El estrecho camino de la economía mexicana

Las presiones inflacionarias pueden ser manejadas en el corto plazo, pero la prolongación del conflicto metería en serios apuros al país.
18 Marzo, 2026
Petróleo
Petróleo

Las próximas semanas serán decisivas para saber si la economía mexicana debilita su incipiente recuperación o entra en una franca recesión a raíz de la guerra entre los Estados Unidos e Irán. Dependiendo de la magnitud y duración del estrangulamiento de la oferta de petróleo que pasa por el estrecho de Ormuz y sus consecuencias en cuanto a inflación, tasas de interés, tipo de cambio y desempeño de la economía estadounidenses se verá próximamente el efecto en las mismas variables para el caso mexicano.

Una quinta parte de la oferta mundial de petrolíferos transita por la franja marítima que separa Omán e Irán, la cual se encuentra hoy bajo posibles ataques iraníes. Aunque esta provisión principalmente se dirige a Asia, su interrupción ocasiona que los países afectados busquen otras fuentes de abastecimiento y hagan subir el precio del petróleo en el mundo. Por la guerra, el precio del barril de petróleo de referencia en los Estados Unidos aumentó de 64.5 dólares a 96.2 dólares, y en promedio sube 10.5 dólares por cada semana de bloqueo.

El primer efecto de un petróleo más caro es sobre el precio de la gasolina, pero a partir de ahí el efecto se extiende al costo de la energía en general y a todos los demás precios. Se estima que la inflación anual en los Estados Unidos subirá de 2.4 a más de 3% en un lapso de semanas y el efecto será de casi medio punto porcentual por cada mes de bloqueo. Una situación así daría lugar a medidas de contención por parte de la Reserva Federal, la cual mantendría por más tiempo la tasa de interés de referencia o incluso la aumentaría, según la duración del conflicto.

La persistencia o aumento de la tasa de interés sería una pésima noticia para la alicaída economía estadounidense, la cual ha bajado su crecimiento de una tasa anualizada de 4.4% el tercer trimestre de 2025 a 0.7% para el cuarto trimestre de ese año. Ya es inevitable una economía aun más débil y con mayor inflación, pero una prolongación del conflicto podría sumirla en una recesión. Pese a que el dólar podría fortalecerse por ser moneda de refugio ante condiciones inciertas, las importaciones estadounidenses se contraerían y con ello las perspectivas de países como México.

Actualmente, el gobierno mexicano se encuentra con un aumento en los ingresos por petróleo que es contrarrestado por los mayores gastos por la gasolina que se importa. En consecuencia, las presiones inflacionarias pueden ser manejadas en el corto plazo, pero la prolongación del conflicto metería en serios apuros al país. Por un lado, de seguir incrementándose el precio del petróleo mundial, la baja producción de PEMEX y el elevado consumo de gasolina importada agotarían los recursos para contener los precios. Por otro se ceñiría la amenaza de una recesión. 

El gran dinamismo del sector exportador mexicano, basado en gran medida en sustituir a otros países como proveedor de los Estados Unidos dada la política arancelaria de este último, podría verse contenido por la debilidad de la economía del vecino del norte. Adicionalmente, si el Banco de México tuviera que combatir un repunte inflacionario conteniendo la baja de la tasa de interés de referencia, o incluso aumentándola, otros motores del crecimiento económico podrían verse frenados, todo ello asociado a una pérdida del valor del peso frente al dólar.

La posibilidad de que la economía mexicana no se vea afectada seriamente por la guerra depende de un estrecho camino, lleno de incertidumbre y peligros y respecto al cual poco o nada puede hacer.

Rodolfo de la Torre Rodolfo de la Torre Ha sido Director de Movilidad Social del CEEY, Coordinador de la Oficina de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Director del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad de la Universidad Iberoamericana, y Director de El Trimestre Económico del Fondo de Cultura Económica (FCE). Fue parte del Comité Técnico para la Medición de la Pobreza en México. Es economista por el ITAM, y maestro en Filosofía de la Economía por la Universidad de Oxford.