Cinetlán
Una ciudad de ideas que se levanta sobre una laguna infinita de películas.

20 años de magia: 20 años de Harry Potter

21-01-2022 17:55

No puede escatimarse el valor de un documento como éste, Harry Potter es una obra encantadora, llena de magia, heroicidad y fantasía.   

“Retorno a Howarths: Harry Potter 20 aniversario”, póster de HBO (Imagen: hbomax.com)
“Retorno a Howarths: Harry Potter 20 aniversario”, póster de HBO (Imagen: hbomax.com)

A 20 años del inicio de la saga cinematográfica de Harry Potter, HBOMax ofrece en su servicio de streaming su especial “Retorno a Howarths: Harry Potter 20 aniversario”.

Un detrás de cámaras a 20 años del inicio de la saga, con entrevistas y testimonios del elenco original y de su galería de directores. Aquellos niños actores de la primera película son ya adultos treintañeros, y el especial es lo que llaman hoy los especialistas, verdaderamente, un fan service, una obra dedicada a los fanáticos de la serie, que no obstante se cuentan por millones en todo el planeta. Así que no puede escatimarse el valor de un documento como éste. Finalmente Harry Potter es una obra feérica, y encantadora, llena de magia, heroicidad y fantasía.   

Millones de niños iniciaron su vida literaria y cinematográfica en este planeta con los relatos de Harry Potter, primero con los libros de la señora Joanne Rowling, que iniciaron su extraordinario camino editorial en 1997 con “Harry Potter y la piedra filosofal”, a la que siguieron de forma continua “La Cámara Secreta” (1998), “El Prisionero de Azkaban” (1999), y “El Caliz de Fuego” (2000), ya publicados poco antes de que la maravillosa adaptación de la primera novela estrenara en salas de cine en el año 2001 a cargo de Chris Columbus.

Hay muchas formas de abordar este serial literario fílmico, pues los clásicos son fuentes inagotables de riqueza estética. En este asalto al clásico, en este desentrañar los tesoros escondidos, se encuentra la diferencia entre el análisis crítico, o la teoría cinematográfica y la crítica cotidiana, que se agota frente al dictum del estreno. Muchas veces no son más que espejismos del paladeo instantáneo. Ahora, con suficiente distancia y perspectiva, podemos valorar la obra literaria y fílmica.

¿Cuáles son las principales virtudes de Harry Potter como obra narrativa de ficción? Yo encuentro dos inmediatas.

En primer lugar, un gran trabajo de personajes. Las novelas y las películas tienen un reparto de personajes muy interesantes, y muy bien desarrollados, trabajo que le permitió a Rowling desarrollar el serial con la suficiente intriga, como viejo folletín, para despertar la inquietud y curiosidad de sus lectores y espectadores hasta el apoteósico final. En el núcleo narrativo tenemos a esta maravillosa triada de personajes que inician siendo niños Harry, Ron y Hermione, y en el reparto de villanos a Tom Marvolo Riddle, nombre que permite -en lengua inglesa- el maléfico anagrama “Soy Lord Voldemort”. Un villano delicuescente, una entelequia, que es de humo y polvo en los primeros episodios y que va cobrando su temible cuerpo presente conforme avanza la trama.

En torno de este reparto básico de personajes, nos enamoramos de la familia Weasley, con su sencillez y bonohomía; el maravilloso gigante Hagrid con su fastuosa galería de animales fantásticos; el director Albus Dumbledore, -construido sobre el arquetipo del mago Merlin, de la saga artúrica- este viejo y poderoso mago; nos choca y nos fascina “el príncipe mestizo” Severus Snape, hasta que conocemos su verdadero drama al final de la saga, su martirio que lo redime y lo eleva a una heroicidad cuasi santa. En fin, un gran reparto de personajes magníficamente trazados, que nos inducen a la aventura de principio a fin. Hay mucho que estudiar y decir sobre esta construcción de personajes.

La otra gran virtud narrativa de novelas y películas de “Harry Potter” es su manera de entremezclar el mundo mágico con el mundo verdadero. Es decir, como realiza ese cúmulo de transiciones entre la realidad y la fantasía. Algunas de estas soluciones están elaboradas con sentido del humor, es decir para aportar efectos cómicos: como el copioso correo de lechuzas que reciben los tíos de Harry donde es invitado a asistir al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. O el ingreso al Ministerio de Magia por unos escusados públicos, donde para deslizarse a los pasillos del ministerio hay que jalar de la cadena.

Muchas otras veces, objetos cotidianos se transforman en asombrosos artefactos mágicos, como un autobús londinense de dos pisos que ajusta su anchura al tráfico manejado por una tzantza jìbara -cabeza reducida-, o un versátil Ford Sedan Anglia 59 que puede venir al rescate en plena aracno-crisis, o una peligrosa edición del Libro de los Monstruos cuyo empastado puede arrancarte la mano de un mordisco.

(Warner Bros)

Hay una lírica de la realidad de la que parten todas estas fantasías, en cuyo corazón está precisamente la escuela de magia y la cultura escolar inglesa, todo proviene de ahí. Leyendo la autobiografía de Laurence Olivier, describe a la perfección lo que significaban estos colegios llamados public school “termino de lo más paradójico”i pues estas escuelas no tienen nada de públicas “es por el contrario el tipo de colegio más privado e inaccesible que hay en el mundo”, colegios para las clases altas como Eton, Harrow, Winchester, Westminister y Rugby; y para las clases medias como Radley, Lancing, St. Edward’s y Ardingly entre otros.

Estos famosos colegios son internados. Para asistir a ellos hay que ser admitido, es decir hay un proceso de admisión del cual resulta una invitación, como ocurre con Hogwarts. Aunque gran parte de su éxito es la exclusividad, ya que entrar en estos colegios “exige en muchos casos permanecer años «apuntado» o contar con generaciones enteras de familiares que hayan pasado por el colegio”.

La segunda temporada de “The Crown” en su penúltimo capítulo titulado “Paterfamilias” (2017) nos permite ver el paso del Príncipe Carlos por “Gordonstoun”, escuela enclavada en las Highlands, en Elgin, Escocia, que narra cómo funcionan estos famosos internados exclusivos. Es el famoso modelo de la Hi School que podemos ver también en “La Sociedad de los Poetas Muertos” (1989) de Peter Weir.  De estos colegios, a mediados del siglo XIX surgieron los grandes deportes modernos, el más importante el futbol soccer, pero también el rugby y el croquet, entre otros. Por ello, la evocación a estas actividades deportivas en Hogwarts se da con la creación del “quidditch”, cuyas reglas de juego e historia son muy detalladas por J.K. Rowling y dotan a Hogwarts de ese peso de realidad de la cultura escolar de la cual parte.

Y es que la escuela es la columna vertebral de toda la saga, casi todos los acontecimientos importantes ocurren en ella, y gran parte de las soluciones imaginativas provienen de “imaginar” como sería asistir a una escuela –en este modelo inglés- de magia: desde dónde comprar los útiles mágicos -de una varita a los libros de texto- instituciones de crédito para pagar los insumos, la transportación a la escuela, los salones, aulas, comedor y campo de juegos, hasta dormitorios, y en todos estos aspectos hay elementos maravillosos –nunca tan bien empleada esta palabra- de mis favoritos son las velas flotantes que iluminan el comedor, la arquitectura cambiante –las escaleras que cambian de dirección -a modo de laberinto de Escher- los cuadros cuyas figuras y espacios están vivos y en movimiento, los fantasmas que pululan por todo el castillo y que terminan siendo personajes importantes de la trama.

Todo es fantástico, atractivo e interesante. Incluso aprovecha Rowling, la personalidad académica de los maestros: desde el farsante que deslumbra a los más ingenuos con su relumbrón como Gilderoy Lockhart (Kenneth Brannag) hasta el relajado buena onda, Hagrid (Robbi Coltrane), el autoritario fascista, Dolores Umbridge (Imelda Staunton) y el estricto, que hasta en el nombre lleva su signo “Severus Snape” (en la entrañable interpretación de Alack Rickman)

Una de las imágenes más bellas de la saga fílmica pende de uno de estos profesores, y no es visual, sino literaria, verdaderamente poética: el profesor Horace Slughorn –en una interpretación muy sensible del gran Jim Broadbent- narra el mejor regalo que le hizo uno de sus alumnos, precisamente Lili Evans (la mama de Harry Potter), que consistía en una pecera sobre la cuál flotaba el pétalo de una flor, que súbitamente se transformaba en un pez. Puede uno imaginarlo. Aquel pez acompañó al profesor en sus mejores días. Pero el día que muere Lily, enfrentando a Voldemort, el pez regresa a su forma original, al pétalo: en una metalepsis poética, dramática, y entrañable de la muerte.

(Salamandra)

Hay tantos detalles como éste en la saga, una textura de maravillas que realmente la vuelve interesante a cada punto.       

Podemos dividir la saga en dos secciones claramente definidas: las tres primeras películas tienen o mantienen un tono infantil, mayormente luminoso y verdaderamente encantador. Aunque no estén exentas de partes sombrías. Pero hay una atenuación del drama y tragedia que vendrá cuando los niños crezcan, como la vida misma. Tanto en las dos primeras películas de Chris Columbus, y de forma muy señalada la de Alfonso Cuarón los alumnos transitan de su infancia a su pubertad. Y este tránsito es acompañado por el tono de cada entrega. Es divertido ver y entender cómo el mismo reparto hace esa transición. Al director mexicano le toca, por decirlo así, culminar esta parte mágica luminosa.

La cuarta película es la bisagra, y una bisagra en un tono muy sombrío que termina con la muerte de Cedric Diggory –un Robert Patinson muy joven pero convincente. Esta sección de Mike Newell ya tiene un tono diferente, acendrando el erotismo de la adolescencia, pero también iniciando el tono sombrío que vendrá sobre la segunda sección de la saga. Los niños han crecido y es en esta parte donde Voldemort cobra cuerpo, en la maléfica estampa de Ralph Fiennes desnarigado.

La segunda sección, toda a cargo de David Yates, ya tiene tonos totalmente dramáticos y sombríos, como que les caen encima a los chicos los problemas de la madurez, y el mundo real. Y muere personaje tras personaje, Cedric muere en la 4, Sirius Black –personaje entrañable interpretado por el gran Gary Oldman- muere en la 5, Dumbledore (Richard Harris) muere en la 6, el entrañable elfo doméstico Dobby (Toby Jones) muere en la 7, en la ocho durante la crudísima segunda guerra mágica –nueva métafora de la segunda guerra mundial- muere Fred uno de los gemelos Weasley (James y Oliver Phelps). Y al parecer mueren muchos magos más. Esta última sección de cuatro películas está muy bien encadenada, o eslabonada, y arriba a su clímax de forma magnífica, en un in crescendo bien tramado y estructurado. Puede leerse Harry Potter completa como esta metalepsis de la vida humana, de la infancia a la vida adulta con todas sus complejidades y dramas, con sus grillas, guerras e injusticias.  

Y en cuanto a sus valores cinematográficos: mucho que decir y mencionar, ya en este breve ensayo hemos citado a una gran pléyade de actores y actrices, el magnífico diseño de producción, la música original de John Williams, los trabajos de fotografía de cada sección, uff. No cabe ninguna duda que Harry Potter, la saga cinematográfica, tanto como la saga literaria, es una obra señera del siglo XX que vale la pena disfrutar una y otra vez, y que guarda, para el que quiera aproximarse a los clásicos su gran arcón de maravillas.

Puede verse la serie completa actualmente con una suscripción de HBOMAX, que además ofrece versiones con extras y con escenas extendidas.  

ADENDA

Harry Potter fue una saga cinematográfica tan exitosa que al culminar no podía descansar sin que hubiera intenciones de producir los famosos Spin-off, es decir, películas asociadas a la franquicia, al mundo de la serie original. En 2016 se estrenó “Animales fantásticos y dónde encontrarlos” (2016), película entretenida, pero como suele ocurrir con estos materiales, sin el encanto de la serie original. Ya hay trailers de la secuela “Los secretos de Dumbledore” que va a estrenar este 14 de abril de 2022. Además se ha anunciado la producción de una serie televisiva sobre la vida de Severus Snape, evidentemente sin Alan Rickman, que dejó este plano terrenal en el año 2016. Sin pre juzgar, veremos como resulta.

Algo que ha metido ruido en estos discursos es la oleada de corrección política, y las nuevas tendencias de inclusión de narrativas de género. Así, metieron en la biografía del personaje Dumbledore (Jude Law), una identidad de género homosexual. Justamente para el spin off de “Animales Fantásticos” donde se supone que vivió un tórrido romance con Gellert Grindelwald (Johnny Depp pre-divorcio). Esto parece realmente mucha información y algo muy innecesario para una historia infantil y juvenil… pero corren estos tiempos. Los tropezones mediáticos que ha dado la autora Joanne Rowling con el tema transexual –ya cancelada por transfóbica- ha derivado en la intención de unos productores de la red social Tik Tok de crear un relato parodia en el que todos los personajes de la serie tengan personalidad transexual o no binaria, un Harry Potter LGTB+.

Esta es la razón por la que en su tiempo Cervantes decidió que muriera Alonso Quijano, para evitar que cualquier hijo de vecino tomara a su personaje y lo maltratara, más después del nefasto apócrifo. Pero difícilmente Harry Potter morirá, su leyenda al menos, su mundo mágico, deberá soportar estos tiempos de “corrección política” y ojalá que en los mejores spin off solo se piense en la buena narrativa, y no en impartir lecciones moralinas. Porque esos spin off llegarán.    

 

[i] Todas las citas provienen del libro “Laurence Olivier: confesiones de un actor” escrito por Laurence Olivier, publicado en español por Editorial Planeta, México, 1984. Colección: Al Filo del Tiempo. Pp. 22-23

ACERCA DEL AUTOR
Luis F. Gallardo
Nació en la Ciudad de México, en medio de los cohetones que echaban los suavos y zacapoaxtlas para conmemorar la batalla de Puebla, un 5 de mayo de 1975. Pertenece a la generación 1996 del CUEC, donde estudió Cinematografía, también estudio Letras Hispánica en la UNAM. Se especializa en guiones de programas de televisión cultural y educativa, de esos que pasan de madrugada. 18 años de experiencia en docencia, capacitación e investigación cinematográfica. Ha visto un par de películas. Baila salsa.
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