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Con “B” de burbuja y de “bien”: Bitcoin

04-01-2021 08:47

Solo tres años después del estallido de la euforia y la burbuja de las criptomonedas a fines de 2017, la euforia (o locura, dependiendo del punto de vista) están de regreso.

El máximo histórico que había alcanzado Bitcoin a fines de 2017, poco menos de 20 mil dólares, definitivamente quedó atrás.
El máximo histórico que había alcanzado Bitcoin a fines de 2017, poco menos de 20 mil dólares, definitivamente quedó atrás.

Bitcoin explotó de nuevo en 2020, cerrando el año alrededor de los 29 mil dólares por unidad. A mediados de marzo, cuando la pandemia impactó la economía global, cotizaba por debajo de los cinco mil dólares. Ya el tercer día de enero había sobrepasado los 34,500 dólares (máximo intradía). Esto es, casi multiplica su valor por siete en menos de nueve meses.

Solo tres años después del estallido de la euforia y la burbuja de las criptomonedas a fines de 2017, la euforia (o locura, dependiendo del punto de vista) están de regreso. Los fortísimos incrementos pueden seguir, por supuesto, en 2021, hasta que de nuevo venga un desplome igual de abrupto en el tiempo y brutal en magnitud. No solo se trata de bitcoin. Ethereum, la segunda criptomoneda más popular, pasó de 108 dólares a mediados de marzo 2020 a casi mil dólares el 3 de enero, multiplicándose por nueve.

El máximo histórico que había alcanzado Bitcoin a fines de 2017, poco menos de 20 mil dólares, definitivamente quedó atrás, mientras que Ethereum todavía tiene camino por llegar al máximo de casi 1,450 dólares que alcanzó por las mismas fechas. Por supuesto, hay otras criptomonedas que pueden contagiarse del entusiasmo, como ocurrió en la burbuja de hace tres años, aparte de nuevas monedas por aquellos que quieran aprovechar la oportunidad (otro elemento clásico de una burbuja), suponiendo que logren salir a tiempo a un mercado expectante.

¿Burbuja o montaña rusa? Realmente ambas

Todo está listo para que siga la burbuja, al menos por unas semanas o incluso meses. ¿Por qué no, que Bitcoin valga 50, 100 mil dólares? Literalmente, el cielo es el límite. Siempre sobrarán los argumentos, esgrimidos con aplomo por analistas entusiastas, para decir que ello es posible:

* Es una “moneda” que no es emitida por un banco central o autoridad monetaria, sino por medio de un programa informático;

* La tecnología que usa, blockchain, es extraordinaria;

* Se usa para toda clase de transacciones ilegales (peculiarmente hay quienes presentan ese argumento como un apoyo para decir que hay mucha demanda).

Argumentar, como algo positivo, que no es una moneda emitida por un banco central sino por “nadie” puede parecer extraño, pero atrae a muchos como si fuese algo trascendente o, por supuesto, superior.

Bitcoin no va a desaparecer, como sí lo hicieron tantas empresas dotcom al estallar la burbuja correspondiente en 2000. En una paradoja, su propia falta de sustento le otorga permanencia: no es una acción emitida por una empresa que puede quebrar. Tiene valor, y lo seguirá teniendo, porque aquellos que la compran y venden consideran que tienen valor, y ya hay amplios mercados y referencias para realizar los intercambios a precios que son aceptables para ambas partes. Ya es un activo, un “bien”, establecido, independientemente de que ahora está experimentando su segunda burbuja en apenas tres años.

Lo que será inevitable es la montaña rusa de subidas y bajadas de precio impresionantes. No faltarán, más bien sobrarán, los incautos que se dejarán llevar por la promesa de la riqueza rápida, aquellos que comprarán las explicaciones de los analistas del momento sin pensar en el pasado.

La burbuja será como la que ha existido en vivienda y otros activos: el llegar a un nivel de precios que se desplomará cuando sea evidente la irracionalidad (la exuberancia irracional diría Alan Greenspan) que prevaleció por un tiempo y llevó a ese precio a niveles inexplicables (excepto cuando se incluye un elemento de irracionalidad mezclada con ambición, entonces se vuelve explicable).

La raíz tecnológica

El ferrocarril fue una maravilla que unía las urbes inglesas a mediados del siglo XIX, lo que no justificó la locura en torno a las acciones de esas empresas. La radio fue magia en la tercera década del siglo XX, pero también fue la locura para que las acciones de Radio Corporation of America (RCA) se multiplicaran en valor varias veces –antes de colapsarse con el crack bolsístico de 1929.

Por supuesto, está Internet, una burbuja que inició con la salida de bolsa a Netscape en agosto de 1995, y que será alimentada por una cantidad de empresas que veían sus acciones venderse como pan caliente porque eran “punto com”.

Los ferrocarriles transformaron el transporte, como la radio las comunicaciones, y ya no se diga lo hecho hasta hoy por internet, nada menos que unificar al planeta en una red. Hoy es lo mismo con la tecnología “blockchain” con bitcoin (o cualquier otra criptomoneda), aunque sea una tecnología que puede transformar la forma de realizar transacciones en el mundo. La raíz de muchas burbujas es confundir la tecnología subyacente, extraordinaria, con valor agregado, marginal o nulo.

Bitcoin no es un monopolio, y eso será su (eventual) fin

Bitcoin tiene una posición dominante por su antigüedad, esa credibilidad notable que otorga haber abierto camino, y la familiaridad del público en general. Cuenta también con un largo historial de acumulación de valor. Lo cierto es que arrancó valiendo centavos y por años ha valido miles de dólares. Que muy pocos hayan comprado en sus inicios y conserven esas bitcoins originales poco importa, lo cierto es que las comparaciones entre picos y valles muestran ganancias estratosféricas.

Pero finalmente se trata de un activo volátil que no podrá cumplir la expectativa de evolucionar a un medio de pago utilizado en forma común y corriente, en parte precisamente por la volatilidad en el valor. No hay visos de que se consolide en ese sentido como lo que al parecer siempre pretendió ser: una moneda de uso común.

Lo que sí seguirá surgiendo son más monedas, unas referenciadas a divisas como el dólar o el euro, otras simplemente producto de empresas como parte de sus operaciones y rama adicional de negocio. Por el momento, bitcoin parece imbatible, tal como en su momento lo parecieron Netscape (el primer navegador comercial para internet, para aquellos que no lo recuerden) o Blackberry. La tecnología con sus avances igual trae auge que destrucción, y en algunos casos burbujas.

ACERCA DEL AUTOR
Sergio Negrete
Doctor en Economía por la Universidad de Essex, Reino Unido. Licenciado en Economía por el ITAM. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM. Profesor-Investigador en el ITESO. Fue funcionario en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en el Gobierno de México.
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