Pulso Económico
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Lo Mínimo en torno al Salario Mínimo

20-08-2014 18:03

Aún estamos lejos de definir cuánto y cuándo debería incrementarse el salario mínimo, pero el debate ha avanzado y ya hay puntos en los cuales la mayoría estamos de acuerdo.

Ante el crecimiento mediocre de los primeros dos años del sexenio y después de las declaraciones polémicas de Miguel Mancera, el debate sobre el salario mínimo ha avanzado bastante. Todavía estamos lejos de llegar a un consenso sobre cuánto y cuándo se debería aumentar e incluso, si debería de existir tal cual, pero creo que ya hay algunos puntos en que la mayoría podría estar de acuerdo.

Primero, el salario mínimo mexicano es realmente un mínimo exagerado, sea como sea que lo queramos medir y contra cualquier parámetro pensable. Su poder adquisitivo se ubica por debajo de cualquier umbral de pobreza, es menor a cualquier otro país y no ha existido ningún esfuerzo por mantenerlo, ni siquiera en la última década. Existe una clara violación al Artículo 123 de la Constitución, que no solo establece que debe existir, sino que marca explícitamente cómo se debe fijar. En este sentido, existe una disyuntiva inobjetable: o cambiamos la Constitución o subimos significativamente el mínimo.

Segundo, el manejo del mínimo ha sido totalmente absurdo y abusivo, desde su utilización como ancla contra la inflación hasta la indexación para multas, tarifas y similares. Independientemente de si se incrementa o no, deberíamos eliminar por completo su uso como referencia para fijar cualquier parámetro fuera del salario en sí. También debemos dar por concluido su uso como un instrumento complementario a la política monetaria. Es tan bajo, que existe gran margen para incrementarlo sin perjuicio alguno a la inflación.

Tercero, el mínimo no es la panacea para resolver nuestros problemas de pobreza y distribución inequitativa del ingreso. Dejando del lado el hecho de si incrementa o no, se debe buscar ampliar y mejorar las políticas que buscan fomentar la productividad, la educación y la formalidad. No está claro si un incremento en el mínimo aumentaría la productividad, o si un aumento en la productividad permitiría incrementarlo. Lo que sí queda claro, es que todo está relacionado. Esto significa que necesitamos una solución integral que busque fomentar todo en conjunto.

Cuarto, urge cambiar o eliminar la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, por ineficaz, inútil y contraproducente. No sé cuántas personas laboran allí o a cuánto asciende la nómina total, pero la remuneración total registrada del presidente es más de 86 veces el salario mínimo. La Comisión no ha funcionado ni siquiera para mantener el poder adquisitivo y no produce estudios relevantes al respecto. Es tan así, que en medio del debate de los últimos meses, no se ha dado a conocer un estudio, un análisis o comentario relevante de su parte. Es uno de muchos ejemplos de cómo el gobierno federal desperdicia recursos a lo bruto.

No hay duda de que existe amplio margen para aumentar el mínimo sin prejuicio a la inflación o al desempleo. También queda claro que el debate actual es más político que económico: su aumento no resolverá el problema de pobreza ni elevará mucho el poder adquisitivo. Lo que necesitamos es un estudio serio, de fondo, que incorpore muchos de los parámetros manejados. No es trivial que 13 por ciento de la población ocupada gana el mínimo o menos, pero tampoco debemos ignorar el hecho de que 93 por ciento de este segmento labora en la informalidad.

ACERCA DEL AUTOR
Jonathan Heath
Jonathan Heath tiene acumulado más de 35 años de experiencia en el análisis de la economía mexicana y sus perspectivas, tiempo durante el cual fue el Economista Principal de México para varias instituciones financieras globales y consultorías internacionales. Ha sido profesor en siete universidades, siendo la última, la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, donde fue profesor visitante de tiempo completo de 2014 a 2016. Los cursos que más ha impartido son relacionados a la economía mexicana, su historia y sus perspectivas. Como fruto de su experiencia en el tema, ha recibido invitaciones como conferencista en más de 30 universidades en México y en Estados Unidos. A mediados de 2010 Jonathan fue investigador invitado en el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), donde escribió el libro, “Lo que Indican los Indicadores: cómo utilizar la información estadística para entender la realidad económica de México”. A partir de este libro, fue invitado por el Foro Educativo del Museo Interactivo de Economía (MIDE) a formar el “Diplomado en Indicadores Macroeconómicos de Coyuntura de México”, del cual es actualmente el Coordinador y Profesor en su sexta edición. Vale mencionar que el libro es actualmente texto obligado en la mayoría de las universidades del país. Sus artículos, ya más de dos mil, han aparecido en más de 60 periódicos y revistas, tanto en México como en el exterior. Tiene una columna regular en la sección de Negocios del periódico Reforma desde 1995, que se reproduce en El Norte y varios periódicos más. A través de su carrera como economista, ha dado conferencias sobre las perspectivas de la economía mexicana y América Latina en más de veinte países. También es comentarista frecuente en radio y televisión.
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