Cinetlán
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Qué bello es vivir según Frank Capra

27-12-2020 17:48

Es una película de madurez en toda su expresión: madurez artística, intelectual, y sobre todo humana. Es una película que no podría filmarse sin un gran entendimiento de la vida, y de la humanidad.

Frank Capra, director ganador de tres premios Oscar, considerado el máximo representante de la comedia americana de la década de 1930.
Frank Capra, director ganador de tres premios Oscar, considerado el máximo representante de la comedia americana de la década de 1930.

Dedicado con mucho amor a las víctimas y sobrevivientes del COVID 19 y a sus familiares

Esta es una reflexión filosófica sobre una de las películas más conmovedoras de la historia del cine: It’s a Wonderful Life (1946) de Frank Capra. Un clásico inmortal.  Clasificado como clásico de navidad,  ha sido la programación televisiva navideña la que ha mantenido la película en las pantallas del mundo por décadas.

I

“Dichoso el árbol que es apenas sensitivo, /y más la dura piedra porque esa ya no siente,/pue no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,/ ni mayor pesadumbre que la vida consciente.” Escribió el poeta nicaragüense Rubén Dario, en su famoso poema Lo Fatal. La dicha estaría en no sentir, y más, quizá, en no ser consciente de la existencia, luego entonces en no existir.

Frank Capra tenía una opinión distinta: su película It’s a Wonderful Life, Esta maravillosa vida que titularon en México ¡Que bello es vivir! Pero que en apego a la película debería titularse ¡Que bello es existir! Trata de demostrar que la vida humana puede ser realmente maravillosa a pesar de los infinitos problemas de la vida cotidiana, o de las circunstancias más adversas. ¿Pero en qué consiste lo maravilloso de vivir, según Capra?

Se puede responder de forma simplista a esta pregunta, pero yo pienso que el planteamiento de Capra es profundo. Se ha acusado a Capra de un optimismo ingenuo, o incluso peligroso. Pues la vida puede ser tan amarga y cruel que no se encuentren jamás esas luces de esperanza, esos momentos de efímera alegría que rediman o justifiquen el dolor. Dice el Joker (2019) “no he sido feliz ni un jodido minuto de mi vida”; y el niño Zain de Cafarnaum (2018) demanda a sus padres por haber nacido. Dario tiene razón: vivir es sufrir. Y más la vida consciente.

Los griegos le llamaron a la vida agonía, que etimológicamente significa combate. La vida es una agonía, una lucha, una guerra. De ahí que el antagonista sea la fuerza opositora, contra el que se lucha, y el protagonista es el guerrero que defiende, en principio su vida. La vida finalmente se disputa en esta arena de combate que es el mundo.

Luego Roma, o la cultura latina, tomo el término literalmente: agonía como la lucha por la vida, o por vivir. Como ocurre dramáticamente con los enfermos terminales. Pero ¿Qué la vida no es más que una lenta agonía en cuyo final se encuentra la muerte? Porque al final todos vamos a morir. ¿Dónde está pues lo maravilloso de vivir? ¿No sería mejor dejar de vivir, acabar pronto con la agonía?

Uno de los mejores relatos de Phillip K. Dick se llama Null-O, en el que un ser humano evolucionado considera que toda la materia y vida del universo deben volver a su estado de energía y que la obligación de la humanidad es destruir el universo. Acabar con todo. Un poco el objetivo de Thanos en la saga Avengers 3 y 4 (2018-2019). Aún esta visión sombría del mundo y de la vida puede convencer a algunas personas.

¿Qué nos da la vida de bueno? ¿Qué es tan bueno en la vida que realmente la justifique? ¿La felicidad? La felicidad es un estado efímero del ser, un lapsus, una circunstancia que puede nunca ocurrir, en el breve segmento de tiempo que dura una vida. Cuando existe se compone de momentos fragmentarios: no es una plenitud, ni una completitud sino un mosaico o un Rosebud.i

Esta visión sombría de la vida, aún cuando sea razonable, no es la experiencia de la mayoría, por el contrario. Aún cuando una persona no haya sido nunca plenamente feliz, puede encontrar buenas razones que justifiquen su existencia.  Escuchemos pues las razones de Capra, lo que dice a través de su película. En primer lugar no se refiere a la vida o a la existencia en términos generales. La vida no es maravillosa per se, sino que puede ser maravillosa. Y ahí si, cualquier vida humana, cualquier existencia, puede ser maravillosa. Y por lo tanto, toda vida y toda existencia sin distinción. Pero ¿Cómo?

Decir primero que es una película de madurez en toda su expresión: madurez artísticaii, intelectual, y sobre todo humana. Es una película que no podría filmarse sin un gran entendimiento de la vida, y de la humanidad.

Técnicamente perfecta, impecable. Su fuerza emocional se deriva del gran trabajo de James Stewart. En cuanto al tema, ya antes de la guerra la obra fílmica de Capra se había vuelto muy discursiva pero no tan eficaz. Demasiado diálogo y poco asiento en la dinámica de acciones. Pero la semilla estaba ahí.

 

Técnicamente perfecta, impecable. Su fuerza emocional se deriva del gran trabajo de James Stewart.

 

En una película dedicada al humano común,iii Meet John Doe (1941) protagonizada por Gary Cooper y Barbara Stanwyck, se lee este discurso (fragmento): “hay algo maravilloso en el espíritu de la navidad, hay que ver lo que hace la gente, todo tipo de gente, y yo me pregunto: porque no puede ese espíritu, ese acogedor espíritu navideño, durar todo el año. Cielos, si eso ocurriera, si todos los cualquiera hiciéramos que ese espíritu durara los 365 días del año, desarrollaríamos tal fuerza, crearíamos tal ola de buena voluntad, que ninguna fuerza podría oponerse a nosotros.” Eso que se dijo en una de sus películas, en un diálogo, se expresa años después en un discurso fílmico completo.  

Imagen: Amazon

II

ADVERTENCIA DE SPOILERS. El protagonista de la película es George Bailey (James Stewart). Vamos a conocerlo desde niño: salva a su hermano que cae al lago, al romperse el hielo quebradizo; más adelante evita que el farmacéutico donde trabaja envenene a un cliente. George anhela salir de su pueblo Bedford Falls y conocer el mundo, ejerciendo la arquitectura, pero las circunstancias frustran sus intenciones, una y otra vez. Nada de lo que él desea o a lo que aspira se vuelve realidad. Se ve obligado a retomar la empresa inmobiliaria de su padre, que da créditos accesibles a la gente del pueblo para que logren hacerse de un hogar.

Termina por casarse con Mary Hatch (Donna Reed), su amor de infancia, con quién tiene tres hijos. Justo el día de su luna de miel, debe sacrificarla por la gran depresión: la gente corre con pánico a pedir sus ahorros y debe enfrentar una crisis de capital. Ese día apenas saca las cuentas y su mujer le prepara una noche de bodas peculiar, en una vieja casona abandonada. Cabe decir que es un hombre muy querido en su comunidad. En el presente del relato, en un giro azaroso, su tío Billy (Thomas Mitchell), otro asociado de la empresa pierde varios miles de dólares, un pago importante en época de navidad, esto puede conducir a la banca rota de su empresa y llevarlo a él a la cárcel. Sobre todo porque el banco del pueblo es manejado por el enemigo de la familia, el señor Potter (Lionel Barrymore).

George se ve obligado a humillarse frente al Sr. Potter, esperando su comprensión, pero este último es cruel, como lo es cualquier institución bancaria. Porque cuando cae la desgracia económica sobre cualquier persona, los bancos no están interesados en la situación de vida, en las circunstancias personales. Lo que sí hace notar Potter a George es que vale más muerto que vivo, por la prima del seguro de vida. George se pone violento en casa, y tras un incidente que aterroriza a su esposa e hijas, sale decidido a terminar con su vida. George Bailey se prepara a saltar desde uno de los puentes, de un turbio río, a la entrada del pueblo, listo para abismarse en sus negras aguas… en la inexistencia. 

En ese punto inicia la película, mientras su familia y otras familias hacen oración por él. Estas oraciones llegan al cielo, y Diosiv envía a un ángel a ocuparse de George Bailey. Este ángel le mostrará a George lo que sería la vida de su pueblo si él no hubiera nacido. George no es especialmente religioso ni es un hombre de fe, por eso le gana la incredulidad y luego el terror. Pero la vida de su pueblo sin él es muy mala: su hermano muere ahogado en el lago y su madre se amarga de por vida; el millonario, el potentado del pueblo, el Sr. Potter, sin el contrapeso de la familia Bailey se apodera de todo, incluso el pueblo lleva su nombre Pottervillev, y su administración lo ha hecho un lugar licencioso, lleno de antros y casinos. El boticario termina en la cárcel por matar a un cliente, y al salir de prisión queda en situación de calle. Sus amigos, otrora empáticos, ahora son indiferentes y desalmados. Sus hijos obviamente no nacieron, y su mujer es una señorita gris. Quizá lo más terrible es encontrar a una comunidad desunida. Disgregada. El cálido pueblo transformado en una fría ciudad.

A George le queda clara su importancia en el tejido social de la vida común, como interviene su densidad humana en el curso del tiempo, como influye su bonhomía en el mundo. El mundo es mejor con George Bailey, que sin él. ¿Y qué recibe George a cambio? Nada cuantificable. Solo amor, amor de pareja, amor de hijos, amor de amistad, amor de prójimo. Nada más. ¿Pero se puede pedir más? ¿No es esa la riqueza verdadera? ¿Ser querido y reconocido por la familia, por los amigos y por la comunidad? En toda su filmografíavi Capra contrasto la riqueza material, y el poder económico y político, con la riqueza de una vida sencilla basada en valores humanos no materiales, como el amor y la amistad.

 

En toda su filmografía Capra contrasto la riqueza material, y el poder económico y político, con la riqueza de una vida sencilla basada en valores humanos no materiales, como el amor y la amistad.

 

Tras las tinieblas de ese mundo paralelo que se le permite vislumbrar -idea retomada en la serie alemana Dark (2017)- George recupera su vida con euforia, con entusiasmo -es decir, con la luz de Dios- recorre las calles con este paroxismo, y aunque al llegar a su casa lo recibe un agente para notificarle su próxima detención, George le da su justa dimensión: como un percance de la vida, un accidente. Corre a abrazar a su familia, su mujer y sus hijos.

Y ocurre un milagro: la comunidad al saber del problema económico por el que pasa, se solidariza y lleva donativos a su casa. Lo que termina en una celebración masiva, en nochebuena. La multitud que se ha reunido entona una vieja canción escocesa Old Long Syne, escrita por el importante poeta Robert Burns, es un himno a la amistad y a la fraternidad: ¿Deberían olvidarse las viejas amistades/y nunca recordarse?/¿Deberían olvidarse las viejas amistades/y los viejos tiempos?/ Por los viejos tiempos, amigo mío,/ por los viejos tiempos:/ tomaremos una copa de cordialidad/ por los viejos tiempos.

Es un brindis, un ritual de buenos deseos. El final de la película es una celebración de la solidaridad humana, de la fraternidad. Y de la vida, de la belleza de vivir. Tal y como enunció en su versos el poeta Friedrich Von Schiller en su Oda a la libertad, que Beethoven transformó en su Himno a la alegría, en la novena sinfonía -a la alegría de vivir- que dice: vive soñando el nuevo sol, en que los hombres volverán a ser hermanos.

Capra exalta la vida cotidiana, donde cada una de nuestras decisiones, afecta la vida colectiva, y cuando estas decisiones apoyan, impulsan, afectan positivamente creamos en torno a nosotros un círculo virtuoso, cuyos lazos son el amor, la amistad y la solidaridad.

Capra ennoblece los contrapesos que los idealistas -ingenuos o no- ponen frente al poder económico y político: sin estos contrapesos el poder del dinero corrompería nuestra vida individual y colectiva. Capra desconocía el neoliberalismo pero lo imaginaba: la pesadilla de Bailey es el mundo donde el dinero gobierna desprovisto de valores humanos y contrapesos. Así que It’s a wonderful life -esta maravillosa vida- merece la pena ser vivida, es bella, cuando se vive por y para los demás, por el amor en todas sus formas, conyugal, fraternal, de amistad o solidaridad. 

Un mensaje muy valioso en estos tiempos del COVID 19 en los que ha quedado claro que la solidaridad, la hermandad, la fraternidad son los valores que pueden sacarnos adelante como comunidad y sociedad, local y global.

Amables lectores: ¡Felices fiestas! ¡Feliz Navidad y Próspero Año nuevo!

 

[i] Esto es, un momento de felicidad en la vida. El Ciudadano Kane (1941) en su agonía, refiere antes de morir una última palabra Rosebud. Que es la marca del trineo que utilizaba cuando era niño y jugaba en la nieve, cuando vivía con sus padres, en la pobreza. Así que todo el siguiente intervalo de su vida, en la riqueza, en la opulencia parece no tener sentido al final de su vida. El significado de Rosebud es el corazón de la película. 

[ii] Capra inició su carrera en 1921, tenía 24 años. Escribió guiones y dirigió en el periodo mudo poco más de 16 películas, de las cuáles 10 fueron largometrajes. En su etapa sonora, antes de It’s Wonderful Life, filmó 20 películas de ficción, y 12 documentales para la Armada norteamericana. Ya había ganado tres veces el óscar a mejor dirección, y dos veces por mejor película. Vivió dramas y crisis sociales sin precedentes, primero en la gran depresión, y luego durante la Segunda Guerra Mundial. Dirigió It’s Wonderful Life al inicio de la posguerra, en 1945, antes de la persecución Macartista, a los 48 años de edad.

[iii] Capra siempre traza sus relatos con hombres y mujeres ordinarios, metidos en un atolladero excepcional: es muy posible que este estilo narrativo haya influido al escritor de Ciencia Ficción, Phillip K. Dick.

[iv] ¿El de Capra es un cristianismo militante? El cine de Capra es cristiano, pero en un sentido profundo. Es evidente que esta bajo la influencia del existencialismo cristiano de Kierkegaard, del que la película es un notable tratado. Capra no era un fanático religioso, ni aspira a que sus espectadores lo sean. No pontifica. Dos películas lo expresan con claridad. En su serie documental, reclutado por la Armada Americana para la realización de películas de propaganda o contrapropaganda, durante la Segunda guerra Mundial, inicio la serie ¿Por qué luchamos? En su primer episodio, llamado Preludio, al hablar del mundo libre, expone como sus primeros fundamentos los escritos de Moisés, Confucio, Buda, Mahoma y Cristo. Su película Horizontes Perdidos (1937) donde describe una sociedad utópica, no es una sociedad cristiana, es una sociedad budista, étnicamente asiática oriental.

[v] Un tópico de toda la carrera de Capra fue la del magnate, el empresario empoderado, enfrentado a la clase trabajadora, de modos ingeniosos. En muchas de sus películas el hijo o la hija del magnate se enamoran de una persona ordinaria por decirlo de alguna manera. En su largometraje silente: That Certain Thing (1928) (Cómo se corta el jamón), el hijo de un magnate se enamora de una muchacha que atiende un estanquillo, contra los deseos de su padre. En It Happened One Night (1934) será la hija del magnate la que le desobedezca para fugarse con un tipo común. En Lady for a Day (1933) se deberán guardar las apariencias para que un magnate permita la boda de su hijo con la hija de una pobre billetera. En Broadway Bill (1934) nuevamente la hija del magnate estará enamorada de un hombre apasionado de la carreras de caballos. En esta película el pueblo, no solo le pertenece en gran parte al magnate, sino que lleva su nombre Higginsville. Algo que volverá a usar Capra cuando Bedford Falls se transforme en Pottersville. El tema del magnate enfrentado al hombre común volverá a aparecer en otras películas de Capra, anteriores a It’s Wonderful Life, con el mismo sentido: Mr. Deeds goes to town (1936); You can´t take it with you (1938); Mr. Smith goes to Washington (1939); Meet John Doe (1941)

[vi] Capra vivió de cerca la gran depresión de 1929 y la crisis social derivada. Y se refiere a ella de manera metafórica en innumerables películas: la más importante es American Madnes (1932) con Walter Huston, en dicha película un banco entra en crisis, y es salvado por la solidaridad de los amigos. Como ocurre también en It’s Wonderful Life. Ambas tienen en común la escena del pánico financiero, y la crisis de capital que el banco debe enfrentar. En Mr. Deeds goes to town (1936), hay dos escenas dramáticas: primero la del granjero desesperado que trata de exponer su miseria al rico heredero, a punta de pistola, y después la escena de la fila de desempleados que esperan su turno para obtener el crédito para montar una granja. 

ACERCA DEL AUTOR
Luis F. Gallardo
Nació en la Ciudad de México, en medio de los cohetones que echaban los suavos y zacapoaxtlas para conmemorar la batalla de Puebla, un 5 de mayo de 1975. Pertenece a la generación 1996 del CUEC, donde estudió Cinematografía, también estudio Letras Hispánica en la UNAM. Se especializa en guiones de programas de televisión cultural y educativa, de esos que pasan de madrugada. 18 años de experiencia en docencia, capacitación e investigación cinematográfica. Ha visto un par de películas. Baila salsa.
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