Pan, Circo y Pecunia
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Grecia se pone el traje de Lehman Brothers. ¿Qué es lo que viene?

29-06-2015 14:05 Lo de Grecia cada vez adquiere tintes más bélicos. Esto ya no tiene nada de afable reunión de socios, sino más bien parece la batalla. Quien pensara que el primer ministro griego, Alexis Tsipras, se iba a amilanar ante el “ultimátum” lanzado por Bruselas, se equivocó.

Lo de Grecia cada vez adquiere tintes más bélicos. Esto ya no tiene nada de afable reunión de socios, sino más bien parece la batalla de Salamina, cuando las fuerzas griegas se enfrentaron a las del imperio persa de Jerjes I pese a contar con un número mucho menor de combatientes. Quien pensara que el primer ministro griego, Alexis Tsipras, se iba a amilanar ante el “ultimátum” lanzado por Bruselas, se equivocó. Ya lo había advertido hace apenas unos días: las negociaciones de verdad apenas comienzan. Ahora los dos bandos van con todo, y los mercados sufrirán las consecuencias.   
 
El sábado, en la reunión “decisiva y crucial” del Eurogrupo, como la había denominado la canciller alemana Angela Merkel, rechazó el plan de los acreedores. Pero no sólo eso: Tsipras, en un giro copernicano, rompió las negociaciones y acabó de un plumazo con cinco meses de trabajo que habían acercado bastante las posiciones. Inesperadamente, retó al resto de Europa convocando un referéndum para el 5 de julio en el que conmina al pueblo griego a que sea él el que decida, una amenaza a la que ya había recurrido en el mes de abril pero que había permanecido anestesiada.  Al mismo tiempo que realizaba ese planteamiento, solicitaba una prórroga al actual plan de rescate hasta la fecha del referéndum.
 
Su propuesta, claro, sentó muy mal. Su pretensión era dar otra vuelta de tuerca en el pulso que mantiene con los acreedores con el fin de obtener alguna concesión más. Pero también ellos respondieron con otra bazuca. Europa, sin ningún tipo de contemplaciones, le negó la prórroga y pone a Grecia y a la Eurozona en una situación muy comprometida.
 
Tras el órdago de Tsipras y la respuesta europea, se redefinieron las estrategias. Muestra de ello es que prosiguieron las reuniones de urgencia, aunque por separado: el Banco Central Europeo (BCE), con objeto de detener el pánico bancario en Grecia y evitar su contagio a los mercados de deuda soberana de los países más vulnerables de Europa. Los ministros de finanzas del euro (pero sin el griego Yanis Varoufakis),  para tratar de levantar un escudo contra el euro y replantear el próximo movimiento contra Tsipras; el gobierno heleno, para evaluar cómo afrontará esta semana decisiva y prepararse para una salida del euro, en caso de darse.
 
El referéndum se celebrará pronto, dentro de una semana, el próximo domingo. Pero en estas circunstancias de miedo y tensiones se puede convertir en toda una eternidad. En medio pueden suceder inesperados acontecimientos, incluyendo marchas a favor y en contra de Tsipras, que pueden restablecer las negociaciones o precipitar la salida de Grecia del euro.
 
En un principio, casi todas las miradas estaban depositadas en el BCE, pues de él depende que la banca griega permanezca a flote o colapse. Ayer, su presidente, el italiano Mario Draghi, decidió mantener su programa de Asistencia de Liquidez de Emergencia (ELA) a la banca griega sin cambios. El objetivo era, probablemente, que se abortara la idea de un “feriado bancario” para mañana amainar el pánico de los depositantes y tratar de contener el impacto sobre los mercados financieros.
 
 
Pero el gobierno de Tsipras, directamente, se encargó de dejar al BCE en fuera de juego. Según las últimas informaciones, los bancos griegos no abrirán mañana. Así las cosas, y salvo que Grecia vuelva a sentarse durante esta semana en la mesa de negociación (algo improbable, dado que le exigirían desconvocar el referéndum), los bancos difícilmente abrirán sus puertas en los siguientes días. De este modo, el papel de contemporizador que podría haber jugado Draghi quedó anulado.
 
¿A qué le tira Grecia ahora? Intuimos que lo que pretende es ponerse el aterrador atuendo de Lehman Brothers. Su intención va destinada, en ese cuerpo a cuerpo con Europa, a generar un riesgo sistémico global como el que provocó la quiebra de ese banco de inversión en septiembre de 2008 y que llevó a las autoridades estadounidenses a adoptar medidas extraordinarias. Si lo logramos, han de pensar, ganaremos poder de negociación y forzaremos a Bruselas a que reconsidere y ajuste su programa de rescate a nuestras demandas. Pero nada de eso va a pasar.
 
En un principio, el que más va a sufrir esa medicina es la propia Grecia: mañana los ciudadanos protestarán porque no pueden sacar sus ahorros, la bolsa de Atenas se desaplomará (la banca se hará añicos) y las tasas de interés de los bonos se elevarán a niveles estratosféricos.
 
Pero en el resto de Europa, el impacto será mucho más contenido. Desde luego, dudamos que haya una corrida bancaria: no habrá interminables filas en las puertas del BBVA o del italiano Unicredit para sacar sus ahorros. Las bolsas europeas, por supuesto, se resentirán y sufrirán severas pérdidas, otra vez centradas en las entidades financieras. Pero el BCE tiene mecanismos de intervención para amortiguar cualquier impacto negativo sobre los mercados de deuda soberano (sin duda, también las discutieron hoy) siendo el más inmediato el de ampliar su programa de compra de activos. Es de esperar que también sufran otros activos de riesgo, como la deuda corporativa o los bonos emergentes, en tanto los capitales buscarán refugio en los bonos del Tesoro de Estados Unidos y los “bunds” alemanes. El dólar, a su vez, se apreciará contra el euro y, de paso, frente a otras divisas del mundo, como el peso mexicano.  
 
De modo que nos tememos una semana turbulenta. El desenlace ahora se traslada al día de referéndum. El FMI, desautorizando a Tsipras, ya ha dicho que la votación del domingo es “irrelevante” dado que el programa venció el martes y el pueblo griego estaría votando sobre propuestas que ya no estarían vigentes. Ahora bien, si el “sí” a Europa obtiene una victoria contundente, los acreedores estarán dispuestos a abrir de nuevo las negociaciones con Grecia.
 
En ese caso, ¿qué pasaría con el gobierno de Tsipras, quien ahora promueve el voto del “no” con el fin de regresar a Bruselas exigiendo que escuchen al pueblo heleno y acepten condiciones menos traumáticas? Posiblemente correría la misma suerte que Yorgos Papandreu en el 2011, cuando se le ocurrió convocar un referéndum que desembocó en su dimisión. Europa no lo aceptaría como un interlocutor válido: ni creen en él… ni les es simpático. ¿Cómo podría ejecutar el gobierno de Syriza, con ciertas garantías, un programa de austeridad que rechaza? Lo verían como un continuo problema y forzarían  un cambio de administración. Si fuera así, probablemente regresarían, en otra burla de la historia, los conservadores de Nueva Democracia, esos mismos que mintieron como bellacos con los números de sus finanzas públicas, crearon el actual marasmo y ahora, con el mayor cinismo del mundo, se rasgan las vestiduras.  
 
Eso sí, si el pueblo griego rechaza la propuesta de los acreedores, sería el fin de Grecia en la eurozona, pues como ya comentó una vez con sorna el ministro de finanzas alemán Wolfgan Schaeuble, una de las voces más duras contras la permanencia de Grecia en el euro, sería estupendo que el pueblo griego decida su propio destino.

INFOGRAFÍA

Posiblemente se nos viene encima una semana turbulenta en Europa. El rally de la semana pasada, que fue glorioso ante las perspectivas de un acuerdo este fin de semana, se convertirá en un marasmo luego del rechazo de Grecia a las condiciones de los acreedores y la convocatoria de un referéndum. La bolsa de Atenas, que la semana pasada trepó un 16%, se desplomará… 

 

Fuente: Bloomberg

… lo mismo sucederá con los bonos griegos: la tasa de 2 años, que se hundió de tasas cercanas al 30% a otras próximas al 20%, repuntarán con fuerza y se elevarán de nuevo, previsiblemente, por encima del 30%... 

 

Fuente: Bloomberg

.. pero donde más se fijarán los mercados para evaluar el contagio que la crisis griega tiene en el resto de los mercados será en los bonos de los países más vulnerables, sobre todo de España e Italia por su tamaño. La semana pasada, las tasas de Europa se redujeron con fuerza ante las perspectivas de acuerdo, pero esa tendencia se revertirá esta semana… 

Fuente: Bloomberg

 

… la otra variable a seguir será el euro. La pérdida de confianza en la moneda común ante la posibilidad de una salida e Grecia podría traducirse en una depreciación de la divisa europea.

Fuente: Bloomberg 

 

 

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ACERCA DEL AUTOR
José Miguel Moreno
Economista por la Universidad Autónoma de Madrid. Trabajó en la consultoría estadounidense Stone & McCarthy Resarch en Londres, Nueva York y México DF, realizando análisis para las economías de Europa y América Latina. En México fue director editorial de Infosel, así como consejero, columnista y jefe de análisis económico de El Semanario de Negocios y Economía . Además de conferencista, ha colaborado con T1msn, Invertia, Radio Intereconomía, O Estado de Sao Paulo y The Miami Herald, entre otros medios. Actualmente dirige “Llamadinero.com”, es asesor, colaborador de la revista Forbes México y profesor titular en la Facultad de Economía de la UNAM.
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