Cinetlán
Una ciudad de ideas que se levanta sobre una laguna infinita de películas.

Un Estado de injusticia: Las tres muertes de Marisela Escobedo

26-01-2021 13:42

Una película emocionalmente desgarradora e impactante, que estruja el corazón y que al mismo tiempo describe perfectamente el grado de descomposición que México ha vivido los últimos treinta años.

Las tres muertes de Marisela Escobedo (2020)
Las tres muertes de Marisela Escobedo (2020)

En el siglo XXI el documental mexicano ha alcanzado límites estéticos y sociales que se encuentran muy por encima de su cine de ficción. Dicho en otras palabras, las películas mexicanas más notables de nuestra época son documentales.

Pese a que el documental nunca ha tenido la proyección pública del cine de ficción, ni del cine de entretenimiento, esa correlación ha cambiado actualmente. Nuestra era pandémica ha aniquilado la exhibición cinematográfica y nos ha dejado en manos de las empresas de streaming que paradójicamente, le dan al cine documental la posibilidad de competir de tú a tú, en su oferta, a modo de menú, con la cascada de series y ficciones que nos abruman cotidianamente. Quiero decir que el streaming ha revitalizado al cine documental ofreciéndole visibilidad.

En este contexto el estreno más destacado del cine mexicano del 2020 se dio por Netflix y es indudablemente el documental mexicano Las tres muertes de Marisela Escobedo de Carlos Pérez Osorio, producido por la multinacional millonaria Vice.

Es una película emocionalmente desgarradora e impactante, que estruja el corazón y que al mismo tiempo describe perfectamente el grado de descomposición que México ha vivido los últimos treinta años. Ese cáncer descrito en otros notables documentales como Presunto Culpable (2005) de Roberto Hernández, Los herederos (2008) o Resurrección (2016) de Eugenio Polgovsky y Tempestad (2016) de Tatiana Huezo. Obras maestras del documental mexicano al que se añade ahora Las tres muertes de Marisela Escobedo (2020). Curiosamente todos estos documentales giran en torno a un mismo eje: la injusticia, pero la injusticia como un estado de cosas, como un ananké, un fatum una condición inexorable[i].

Si bien para los griegos era cosa de los dioses, del orden cósmico, en México es evidencia de la descomposición, la corrosión, el cáncer de su sistema de gobierno, que ha carcomido al Estado por décadas, y nos ha tenido -y tiene- a todos en un estado de completa indefensión[ii].

 

El streaming ha revitalizado al cine documental ofreciéndole visibilidad.

 

ADVERTENCIA DE SPOILERS. En agosto de 2008 desapareció Rubí Marisol Frayre Escobedo, dejando un hijo pequeño. Según su esposo Sergio Rafael Barraza se había fugado con otro hombre. Sin embargo, las pesquisas de su madre Marisela Escobedo la llevaron a descubrir que en realidad su hija fue asesinada por su esposo, y enterrada en los marraneros. Rafael Barraza fue detenido y confesó su crimen. Llevó a la policía al lugar exacto a donde había destazado, calcinado y enterrado los restos de Rubí. Esa es considerada la Primera muerte de Marisela Escobedo, la confirmación del homicidio de su hija, de la que no encontraron todos sus restos, sino solo algunas partes.

El feminicida fue llevado a juicio con pruebas concluyentes: 1) su confesión, 2) llevar a la policía al lugar donde el cuerpo fue deshecho y enterrado, 3) la declaración de un testigo que lo escucho narrar su crimen y la forma en que se deshizo del cuerpo, 4) los peritajes especializados que confirmaron todos los dichos 5) en sus palabras finales pide perdón a Marisela Escobedo por asesinar a su hija, un reconocimiento tácito del crimen cometido. El fallo del tribunal es inefable: absuelve por unanimidad a Rafael Barraza Bocanegra. Este falló absurdo, ilógico, estúpido e inmoral, pero legal según los magistrados mexicanos[iii], constituye la Segunda muerte de Marisela Escobedo.

La señora lejos de rendirse persigue esa quimera llamada justicia en el país en el que menos puede encontrarla. Sergio Barraza se incorpora al crimen organizado, a la cruel y despiadada organización de los Zetas y ahí topa la justicia mexicana. Mejor voltear para otro lado, enterrar el caso, dejar que pasen los días. Pero la señora persiste y ocurre lo inevitable: es asesinada frente al palacio de Gobierno de Chihuahua, frente a los poderes del gobierno del Estado, en su cara, con todo su sistema policíaco y de justicia, ahí mismo, volteando para otro lado.  Esta es la tercera muerte de Marisela Escobedo, la definitiva. Muere, pero no muere, el documental constituye esa resurrección manifiesta de una protesta que no se acalla, que trasciende, por gracia del nuevo cine digital documental.

Es una película que era inevitable y necesaria: era inevitable que se hiciera un documental con esa dimensión, fuerza y profundidad de lo que llamó la prensa las muertas de Juárez, la ola de muertas y desaparecidas que convocó la atención nacional e internacional a finales de los años noventa e inicios del nuevo siglo. Su trascendencia global fue que a partir de las muertas de Juárez se definió jurídicamente la noción de feminicidio, reconociéndolo como un crimen de odio por razones de género.

Muy pronto el mundo se dio cuenta de que estos crímenes no eran exclusivos de Ciudad Juárez. La cineasta Lucía Gajá en su extraordinario documental Batallas Íntimas, describirá la dimensión de la crueldad de las tendencias feminicidas a nivel global. En el nuevo siglo será el Estado de México y sobre todo el municipio de Ecatepec, quién acaparará los reflectores en la negra y amarga cuenta de feminicidios, pero es un problema de índole nacional. La pandemia lo agravó.

 

El documental constituye esa resurrección manifiesta de una protesta que no se acalla, que trasciende, por gracia del nuevo cine digital documental.

 

Al mismo tiempo es una película necesaria, en un México que aspira a un cambio, a una transformación de fondo, de una cultura feminicida y de una cultura de impunidad, en donde prevalece el estado de injustica, el estado fallido. Estos crímenes son heridas sangrantes en el tejido social, que no cicatrizan, son llagas que debemos tener vivas siempre.

Las muertas de Juárez y las de todo México eran mujeres que tenían nombre propio y vida familiar, madres, hijas, hermanas, esposas: su asesinato dejó vacío y desolación, y en muchos casos transformó o destruyó la vida de sus familias para siempre. Y qué mejor ejemplo que el de Marisela Escobedo Ortiz y sus tres muertes.

 

ADENDA

Otro documental mexicano conmovedor en Netflix lo constituye Un abrazo de tres minutos (2019), producido por Gael García Bernal y dirigido por Everardo González. Es un corto documental, que resulta de la grabación de la iniciativa Hugs not walls (abrazos no muros), organizada por la Red Fronteriza de Derechos Humanos, que permite a familias separadas por las draconianas deportaciones de la era Trump, y algunas de administraciones anteriores, volverse a reunir por tres minutos justo en la línea fronteriza entre Ciudad Juárez y el Paso Texas.

Sin más explicación que la organización misma y los abrazos, y besos de los familiares que por tres minutos se encuentran, se ven, se disfrutan, sin ánimo de separarse. Pero que tras ese espacio de tiempo tan corto deben volver a su lado fronterizo. Buen trabajo documental, sensible e inteligente de Everardo González, que tiene ya una obra prolífica y estimable, que inició con La canción del pulque en 2003.

 

[i] En cierta forma Enrique Peña Nieto justificaba este fatum al considerar que la corrupción del sistema era un asunto cultural. En otras palabras un asunto congénito o de origen. Eso quizá define también al príismo, lo que Octavio Paz llamó Ogro Filantrópico: ama a sus hijos aunque los devora. ¿Pero cuando eres el masticado y tragado o escupido? Sólo te queda dar testimonio en forma documental.

[ii] México sería el mejor ejemplo de lo que describió John Rawls en su importante obra filosófica Teoría de la Justicia, en su crítica a una estructura de justicia basada en el utilitarismo (tesis neoliberal), que justifica la indefensión de los que menos tienen por el bien común de los que más tienen. México le da la razón a Rawls, es necesaria otra estructura de justicia, mental, social, jurídica y liberal, que proteja a todos de una manera más democrática.

[iii] Algo así quizá solo puede ocurrir en México. El país donde la gente se suicida de dos balazos en el pecho (Recordemos el trágico “suicidio” del secretario del transporte del Departamento del Distrito Federal, Miguel Moreno, cuando el gobierno buscaba ordenar el problema de la Ruta 100) https://bit.ly/3iGy5Tz ; donde crímenes de conocimiento público y responsabilidad evidente de propietarios y autoridades: los niños de la guardería ABC https://bit.ly/3a1lYww ,  las empleadas de una tienda departamental -Coppel- en Culiacán, Sinaloa, https://bit.ly/3sNFxkx  fallecen por causa de un incendio y nadie resulta responsable de su deceso y calcinación; donde una señora brutalmente violada y vejada por militares que fallece por estas lesiones en el hospital, decide un Presidente de la República que murió por gastritis https://bit.ly/398nduM : en todos estos casos los partes médicos, las periciales, y los argumentos legales confirman tesis absurdas, ilógicas e inverosímiles pero que son “legales”. Es una práctica que en México llaman cuadrar el caso. Es la verdad histórica multiplicada en infinidad de casos, lo que constituye el derecho mexicano, un derecho chueco y retorcido.  Hay un chiste nacional al respecto: En un concurso internacional para encontrar al conejo más grande, los mexicanos presentan a un elefante pintado de blanco. El elefante esta escoltado por dos policías judiciales. Cuando el jurado protesta y dice que se trata de un elefante, los policías le preguntan al elefante “Verdad que eres conejo” y el elefante asiente.

ACERCA DEL AUTOR
Luis F. Gallardo
Nació en la Ciudad de México, en medio de los cohetones que echaban los suavos y zacapoaxtlas para conmemorar la batalla de Puebla, un 5 de mayo de 1975. Pertenece a la generación 1996 del CUEC, donde estudió Cinematografía, también estudio Letras Hispánica en la UNAM. Se especializa en guiones de programas de televisión cultural y educativa, de esos que pasan de madrugada. 18 años de experiencia en docencia, capacitación e investigación cinematográfica. Ha visto un par de películas. Baila salsa.
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