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Bitcoin, la burbuja recurrente

14-04-2021 08:19

La locura del precio de Bitcoin se puede resumir en una palabra: burbuja.

Bitcoin, la burbuja recurrente
Bitcoin, la burbuja recurrente

Bitcoin sigue explotando en su precio, habiendo llegado el 13 de abril entre los 63 y 64 mil dólares. La burbuja de 2017 ya parece un pigmeo a su lado, un aumento menor, cuando se grafica el precio en años recientes. A fines de ese año no llegó a los 20 mil dólares cuando reventó tras un año de locura, y que de paso creó una euforia similar en otras de las llamadas criptomonedas.

Es burbuja, no hay otra palabra

 

Lo locura del precio se puede resumir en una palabra: burbuja. No hay elementos que permitan explicar ese precio fuera de, como diría Alan Greenspan, una exuberancia irracional. Es la expectativa irrealista que muchos ahora tienen sobre un precio que seguirá sube y sube, al parecer para siempre.

No ha sido el caso, ni lo será, y a la euforia seguirá un desplome, al que quizá siga otra euforia, o no. Lo que no puede esperarse es el alza permanente, ni tampoco un largo periodo estacionario en un precio elevadísimo. Bitcoin no es una moneda, es un activo de alto riesgo que en ocasiones puede ser utilizado como medio de pago. No hay sustento real para el valor que ahora tiene Bitcoin, fuera de la firme creencia de muchos que ahora compran con la expectativa de ganar mucho dinero en poco tiempo, una receta que pocas veces funciona como se espera. No solo se trata de Bitcoin, por supuesto, otras criptos también muestran una irracionalidad similar en la evolución de su precio. Pero la que centra la atención, y por supuesto la que tiene mayor historial y liquidez, es Bitcoin.

 

Las razones del frenesí

 

¿Cuál es el límite para Bitcoin? La euforia lleva a hablar de cifras estratosféricas. Alrededor de 100 mil dólares ya no suenan tan lejos, “solo” tendría que subir poco más de 50% su valor actual, y se llegaría a ese número mágico. Literalmente, el cielo es el límite cuando la especulación enloquecida prevalece en los mercados. Siempre sobrarán los argumentos, esgrimidos con aplomo por analistas entusiastas (y promotores interesados), para decir que esa clase de precios es posible:

 

  • - No se trata de una “moneda” emitida por un banco central o autoridad monetaria, sino por medio de un programa informático. Esto es, no depende de un gobierno, sino de un “algo” más allá del control humano. Esto, por cierto, ayuda a diferenciar a Bitcoin con respecto a otras criptos. Por alguna razón que se escapa a muchos, se considera que un programa informático es algo superior a un banco central.

 

  • - La tecnología que usa, blockchain, es extraordinaria (y, se argumenta, uno de los fundamentos de su valor).

 

  • - Se usa para toda clase de transacciones ilegales. Ciertamente, lo es, una forma muy conveniente de manejar dinero sin rastro, o de exigir pagos (por ejemplo, por extorsión) que no podrán ser investigados. Peculiarmente hay quienes presentan ese argumento como un apoyo para decir que siempre habrá mucha demanda por Bitcoin.

 

El argumento de la ilegalidad es peculiar, pero el más endeble es el tecnológico. Vender juguetes por internet a fines del siglo pasado no implicaba que esa empresa fuese más valiosa porque usaba internet y su nombre incluía “punto com” al final. Sí lo creyeron así muchos por un tiempo, pero resultó un espejismo. Una tecnología puede ser extraordinaria, pero su uso no necesariamente implica valor.

 

No es ni será moneda

 

La fantasía de los promotores de Bitcoin es que eventualmente se convertirá en aquello para lo que fue aparentemente diseñada: una moneda de uso común. Nunca lo será por la impresionante volatilidad que ha mostrado por años, y que la seguirá caracterizando. Un poco complicado imaginarse a alguien pagando con Bitcoin cuando lo cotidiano en su precio es la volatilidad. ¿Activo de inversión? Ya lo es, pero de alto riesgo.

Tiene valor, y lo seguirá teniendo, porque aquellos que la compran y venden consideran que tienen valor, y ya hay amplios mercados y referencias para realizar los intercambios a precios que son aceptables para ambas partes. Ya es un activo, un “bien” establecido, independientemente de que ahora está experimentando su segunda burbuja en apenas tres años.

No faltarán, más bien sobrarán, los incautos que se dejarán llevar por la promesa de la riqueza rápida, aquellos que comprarán las explicaciones de los analistas del momento sin pensar en el pasado ni en la experiencia de otras burbujas, incluyendo la primera de Bitcoin hace tres años. Por eso, precisamente, es una burbuja recurrente.

ACERCA DEL AUTOR
Sergio Negrete
Doctor en Economía por la Universidad de Essex, Reino Unido. Licenciado en Economía por el ITAM. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM. Profesor-Investigador en el ITESO. Fue funcionario en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en el Gobierno de México.
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