Enrique Díaz-Infante
Un espacio de análisis sobre temas de inclusión financiera, seguridad social y de finanzas públicas con un enfoque de movilidad social y político-electoral.

Keynesiano/neoliberal en Hacienda

23-07-2021 08:45

¿Alcanzará la sola presencia de este keynesiano/neoliberal, sus buenas credenciales con el sector privado y sus positivas ideas para recuperar la confianza de Sector Privado para invertir en el país?

Rogelio Ramírez de la O.
Rogelio Ramírez de la O.

El pasado viernes 16 de julio, Rogelio Ramírez de la O asumió la titularidad de la Secretaria de Hacienda, estando aún pendiente de ser ratificado su nombramiento por la Cámara de Diputados. El mismo luce positivo por cuanto hace a su formación, perfil, pensamiento y por las políticas que parece impulsará. Es un keynesiano/neoliberal que llega a detonar la recuperación económica a través de un mayor gasto en infraestructura, pero sin recurrir a un mayor endeudamiento. La duda que surge es si lo dejarán actuar e implementar libremente sus políticas y en caso de no ser así ¿cuál será su reacción?

Ramírez de la O es un reconocido consultor privado que estudió la licenciatura en economía en la UNAM y su doctorado en Cambridge. Desde 1983 dirige la consultoría ECANAL. De acuerdo con la información de la página de ésta, durante toda su carrera profesional se ha dedicado a asesorar grandes empresas e inversionistas. Desde 2006 era ya mencionado para ser el Secretario de Hacienda de López Obrador, en caso de haber ganado éste la Presidencia. Su pensamiento se encuentra plasmado en más de 25 publicaciones referenciadas en la página de su empresa.

En su ensayo “Mexico Secular Low Economic Growth in the Age of Reforms” publicado en 2019 por el CEEY en el libro Social Mobility and the Mexican Context propone implementar a fondo aquellas reformas estructurales que sirvan al crecimiento del país. También crítica la creación de monopolios a partir de las privatizaciones y llama a fortalecer a los órganos reguladores en materia de competencia para que se castiguen debidamente las colusiones. Asimismo, aboga por mantener un banco central independiente y transparente que rinda cuentas.

En el comunicado 044 del 16 de julio pasado, con el que la Dependencia anuncia su nombramiento, se establece lo que serán los ejes rectores de su administración. Buscará mantener la estabilidad macroeconómica, la disciplina fiscal, seguirá una política de austeridad y de racionalidad en el uso de los recursos internos, antes que recurrir a más endeudamiento. También habla de que tendrá un mayor involucramiento en el sector energético.

Para detonar el crecimiento –destaca- trabajará en la maduración de los programas de inversión, así como en los proyectos público-privados en infraestructura en favor del crecimiento económico incluyente en todo el país, principalmente en las regiones históricamente desfavorecidas. No lo dice, pero se entiende que el mensaje implícito es que apoya la construcción del Aeropuerto de Santa Lucía, la Refinería de Dos Bocas, y el Tren Maya.  Concluye señalando que su primer objetivo será asegurar el Paquete Económico 2022 en tiempo y forma, es decir, a más tardar tenerlo aprobado el 15 de noviembre.

Con base en su biografía, sus escritos y lo señalado en el comunicado anterior, pudiéramos deducir que las políticas que tratará de implementar serán una mezcla de keynesianismo y neoliberalismo. John Maynard Keynes fue de la idea de que para salir de la Gran Depresión de los 30s los gobiernos debían estimular la demanda a través de aumentar el endeudamiento público para estimular el gasto. Este mayor gasto debía darse principalmente en obra pública para que los obreros y proveedores tuvieran dinero para adquirir los bienes y servicios que produjeran las empresas y así activar tanto la oferta comola demanda (Ver aquí).

Por otra parte, las ideas neoliberales encuentran su fundamento en el llamado Consenso de Washington. Las mismas se generaron a finales de los 80s para ayudar a los países de Latinoamérica a poner en orden sus finanzas públicas, a partir de mantener el déficit público bajo, para lo cual la política de privatizaciones fue un eje fundamental. En la parte fiscal buscaban ampliar la base de contribuyentes. En la financiera, liberalizar la determinación de las tasas de interés. En la comercial, tener un tipo de cambio competitivo para favorecer las exportaciones y liberalizar los mercados de bienes y servicios. También proponía eliminar la regulación que impedía la entrada de nuevas empresas competidoras a los mercados. Finalmente, impulsaban el establecimiento de un sistema legal que proveyera seguridad jurídica a los derechos de propiedad (Ver aquí).

Al parecer, Ramírez de la O es de la idea de que se debe detonar el empleo continuando las mega obras de infraestructura, algo muy keynesiano, pero está en contra del mayor endeudamiento y a favor de la disciplina fiscal, la inversión privada y el comercio, algo muy neoliberal. Esta mezcla de políticas keynesianas y neoclásicas que propone suenan bien, aunque serían discutibles por lo que toca al gasto en las mega-obras de infraestructura por su limitado impacto regional al ser realizadas por el ejército y por grandes constructoras. El mantener su oposición a un mayor endeudamiento es algo muy neoliberal y contrario al keynesianismo. Sin embargo, parece lo correcto en tanto no se mejore la calidad del gasto y no se aumenten los ingresos tributarios.

Si bien su antecesor, Arturo Herrera, le entrega un país con estabilidad financiera que no ha perdido el grado de inversión -lo cual es positivo- no le deja espacio fiscal y ya se comió los ahorros que le había dejado el gobierno anterior. Tampoco le deja un sector productivo MIPYME razonablemente sólido, dada la falta de apoyos fiscales que les negó durante la pandemia, lo que llevó a muchos de estos negocios a cerrar o reducirse. Esto hará más complicado el construir un crecimiento incluyente y sostenible.

Las limitantes fiscales impuestas por el Presidente –empezando por la restricción de no subir impuestos- le dificultarán al Secretario de Hacienda entrante, en mucho, establecer una política fiscal progresiva, justa y equitativa que amplíe la base de contribuyentes. La miscelánea fiscal que perfila Raquel Buenrostro desde el SAT es positiva, en cuanto a que busca evitar le evasión y la elusión de los Grandes Contribuyentes- a través de simplificar el pago de impuestos y ajustar el marco fiscal legal para evitar interpretaciones diversas, pero no propone un IVA generalizado. Esto le servirá para obtener 200 mil millones de pesos (1% del PIB) lo cual, si acaso, le ayudaría sólo para mantener el gasto inercial que trae, pero no le abre mayormente el espacio fiscal a Ramírez de la O.

Sin embargo, las circunstancias juegan a favor del Secretario entrante, en cuanto al impuesto global a transnacionales como Facebook, Google y Amazon, entre otras, que impulsa la OCDE y el FMI. Se estima que éste podría darle a México para el Presupuesto 2022 unos 1,500 millones de dólares (alrededor de 1.5% del PIB, a un tipo de cambio de 20 pesos por dólar). Con ese monto el Secretario entrante podría financiar un sistema de seguridad universal, el cual en el CEEY estimamos en 2018, costaría anualmente 2.4% del PIB (Ver el México del 2018, Movilidad Social para el Bienestar). Pero la prioridad de gasto de Ramírez de la O, conforme a su visión Keynesiana, parecería estar más enfocada en invertir en capital físico que en humano.

Ramírez de la O tendrá que remar contra corriente para generar un buen ambiente de negocios que detone la inversión privada. Como primera tarea deberá sacar tanto la Ley de Ingresos como el Presupuesto de Egresos. La primera, buscará apretar a los grandes contribuyentes. El segundo, planea seguir desperdiciando recursos en programas asistenciales/electoreros y en mega-proyectos de infraestructura cuestionables. Luego viene la consulta para juzgar a ex-presidentes, la revocación de mandato, la reforma constitucional en electricidad, así como la reforma para desaparecer al INE, entre otras. Sin duda una agenda polarizante, populista y anti-empresarial para el segundo trienio del sexenio que no sumará al buen ánimo con el sector privado. Las reformas a Ley de la Industria Eléctrica y a la de Hidrocarburos le representan también dos fuertes herencias que limitarán la inversión privada en el sector energético.

A la luz de lo anterior, surgen varias interrogantes: ¿Alcanzará la sola presencia de este keynesiano/neoliberal, sus buenas credenciales con el sector privado y sus positivas ideas para recuperar la confianza de Sector Privado para invertir en el país? ¿Cómo reactivar la economía a partir de un sector productivo muy disminuido e invirtiendo en obras de infraestructura que sólo benefician a las grandes empresas y sobre todo al ejército? Si el Presidente López Obrador no respeta sus puntos de vista y sus decisiones, muchas de las cuales pudieran ser contrarias a las posiciones del Primer mandatario ¿Qué hará Ramírez de la O? ¿Renunciará? El tiempo ira dando respuesta a éstas y más interrogantes. Por lo pronto, es de celebrarse su llegada y esperemos que, por el bien de México, le vaya bien.

ACERCA DEL AUTOR
Enrique Díaz-Infante
Director Especialista del Sector Financiero y Seguridad Social del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY). Es licenciado en Derecho por la UNAM y maestro en Políticas y en Desarrollo, ambas por la London School of Economics. Ha publicado un libro sobre “Regulación Financiera y Competencia Económica” y dos en coautoría por el CEEY: “El Sistema Financiero Mexicano” y “El México del 2018, Movilidad Social y para el Bienestar”. Periódicamente publica en el periódico Reforma y en Arena Pública.
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