Arte y Política
Estos dos mundos nunca han estado separados, la inspiración para uno puede llegar desde el otro o verse reflejada en él. Aquí una mirada de ambos desde Washington.

Irán y Corea del Norte: ¿Trump representa al Estado?

01-05-2018 23:50

Trump no esta actuando como un jefe de gobierno que representa a un Estado, sino reafirmando en el escenario mundial lo que ya hemos visto internamente desde que llegó al poder: un desmantelamiento del Estado

La imagen del líder norcoreano, Kim Jong-un cruzando la frontera con Corea del Sur para estrechar la mano de su par, Moon Jae-in, recorrieron el mundo despertando la esperanza de que, al fin, terminaría una guerra civil que ha durado más de 60 años.

¿Esta bien fundado nuestro optimismo o lo que vimos no fue nada más que un espectáculo patrocinado por el showman, Donald Trump?

Lo cierto es que el menos preocupado de que se pase de las imágenes a los hechos es el propio mandatario estadounidense a quien lo único que parece importarle, por el momento, es que la impresión se mantenga el tiempo suficiente para que lo consideren para el Nobel de la Paz.

El problema es que todo ha quedado en promesas. Jung-un no ha firmado nada en relación a la desnuclearización y para hacerlo tendría que estar seguro de que Estados Unidos cumplirá con su promesa de no usar el ejercito emplazado en Corea del Sur para derrocarlo (como ocurrió en Libia).

¿Cómo se pueden garantizar esas condiciones? Sería natural que Jung-un se dijera insatisfecho con las promesas de Washington. Por otro lado, dadas las amenazas de Trump de salirse del acuerdo nuclear alcanzado con Irán en 2015, expertos en seguridad nacional han advertido que eso está mandando un pésimo mensaje no sólo a Irán, sino a toda la comunidad internacional. Dicho acuerdo fue firmado también por el Reino Unido, Rusia, Francia, China y Alemania.

Si, como ha amenazado, la administración Trump no renueva a mediados de mayo el levantamiento de las sanciones contra el régimen de Teherán, el mensaje a Pyongyang sería, naturalmente, que Estados Unidos no cumple con sus acuerdos.

Aunque un acuerdo no requiere la aprobación del Congreso estadounidense y por lo tanto puede ser exclusivo del ejecutivo, la impresión que deja Estados Unidos de que no como PAÍS, no cumple con su palabra, es indeleble.

 

Encuentro en Corea del Sur entre el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente Moon Jae-in el 7 de noviembre de 2017 (Foto: República de Corea, Kang Min-Seok)

 

Es decir, Trump no esta actuando como un jefe de gobierno que representa a un Estado, sino reafirmando en el escenario mundial lo que ya hemos visto internamente desde que llegó al poder: un desmantelamiento del Estado. Como lo había dicho muchas veces su ideólogo de cabecera, el ahora defenestrado Stephen Bannon, la idea siempre fue atacar al sistema dentro del sistema.

Bannon, quien se decía orgullosamente “populista nacionalista” confesaba que, al igual que Lenin, su intención era destruir al Estado. Y a nivel doméstico van muy bien con su bombardeo a las instituciones a juzgar por la actuación de algunos miembros del “gabinetazo” de Trump.

Hay que ver que “zorros están a cargo de las gallinas”: Scott Pruitt, Secretario de la EPA (agencia de protección del ambiente), niega el cambio climático, y como fiscal general de Oklahoma, recibió dinero de compañías petroleras y demandó a la EPA porque sus reglas para cuidar el ambiente entorpecían sus negocios. 

 

A nivel doméstico van muy bien con su bombardeo a las instituciones a juzgar por la actuación de algunos miembros del “gabinetazo” de Trump.

 

Nancy DeVos, la Secretaria de Educación ha hecho todo lo posible para limitar el presupuesto para escuelas publicas. Y Ben Carson, Secretario de Vivienda y Desarrollo Humano, acaba de anunciar una propuesta para que se le triplique la renta a las familias de menores ingresos.

El problema es que ahora Trump esta extendiendo su política a la arena internacional y le esta demostrando al mundo lo que ya estaba clarísimo aquí: Trump esta cumpliendo el sueño de Bannon.

Aunque el asalto a las instituciones haya sido en las urnas y no con armas (a base de mentiras y la “ayudadita” de Rusia manipulando la opinión publica con las redes sociales), el triunfo de Trump fue realmente un golpe de Estado.

 

ACERCA DEL AUTOR
Anne Wakefield
Crítica de cine para AARP, la organización no gubernamental más grande de EEUU, es miembro del comité de selección del Festival de Cine en Morelia y trabaja como corresponsal para Formato 21. En 2007 recibió la Beca Paul Miller para reporteros en Washington, de la National Press Foundation. Su tesis "Identidad y Cine Chicano: Cruzando la Frontera del ser al Otro" fue incuida en una antología publicada por la Universidad de París X.
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