Pan, Circo y Pecunia
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La osadía griega termina en una victoria pírrica

24-02-2015 09:45 En ese eterno retorno que es la historia, Grecia se ha encontrado con otra victoria pírrica encarnada en el ambicioso primer ministro griego Alexis Tsipras.

Era Pirro, allá en la Antigüedad Clásica, el rey de Épiro, una comarca periférica y montañosa de Grecia situada al sur de Macedonia. Conocía, por la lectura de la Ilíada, las gestas de Aquiles y por sus venas corría sangre de Alejandro Magno. Quiso infatuarse de gloria y replicar en Occidente las hazañas de su pariente Alejandro en Oriente, por lo que se embarcó en una guerra contra los poderosos romanos con un ejército de veinticinco mil infantes, tres mil jinetes y veinte elefantes traídos de la India. Los romanos, que nunca se habían enfrentado cara a cara contra elefantes, los creyeron bueyes. Pero cuando vieron aquellas moles venírseles encima se sobrecogieron de miedo y perdieron la batalla, si bien infligieron tantas pérdidas al ejército de Pirro que le borraron la sonrisa de su rostro y le quitaron la alegría de su triunfo. Desde entonces se conocen como victorias pírricas aquellas que se logran a un precio demasiado alto. 

En ese eterno retorno que es la historia, Grecia se ha encontrado con otra victoria pírrica encarnada en el ambicioso primer ministro griego Alexis Tsipras. Admirador del “Che Guevara” hasta el punto de poner en su honor el nombre de Ernesto a uno de sus vástagos, llegó al poder con ínfulas de acometer una revolución en Europa, de mudar la forma de hacer política en el Viejo Continente para imprimirle un mayor acento social, y de enfrentarse a los recios y dogmáticos teutones para combatir las políticas de austeridad que los germanos propugnan y que en el caso de Grecia han conducido a la nación a una situación catastrófica.

 
Tras casi un mes de tiras y aflojas, de rifirrafes, de amenazas, de “faroles”, el viernes por fin pareció llegarse a un pacto que evita, en una primera instancia, la bancarrota de Grecia. Alexis Tsipras cantó el acuerdo como una “victoria” en el que se dejaba atrás “la austeridad, los rescates y la Troika”, esa tríada de instituciones conformada por el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea que son los artífices de los programas de ayuda y que inspeccionan su cabal cumplimiento. Pero la realidad es que la supuesta victoria de Grecia es “pírrica”, y casi humillante. 

Poco arsenal tenía Grecia para enfrentarse a los blindados germanos. Su único elefante era la amenaza de una salida de Grecia del euro, el temido “Grexit”, un suceso que nunca ha acontecido, nunca se ha visto, y que en caso de producirse podría ocasionar convulsiones en Europa al revelar la “reversibilidad del euro”, esto es, la posibilidad de que naciones que habían adoptado el euro salieran de la moneda única y sufrieran devaluaciones.  Pero los alemanes nunca corrieron despavoridos. Es más, desde antes de que Tsipras llegara al poder proclamaron que su triunfo en las elecciones parlamentarias implicaría la salida “inevitable” de Grecia del euro, una circunstancia para la que ahora Europa estaba “preparada”. Ese elefante, esa amenaza, se difuminó por completo una vez que las propias autoridades griegas reconocieron que no concebían al país heleno fuera del euro. 

A partir de ahí, la delegación griega no hizo sino empezar a doblar las manos, y hacer más y más concesiones hasta lograr una victoria “pírrica”, muy “pírrica”, por varias razones.
Uno, no habrá “nuevo rescate”, sino que todas las negociaciones se enmarcan dentro del “actual acuerdo”, que de por sí está ya sujeto a una serie de compromisos. Por lo tanto, lo que se pactó el viernes fue una “prórroga del actual programa de rescate”, algo que Tsipras quiso evitar a toda costa desde un principio, pues desde la campaña pregonó la muerte del “actual rescate”. 

Dos, la prórroga, que será por cuatro meses, hasta junio, significa que Grecia tendrá acceso a los recursos del último tramo de este programa siempre y cuando se completen con éxito las revisiones de la Troika. La solución dista mucho de lo solicitado por el gobierno heleno, que consistía en un “crédito puente” que cubriera las necesidades de financiamiento hasta el mes de septiembre. Por tanto, Europa restó tiempo a Grecia para negociar una “revisión” del actual programa de ayuda y pronto estará sometido a más presiones de los líderes europeos. 

Tercero, el acuerdo aún no está cerrado. La “prórroga del actual programa” implica cumplir con las condiciones ya pactadas. Y para que no haya duda de la fortaleza del compromiso, para reforzar la confianza en la palabra del gobierno heleno, el Eurogrupo forzó a Grecia, como se hace con los niños rebeldes, a redactar de su puño y letra una lista de compromisos que tendrá que entregar hoy, que promete cumplir a rajatabla y que tendrá que estar alineada con las condiciones del actual programa. Por tanto, y para escarnio del gobierno heleno, serán ellos solitos y a la vista del electorado los que se autoimpondrán esas condiciones que antes rechazaban. 

Cuarto, y para más afrenta, la Troika, esa tríada de instituciones tan detestada por las autoridades helenas, será la encargada de palomear hoy lunes cada uno de los compromisos que contenga la carta del gobierno griego y evaluar si son suficientes o no.  

Quinto,  como parte de esos compromisos tendrán que garantizar que no darán marcha atrás en las reformas ya aprobadas bajo del marco del “actual rescate” y que no realizarán cambios a los pactos ya alcanzados de manera unilateral. 

Sexto, la principal victoria de Grecia  será obtener un reducido margen de maniobra fiscal, dadas las “circunstancias económicas” del país, para cumplir con algunos de los compromisos electorales, aunque se desconoce el tamaño. El gobierno heleno solicitaba una reducción del superávit fiscal primario (excluyendo el pago de intereses) de 3.0% del PIB a otro de 1.5%. Sin embargo, lo único que se dijo es que el nivel del superávit primario tendrá que garantizar la sostenibilidad de la deuda griega.  

Si la carta con la lista de compromisos del gobierno griego se ajusta a los parámetros que exige Europa y si se considera que es suficiente, la Troika dará el visto bueno y es de prever que el  martes el Eurogrupo dé luz verde al acuerdo. En caso contrario, se convocaría otra reunión del Eurogrupo con carácter de urgencia para limar cualquier aspereza. La urgencia es evidente si tenemos en cuenta que el actual tramo del programa vence el 28 de febrero y la prórroga ha de ser aprobado aún por los parlamentos nacionales, entre ellos el alemán y el griego. Además, y según las advertencias del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, era crucial alcanzar un acuerdo cuanto antes debido a la masiva salida de capitales de los bancos griegos, que ha registrado desde diciembre una fuga de depósitos que asciende a 20,000 millones de euros. Los bancos helenos están cerrados hoy por ser feriado, pero se temía que la ausencia de un acuerdo el pasado viernes detonara otra corrida bancaria mañana martes en cuanto abrieran los bancos.  

Entre tanto, y conforme se salva la hecatombe, los mercados lo festejan por todo lo alto. El viernes, tanto el Dow Jones como el S&P’s 500 terminaban en nuevos récords históricos. Y es de prever que Europa tenga hoy un buen comportamiento en el mercado bursátil y de deuda una vez disipado el riesgo de contagio (y siempre y cuando la Troika no nos dé un susto). 

Finalmente, el acuerdo pactado el viernes es de nuevo un golpe de autoridad de Alemania, y una advertencia sobre otras formaciones políticas que están surgiendo en Europa clamando una nueva forma de hacer política. Grecia, de momento, no ha podido cambiar casi nada. Y dudamos alcance mucho más para dentro de cuatro meses, cuando trate de negociar la revisión al actual acuerdo. Todo lo que quería Berlín estaba en el comunicado oficial del Eurogrupo. Como dijo con algo de sorna el implacable ministro de finanzas alemán Wolfgang Schaeuble en la rueda de prensa del viernes posterior al acuerdo, “gobernar es muy distinto de soñar”. El iluso y visionario Pirro también fue al final derrotado por los romanos. 

Infografía

El viernes pasado el Eurogrupo alcanzó un acuerdo preliminar con Grecia (a expensas de lo que la Troika dictamine sobre una carta de compromisos que el país heleno entregará hoy) que extiende el actual programa de rescate. Parte de la urgencia por alcanzar un acuerdo se debe a la masiva fuga de depósitos de los bancos griegos que enfrentan problemas de capital y liquidez y están muy castigados en la bolsa… 

 

Fuente Bloomberg.

 

…el principal logro del gobierno heleno en el acuerdo del vienes es que puede conseguir algo de margen fiscal en el manejo del superávit fiscal primario (excluyendo el pago de intereses) para cumplir con algunas de las promesas de gasto social propuestas en campaña… 

 

Fuente Bloomberg.

 

…en Wall Street, el acuerdo europeo fue saludado con nuevos récords históricos del S&P’s 500 y el Dow Jones… 

Fuente Bloomberg.

 

.. sin embargo, el euro reaccionó el viernes con tibieza al conocerse que el pacto estaba supeditado a la aprobación de una carta de compromisos de Grecia por parte de la Troika. 

Fuente Bloomberg.

 

 

 

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ACERCA DEL AUTOR
José Miguel Moreno
Economista por la Universidad Autónoma de Madrid. Trabajó en la consultoría estadounidense Stone & McCarthy Resarch en Londres, Nueva York y México DF, realizando análisis para las economías de Europa y América Latina. En México fue director editorial de Infosel, así como consejero, columnista y jefe de análisis económico de El Semanario de Negocios y Economía . Además de conferencista, ha colaborado con T1msn, Invertia, Radio Intereconomía, O Estado de Sao Paulo y The Miami Herald, entre otros medios. Actualmente dirige “Llamadinero.com”, es asesor, colaborador de la revista Forbes México y profesor titular en la Facultad de Economía de la UNAM.
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