Autoritarismos y desigualdad económica

De acuerdo con el Informe sobre la Democracia 2026, Estados Unidos habrían retrocedido en sólo un año el equivalente a 60 años de avance democrático, mientras que México habría retrocedido 30 años en el sexenio pasado.
1 Abril, 2026
Retrocesos democráticos en EU y México.
Retrocesos democráticos en EU y México.

Los Estados Unidos han sufrido con Donald Trump un enorme retroceso democrático en 2025, comparable al que México sufrió en 2019 con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Un factor común a ambos casos es el enorme deterioro distributivo que sufrieron los asalariados antes de la llegada de estos personajes al poder. Sin embargo, mientras que todo apunta a la consolidación del nuevo autoritarismo mexicano gracias a sus importantes logros distributivos, el deterioro democrático del vecino del norte parece menos estable por sus dificultades para dar una mejor posición relativa a los trabajadores.

De acuerdo con el Informe sobre la Democracia 2026, del Varieties of Democracy Institute de Suecia, el segundo período del presidente Trump se ha caracterizado por el debilitamiento del poder judicial, el mayor protagonismo de las fuerzas policiacas y militares, el deterioro de órganos gubernamentales clave, el desacato a la legislación vigente y la estigmatización pública de los medios de comunicación y de organizaciones no gubernamentales críticas de sus acciones. A su estilo y para su caso, Trump parece haber seguido el manual de prácticas antidemocráticas del pasado gobierno mexicano.

Debe resaltarse que la caída de la democracia estadounidense es más alarmante que lo ocurrido en México. De acuerdo con el Informe, los Estados Unidos habrían retrocedido en sólo un año el equivalente a 60 años de avances democráticos, mientras que los mexicanos habríamos sufrido un retroceso de 30 años en el sexenio pasado. Aun así, los Estados Unidos son considerados una democracia electoral (con derechos ciudadanos erosionados, pero posibilidades reales de alternancia en el poder), mientras México es una autocracia electoral (con derechos altamente comprometidos y pocas probabilidades de alternancia).

Dentro de los múltiples factores que han antecedido al deterioro democrático de los Estados Unidos y México hay un elemento común, el deterioro de la participación relativa de las remuneraciones de los asalariados en el PIB. Para el caso estadounidense, entre el año 2000 y la primera llegada a la presidencia de Donald Trump en 2016, la participación de las remuneraciones de los asalariados se redujo del 63.3 % al 58.4 % del PIB. Para el caso de México,entre 1976 y la llegada al poder de López Obrador, la participación de las remuneraciones cayó del 40.5% al 27%.

Aunque múltiples factores influyen en la llegada al poder de gobiernos que desmantelan instituciones democráticas, uno que no puede ignorarse es la distribución del ingreso, que a nivel de grandes agregados puede capturar la inconformidad de numerosos electores con los gobiernos democráticos vigentes. En el caso de los Estados Unidos, su inserción en la globalización económica ha generado una gran población inconforme con sus resultados, mientras que en el caso de México, la liberalización comercial y en general, la mayor presencia de una economía de mercado se asoció a una mayor desigualdad económica.

El primer período de Trump mejoró en 1.4 puntos porcentuales la participación de los asalariados estadounidenses en el PIB, pero durante el período del presidente Biden prácticamente no hubo avances en este rubro. Por su parte, en México, el sexenio pasado vio aumentar las remuneraciones por salarios en casi 6 puntos porcentuales. Los cambios distributivos fueron demasiado modestos en los Estados Unidos como para que Trump fincara en ellos un triunfo electoral inmediato. Sin embargo, en el caso mexicano, los retrocesos democráticos de López Obrador pudieron sostenerse por sus resultados salariales.

El incipiente proteccionismo de Trump en su primer período pudo revertir la caída de la proporción de los salarios en el PIB. Esto no es claro, pero lo que sí lo es la apuesta de su segundo gobierno por un agresivo proteccionismo comercial y laboral, a través de aranceles y restricciones migratorias, para reestructurar la economía estadounidense. Esta ruta podría dar resultados que afianzaran su retroceso democrático, pero en todo caso es una vía lenta de mejora de la posición relativa de los asalariados que palidece ante los rápidos logros que alcanzaron los aumentos en los salarios mínimos y otras políticas laborales en México.

Aunque los caminos al autoritarismo de ambos países tienen similitudes, sus políticas distributivas marchan por caminos muy diferentes y no son intercambiables. Esto significa que, desde la perspectiva distributiva de la importancia del ingreso laboral, Estados Unidos tiene una menor estabilidad para consolidar su autoritarismo, mientras que en México este ya se ha instalado firmemente.

Rodolfo de la Torre Rodolfo de la Torre Ha sido Director de Movilidad Social del CEEY, Coordinador de la Oficina de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Director del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad de la Universidad Iberoamericana, y Director de El Trimestre Económico del Fondo de Cultura Económica (FCE). Fue parte del Comité Técnico para la Medición de la Pobreza en México. Es economista por el ITAM, y maestro en Filosofía de la Economía por la Universidad de Oxford.

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