Pulso Económico
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La medición de la tasa de desempleo

16-01-2015 11:34

El INEGI anunció ahora, viernes 16 de enero, la tasa de desempleo urbano para diciembre. Resulta que disminuye significativamente (0.29 puntos porcentuales) de 5.37 por ciento en noviembre a 5.08 por ciento. Al mismo tiempo, revisan a la baja la tasa de los cinco meses anteriores en forma significativa, lo que cambia radicalmente el mensaje que venía transmitiendo. Hasta un día antes, veíamos que la tendencia de la tasa era lateral, alrededor de casi 6.0 por ciento durante prácticamente todo el año. Ahora resulta que a partir de agosto existe una tendencia marcadamente a la baja, que va de 6.0 por ciento en julio hasta 5.30 por ciento en diciembre.

Si examinamos de cerca las series, resulta que la original (sin ajustar) existe apenas desde enero de 2013 a la fecha. Sin embargo, como acta de magia, la serie ajustada (y la de tendencia-ciclo) están desde enero de 2005. Primera pregunta (obvia) es ¿cómo se las arregla para ajustar estacionalmente una serie de 24 meses? Segunda pregunta (todavía más enigmática), ¿cómo producen cifras ajustadas de 2005 a 2012 si no existen los datos originales? Tercera pregunta, ¿cómo se explica que la tasa sin ajustar (original) baja en diciembre a 4.35 por ciento, por mucho la más baja desde la gran recesión de 2008-2009? Sabemos que en diciembre disminuye la tasa por cuestiones estacionales, ¿pero tanto? El dato de diciembre parece ser un serio “outlier”, que hace reflexionar de nuevo en la medición de la tasa de desempleo.

La tasa de desempleo es uno de los indicadores más importantes de la coyuntura económica de un país, por lo que es sumamente importante contar con una serie homogénea muy larga. Por ejemplo, sin buscar mucho, uno puede acudir a la página de Internet del Bureau of Labor Statistics de Estados Unidos y encontrar una serie mensual de 1948 a la fecha. Con estos datos se pueden realizar estudios valiosos sobre su comportamiento cíclico, estacional y coyuntural, además de analizar su tendencia a través del tiempo. En cambio, si nos vamos a la página del INEGI encontramos que la serie homogénea más reciente es a partir de enero de 2013. En otras palabras, mientras que Estados Unidos cuenta con 804 observaciones mensuales homogéneas y consecutivas, México cuenta con tan solo 24 (menos del tres por ciento de nuestros vecinos).

El problema central es que el INEGI ha cambiado de cobertura y metodología un sinnúmero de veces desde que empezaron los primeros esfuerzos en 1972 para medir el desempleo. El primer intento fue la Encuesta Nacional en Hogares (ENH), que se abandonó pronto para utilizar la Encuesta Continua de Mano de Obra (ECMO). Después tuvimos la Encuesta Continua sobre Ocupación (ECSO), hasta que se introdujo la Encuesta Nacional de Empleo Urbano (ENEU) a fines de los ochenta. Aunque la ENEU duró 17 años, sufrió múltiples cambios, en especial de cobertura, que hicieron muy difícil la comparación de datos en el tiempo. Además, la metodología fue severamente criticado y sus resultados descartados por la mayoría de los analistas.

Finalmente, el INEGI introdujo en 2005 la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), que incorporó mejorías notables que provinieron de las recomendaciones internacionales. Sin embargo, desde antes ya se había reducido significativamente la cobertura (de 48 a solo 32 ciudades) y el tamaño de la muestra) lo que provoca un error de estimación mayor y mucho mayor variabilidad en las tasas). En teoría, esta encuesta nos permitió empezar a construir una serie homogénea, congruente y creíble, que con el tiempo nos brindaría la información necesaria para realizar estudios serios. Aunque no es una serie larga que nos permite comparar el desempleo con la crisis de 1995 o con la década perdida de los ochenta, por lo menos ya estábamos por llegar a diez años de datos. Sin embargo, hace algunos meses (a partir del último trimestre del año pasado) el INEGI anunció que dejaba de actualizar la serie y en su lugar introdujo una nueva con cifras a partir de enero de 2013.

Al buscar los datos de desempleo en el Banco de Información Económica (BIE) del INEGI, nos encontramos con la siguiente nota: “En virtud de la reciente reforma constitucional que elevó la edad legal mínima para trabajar de los 14 a los 15 años, las cifras aquí contenidas corresponden al universo de las personas de 15 años de edad en adelante y, por lo tanto, las series anteriores cuya cobertura era la población de 14 años y más, ya no serán actualizadas”. En otras palabras, de nuevo tenemos un rompimiento en la serie.

En principio, esta noticia debería ser catastrófica para los analistas que buscan realizar estudios serios sobre el desempleo. Sin embargo, si comparamos la serie anterior con la nueva, encontramos que la variación entre ambas es realmente pequeño, alrededor de seis milésimas en promedio. Por lo mismo, podemos unir las dos series bajo el supuesto que la diferencia es no es estadísticamente diferente a cero y obtener una serie (más o menos) homogénea desde octubre de 1996. Es importante hacer notar que esto sólo se aplica a la tasa urbana, ya que la nacional solo existe a partir de desde abril de 2000.

Mediante varios supuestos verdaderamente heroicos, he reconstruido la serie de desempleo urbano desde 1987 a la fecha. En la gráfica se puede apreciar la gran volatilidad que tiene la tasa a través del tiempo. Si se fija la atención en el último dato, se ve claramente que la tasa de diciembre de 2014 es una aberración (outlier), muy por debajo de cualquier mes desde la gran recesión de hace seis años. Una primera hipótesis es que es el comienzo de una recuperación seria en la tasa de desempleo, aunque personalmente no lo creo. Una segunda hipótesis, es que simplemente corresponde a la volatilidad de la serie, producto de la muestra tan pequeño que utiliza el INEGI y que por lo tanto, regresará a una tasa más en línea en enero. Pienso que esta es mucho más plausible que la primera. Esperemos un mes para ver…

ACERCA DEL AUTOR
Jonathan Heath
Jonathan Heath tiene acumulado más de 35 años de experiencia en el análisis de la economía mexicana y sus perspectivas, tiempo durante el cual fue el Economista Principal de México para varias instituciones financieras globales y consultorías internacionales. Ha sido profesor en siete universidades, siendo la última, la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, donde fue profesor visitante de tiempo completo de 2014 a 2016. Los cursos que más ha impartido son relacionados a la economía mexicana, su historia y sus perspectivas. Como fruto de su experiencia en el tema, ha recibido invitaciones como conferencista en más de 30 universidades en México y en Estados Unidos. A mediados de 2010 Jonathan fue investigador invitado en el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), donde escribió el libro, “Lo que Indican los Indicadores: cómo utilizar la información estadística para entender la realidad económica de México”. A partir de este libro, fue invitado por el Foro Educativo del Museo Interactivo de Economía (MIDE) a formar el “Diplomado en Indicadores Macroeconómicos de Coyuntura de México”, del cual es actualmente el Coordinador y Profesor en su sexta edición. Vale mencionar que el libro es actualmente texto obligado en la mayoría de las universidades del país. Sus artículos, ya más de dos mil, han aparecido en más de 60 periódicos y revistas, tanto en México como en el exterior. Tiene una columna regular en la sección de Negocios del periódico Reforma desde 1995, que se reproduce en El Norte y varios periódicos más. A través de su carrera como economista, ha dado conferencias sobre las perspectivas de la economía mexicana y América Latina en más de veinte países. También es comentarista frecuente en radio y televisión.
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