Cinetlán
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Rápido y furioso 9 y los recursos del melodrama

20-07-2021 19:37

No es fácil redactar una segunda parte de una película de éxito.

Rápidos y Furiosos 9 (2021).
Rápidos y Furiosos 9 (2021).

No creo que haya duda de que se trata de una de las sagas más redituables y exitosas de los últimos años, es probable que sus utilidades mantengan la nómina y el corporativo de los Estudios Universal. Tan solo en su estreno en México, hizo retornar a muchos espectadores a las salas. Yo me divierto mucho con estas películas, que, aunque son churros -auto asumidos como tales- que todo el tiempo sobrepasan y por mucho los límites de la fantasía y la verosimilitud, hacen pasar un buen rato palomero, pletórico de fetichismo automotriz, hazañas vehiculares y mucho vértigo. El elenco siempre agradable y -película, tras película- lleno de sorpresas. Que los churros son ricos, no creo que a nadie le quede ninguna duda.

Me refiero a los churros de azúcar por supuesto.

Este artículo no es una crítica para maltratar la película o para burlarme de sus innumerables aficionados, entre los que me cuento. Es el análisis de un aspecto que me parece muy divertido desde una perspectiva profesional: como profesionista del guionismo. Así que no se trata de arruinarle esta experiencia a nadie, quiero compartirles mi propia diversión fetichista, que radica en observar los trucos del guionismo, ya que no es fácil redactar una segunda parte de una película de éxito.

Hay un dicho cinero que afirma “Segundas partes nunca fueron buenas”: pues aquí ya van 9 de la serie principal, y 2 spin-offs. La mayoría muy exitosas: incluso lo fue el spin-off Hobs & Shaw con La Roca y Jason Statham, y un papelazo de Vanesa Kirby, la actriz de Piece of a Woman -en un papel muy demandante físicamente- donde la señora derrocha carisma y corporalidad, y reparte catorrazos a diestra y siniestra. 

Lo que he observado en muchas continuaciones, en muchas segundas partes, incluso en muchas segundas temporadas, es la dificultad de los guionistas de mantener la narrativa, sobre todo cuando la obra original no se diseñó, ni se pensó para tener continuaciones. Una de las vías más difíciles, es repetir el esquema de la primera parte. Cuando leí la saga de libros de Suzanne Collins, al cerrar el primer volumen de su saga Los Juegos del Hambre (2008) me preguntaba cómo iba a sostener un segundo volumen, y lo hace precisamente llevando de nuevo a los protagonistas a la arena de los Juegos del Hambre, y lo hace de manera muy eficiente, a mi parecer.

Lo mismo me pasó cuando terminé de ver la primera temporada de The Wire (2002), obra maestra de las series televisivas, para la segunda temporada siguieron los guionistas el mismo camino: volver a poner al protagonista en una situación similar a la de la primera temporada, aunque tuvieron que dar muchas maromas, estuvo difícil y sí, un poquitín forzado, dada la vocación realista de la serie. Estos son dos ejemplos con arte, o sea bien ejecutados, no chambones.  Y dije que esta era una de las maneras más difíciles porque por lo común resulta muy fallido, de menos aburrido, repetir el esquema.

¿De cuántas películas slasher resulta buena solo la primera, ya que las siguientes son repeticiones, a veces en calca, sin ninguna inventiva, del modelo original? La horripilante segunda parte de Home Alone, o sea Home Alone 2 (1992) ejemplifica perfectamente como repetir el esquema sin frescura ni creatividad conduce de lo sublime al bodrio. Repetir es un camino difícil.

Otro camino menos complicado es la ruta del melodrama. Si hay inventiva en un género para justificar continuaciones, es el melodrama y una fuente narrativa inmejorable para estudiar este fenómeno es la telenovela mexicana. Los que hemos sido aficionados a la novela mexicana por tradición y cultura, y la hemos seguido a lo largo del tiempo, conocemos bastante bien estos recursos que todo guionista bien habido debe tener en la chistera o en el sombrero del mago para salir avante. ¡Ah, los recursos del melodrama!

Uno de los favoritos es el hermano malvado, olvidado o perdido. O jugar con estos elementos a la vez. Pueden ser gemelos o trillizos. El cine mexicano tiene verdaderas joyas al respecto, una obra maestra del film noir mexicano es La otra de Roberto Gavaldón (1946), donde Dolores del Río interpreta a las dos hermanas, una millonaria, engreída y egoísta, y otra pobre, insegura y miserable; o los famoso trillizos que interpreta Pedro Infante en Los tres huastecos (1948) de Ismael Rodríguez; el mismo Pedro Infante formó parte de exitosas sagas de hermanos, “Los tres García” (1947) de Ismael Rodríguez y “Los Hijos de María Morales” (1952) de Fernando de Fuentes. En las telenovelas fue super exitosa la producción de Karla Estrada Lazos de amor (1995) con guion original del escritor argentino Jorge Lozano Soriano, donde Lucerito interpreta a tres tristes trillizas, una de ellas malvada, egoísta y ambiciosa, que anhela despojar a todo lo que se mueve de sus riquezas materiales y de su felicidad; otra por supuesto pobre y pobrecita, pero digna y valerosa, y otra ricachona pero buena e ingenua a toda prueba, y además invidente, lo que garantiza su dotación de escenas sufridoras, en plan de vístima y una elevada dosis de superioridad moral. Ganadora de los premios TVyNovelas 1996, ya fue nuevamente versionada en la telenovela Tres veces ana (2016) con Angelique Boyer y Sebatián Rulli, en los papeles principales, en este caso la hermana buena no es invidente, sino coja, pues perdió una pierna en el accidente que da origen al drama.[i]

Otro recurso que todo guionista debe tener bajo la manga es la resucitación de un personaje, al que vimos morir y del que incluso, los espectadores ya superamos nuestro duelo. El personaje puede incluso ser velado y enterrado, o hasta cremado o disuelto en ácido, o desvanecido, en realidad no importa cómo haya muerto, ni si el lector o el espectador tuvieron detalles visuales de la muerte. Siempre, siempre, siempre, habrá modo de que el personaje vuelva a la vida. Son muchas las telenovelas que han utilizado este recurso pero quizá la más emblemática sea la resucitación de Soraya Montenegro en María la del Barrio (1996), la tercera telenovela de la saga de las Marías[ii] de Thalía, que en esta tercera entrega comparte créditos con Fernando Colunga. Soraya Montenegro (interpretada por una joven Itati Cantoral) muere en el capítulo 22, cayendo por la ventana de un cuarto o quinto piso, tras la “cáida” se le descuajeringó la pajarilla, se le apachurró el cuajo, y se le perjudicaron las agarraderas de la voluntad, ahí en el mismo cogollo del alma[iii]. El buenazo de la novela va a visitarla al hospital, y en su lecho de muerte, él y los espectadores la vemos morir. Pero en el capítulo 56 vuelve a la vida –lo que no es un plato de mariscos, ni una entelequia, sino en toda su literalidad- más villana que nunca. En esta telenovela se desarrolla la famosa escena de la maldita lisiada que es hoy ejemplo mundial del kitsh más extremo y grotesco de la televisión mexicana. 

Aunque resucitar personajes parece un recurso telenovelero, también es universal, y es tan antiguo como la narrativa. En las tragedias griegas que conservamos tenemos el ejemplo de Ifigenia. La tragedia de Sófocles Ifigenia en Aulis culmina con el sacrificio de Ifigenia, en ofrenda a la diosa Artemisa. Una tragedia después Ifigenia reaparece en Tauris vivita y coleando. Bueno… vivita al menos. Resulta que la diosa Artemisa una fracción de segundo antes de que la descabecharan los sacerdotes griegos, sustituyó a Ifigenia por un rumiante en la pira sacrificial, y a la niña se la llevó como sacerdotisa a uno de sus templos, el de Tauris. Es lo que llamamos por gracia de los griegos literalmente un deux ex machina. Y si los griegos podían, ¿nosotros por qué no? El deux ex machina de Soraya Montenegro fue el “Tigre” Azcárraga que ordenó maquinalmente que el personaje volviera a la telenovela, por razones de audiencia. ¡Y Zas! ¿Qué tan diferente es resucitar a Soraya Montenegro que a la mitad de los superhéroes de Marvel en Avengers Endgame? Les dejo ese trompo.       

(AVISO DE SPOILER) Pues sí, estos dos recursos son utilizados en la última película de la saga automotriz: resulta que Dom (Vin Diesel) tiene un hermano, Jakob (John Cena) que es tan fregón como él, un hermano malvado… y no, y la resucitación de un personaje que murió en la tercera película de la saga Han Lue (Sung Kang), en el llamado reto Tokyo. Aparece en películas sucesivas porque en la cronología se supone que son anteriores al reto Tokyo. Luego se re-versiona su muerte en la secuencia post-créditos de la sexta película, para anunciar el ingreso a la saga del personaje Deckard Shaw interpretado por el actor inglés Jason Statham. Luego se vuelve a versionar su muerte al inicio de la séptima entrega. Y vuelve a la vida ahora, en el episodio 9.

Y no son los únicos recursos melodramáticos que ha utilizado la saga: otro delicioso es la pérdida de la memoria. En innumerables telenovelas los personajes pierden la memoria para dramatizar la separación familiar o amorosa. Recordemos que esto le pasó a Letty (Michelle Rodríguez) cuando reaparece en la sexta película. En fin. Me es inevitable pensar en estas cosas cuando veo películas que usan este tipo de fórmulas. Auguro que los guionistas de Rápido y Furioso seguirán sacando recursos melodramáticos del arcón narrativo: son recursos chambones, que no tienen nada de malo y que dependen también de la cultura narrativa de cada cuál, la literatura, el comic, el mismo cine y la televisión son muy ricos en este tipo de recursos. No se sorprendan si en futuras entregas hay más hermanos o mellizos, padres o madres perdidos, clones malvados, escapes y misiones imposibles, y un largo etcétera. Son el día a día del manual de guionismo.

 

ADENDA DE TELENOVELA

Quizá por pura nostalgia me he puesto a ver telenovelas. Se estrenó por Las Estrellas, La Desalmada, en el mismo horario que en Azteca 1 se transmite Survivor (este reality show sadomasoquista, en el que se tortura a un grupo de sujetos, sin entrenamiento scout con un camping de varios meses, con malpasadas insoportables y apostando a que esta tortura tribal se transforme en El Señor de las moscas (1954) de William Golding, y surja naturalmente el bullying y el canibalismo, para entretenimiento masivo).

Vi con interés, que en el elenco estaba Yahir, el cantante/actor/conductor ganador de la Academia, el famoso show de Televisión Azteca (con su propio bullying, canibalismo tribal, etc). Me dije: ¡Ah mira, que bien! ¡Le dieron un estelar en una telenovela de Televisa… o como se llame hoy! Pero cuán equivocado estaba. Su personaje muere en el primer capítulo. Ya ni a Rickon Stark, el peor personaje de Game of Thrones, le tocaron tan pocos capítulos, al menos uno o dos más que a Yahir. En fin, completan el reparto Livia Brito –azote de paparazzis- y José Ron. Pues la telenovela está muy telenovela: lleva una semana y ya ha habido suficientes homicidios, catástrofes, violencia sexual y de todo tipo, sexo desenfrenado, traiciones y malas ondas, ricos malandrines y pobres buena onda. Lo de siempre. Junto con estereotipos de belleza, sexismo, racismo, clasismo y patriarcalismo heteronormado, con actuaciones chambonas, y esteticismo superficial y superfluo. Otro producto clásico de Televisa.

En fin, hay cosas que evolucionan o progresan con el tiempo, y con los tiempos, y otras que no.          

 

[i] Otra variante interesante son los que parecen gemelos sin serlo, Mark Twain inmortalizó este melodrama en su novela clásica El príncipe y el méndigo (1881). Una extraordinaria telenovela mexicana que aprovechó este recurso es El Camino Secreto (1986) de Emilio Larrosa, con Daniela Romo y Salvador Pineda en los papeles estelares, un libreto original de José Rendón, en la que el legendario actor Carlos Ancira hacía a la vez el papel del pobre abnegado, y del rico usurpado. Podría suponerse que estos recursos son exclusivos del cine o la televisión mexicana, pero nada de eso: son universales. Hasta Bart Simpson tiene su hermano perdido, aunque en este caso –al parecer- él es el hermano malvado https://youtu.be/-TMnn-6C_4I . Otra variante que ha sido muy interesante, y que ha dado pie a grandes clásicos es la división del mismo individuo en personalidades múltiples: Psicosis (1960) Alfred Hitchcock; Demente (1992) Bryan de Palma; El club de la pelea (1999) David Fincher; Fragmentado (2016) Shyamalan.  

[ii] La trilogía de las Marías, se conforma de: María Mercedes (1992); Marimar (1994); y también María la del barrio (1996). Estas telenovelas fueron éxitos mundiales.

[iii] Diálogo del personaje Cruz Treviño en No desearás a la mujer de tu hijo (1949), interpretado por Fernando Soler. El personaje dice este diálogo en su lecho de muerte.

ACERCA DEL AUTOR
Luis F. Gallardo
Nació en la Ciudad de México, en medio de los cohetones que echaban los suavos y zacapoaxtlas para conmemorar la batalla de Puebla, un 5 de mayo de 1975. Pertenece a la generación 1996 del CUEC, donde estudió Cinematografía, también estudio Letras Hispánica en la UNAM. Se especializa en guiones de programas de televisión cultural y educativa, de esos que pasan de madrugada. 18 años de experiencia en docencia, capacitación e investigación cinematográfica. Ha visto un par de películas. Baila salsa.
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