Sin Maniqueísmos
Sin Maniqueísmos es un blog dedicado a la actualidad mexicana, considerada en los contextos histórico e internacional. Los temas incluyen las élites empresariales, los medios masivos, las relaciones entre México y otros países, especialmente Estados Unidos, junto con libros y películas de importancia política y cultural.

Los nuevos canales de televisión

09-03-2015 13:23

Un nuevo rival fuerte sería mejor que dos débiles.

A pesar de que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) dio luz verde a Grupo Imagen y Grupo Radio Centro para proceder con sus licitaciones, y a pesar de que la retirada de Estudios Tepeyac ya había reducido los postores a aquellos dos, quedan un par de preguntas importantes sobre la apertura de la televisión mexicana a una mayor competencia, aún pendiente.

Primero ¿habrá un ganador o dos? Segundo ¿participará tarde o temprano Carlos Slim?

Se puede pensar que la conclusión más obvia y más demócrata al proceso sería que Grupo Imagen, de Olegario Vázquez padre e hijo, y Grupo Radio Centro, de Francisco Aguirre Gómez, obtengan los dos nuevos canales contemplados desde diciembre de 2012 —uno cada uno—, como parte del Pacto por México. Ambas empresas cuentan con la fuerza financiera (sobre todo Grupo Imagen) y la experiencia mediática (sobre todo Radio Centro) para ofrecer algo novedoso y competitivo en el ámbito televisivo.

Pero la historia nos muestra que la nueva competencia arranca discapacitada cuando esta dividida. En 1967, después de doce años de monopolio televisivo en manos de Telesistema Mexicano, el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz otorgó dos nuevas concesiones para estaciones en el Distrito Federal. Sin embargo, en vez de forzar a Telesistema —operador de tres canales nacionales— a competir con un nuevo rival que se fortaleciera con ambas concesiones, Díaz Ordaz dio una concesión al Grupo Monterrey y otra a Pancho Aguirre.

El resultado fue algo predecible. El Canal 13 de Aguirre acumuló grandes deudas y quedó nacionalizado en 1972 por Luis Echeverría. El Canal 8 de los Garza Sada luchó con gran creatividad, lanzando las trayectorias televisivas de Roberto Gómez Bolaño Chespirito, Raúl Velasco, Luis Manuel Pelayo, Guillermo Ochoa, Lolita Ayala y La India María, y coproduciendo algunas telenovelas populares con los Delgado Parker de Perú.

Aun así, difícilmente competió con el poderío de Telesistema y sus prácticas monopólicas —entre ellas amenazar con un veto a cualquier anunciante que tratara con Canal 8— de sus dueños, la familia Azcárraga. Después de tres o cuatro años de operación, todavía perdía unos siete millones de dólares por año. De nuevo en 1972, buscó una fusión con Telesistema, la cual produjo Televisa.

Este episodio, por cierto, muestra un truco viejo y duradero del PRI: prometer más competencia y luego actuar de tal manera que los monopolistas se queden felices. Lo vimos de nuevo el año pasado, cuando el reglamento de la nueva Ley de Telecomunicaciones, un supuesto hito en la competividad mexicana, le dio permiso a Televisa de seguir acaparando los sistemas de televisión por cable del país. Ahora posee más del 60 por ciento de este mercado.

¿Sería justo que los dos nuevos canales se enfrenten individualmente a Televisa, hoy con cuatro cadenas, y a TV Azteca, con dos? No, la resolución más saludable al concurso actual sería que ambos canales se adjudiquen a un solo ganador.

En cuanto a América Móvil de Carlos Slim, hasta la fecha le esta prohibido incursionar en el mercado de la televisión mexicana. Pero una vez vendidos los activos de Telmex y Telcel que según el IFT implican una “preponderancia” de Slim en la telefonía, es decir, una vez que su participación en este sector se reduzca a menos del 50 por ciento, lo más seguro es que América Móvil busque no sólo ofrecer canales de cable a los clientes de Telmex, sino también entrar en el mercado de la televisión abierta.

En octubre, Slim negó su interés en la televisión abierta, pero se puede tomar este negativo como una postura política mientras la adjudicación de los nuevos canales siga en pie. Primero, tiene los derechos televisivos a los Juegos Olímpicos del 2016 y continúa acumulando otros contenidos.

Segundo, mientras su decisión de retirar los anuncios de Telmex y Telcel de los canales de Televisa y Azteca en 2011 tuvo sentido ante la ausencia de un rival fuerte, las recientes inversiones de AT&T presentan una amenaza inédita a su imperio. Esta sugiere la necesidad de que sus empresas se publiciten de nuevo en la tele.

Tercero, existe la cuestión de amistades. No importa si Grupo Imagen o Radio Centro o ambos obtienen los nuevos canales porque Slim se lleva bien con ambos. La fusión de grandes fortunas, los derechos televisivos y el gasto publicitario de América Móvil lo haría un socio enormemente atractivo para los Vázquez o para Aguirre.

ACERCA DEL AUTOR
Andrew Paxman
Profesor de historia y periodismo del CIDE. De origen inglés, es coautor de El Tigre(2000; reeditado en 2013), biografía de Emilio Azcárraga Milmo. Fue reportero radicado en México durante los años 90. Luego obtuvo una maestría de Berkeley y un doctorado de la Universidad de Texas. Su biografía más reciente, En busca del señor Jenkins: Dinero, poder y gringofobia en México, trata del empresario norteamericano radicado en Puebla, William Jenkins (1878-1963). Ahora está investigando la biografía de Carlos Slim.
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