado propensa a sufrir de inundaciones. Es altamente improbable que la nueva refinería inicie sus trabajos en 2022, y de hecho si logra refinar un barril de crudo mexicano para 2024 ya podría clasificarse como un logro notable, dado que solo una refinería en el mundo se ha concluido en el plazo de tres años (por una empresa privada que rechazó ser la líder de proyecto de Dos Bocas).

El reciente apoyo financiero a Pemex anunciado hace unos días por 73.28 mil millones de pesos evidencia que el Gobierno Federal sigue aumentando la apuesta: el buscar que Pemex tenga mayores recursos para invertir (y para amortizar una fracción de su deuda) con la expectativa de que se logrará mayor producción. Es una nueva inyección de recursos que tanto se necesitan en otros ámbitos, destacadamente en el sector salud, engullidos por un agujero tan negro como ese petróleo crudo que ahora es, para aquellos al frente del Gobierno Federal, símbolo de soberanía nacional.

 

ACERCA DEL AUTOR
Sergio Negrete
Doctor en Economía por la Universidad de Essex, Reino Unido. Licenciado en Economía por el ITAM. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM. Profesor-Investigador en el ITESO. Fue funcionario en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en el Gobierno de México.
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