Tiempo extra
Análisis y anécdotas del mundo deportivo. Un enfoque diferente sobre todo lo que pasa en el campo y fuera de él. La táctica, técnica y polémica del deporte. Este blog es un espacio libre para intercambiar opiniones.

Malice at the Palace: la noche más oscura de la NBA

21-11-2021 23:52

La noche del 19 de noviembre de 2004 quedará en la historia por los sucesos que se dieron en la casa de los Pistons de Detroit.

Ron Artest, protagonista de los sucesos en The Palace of Auburn Hills en noviembre de 2004. (Foto de Bleacher Report)
Ron Artest, protagonista de los sucesos en The Palace of Auburn Hills en noviembre de 2004. (Foto de Bleacher Report)

La NBA se ha convertido en un espejo en el cual mirarse para todas ligas deportivas profesionales del planeta. No existe ninguna otra liga con la seriedad, el espectáculo y en general las bases tan sólidas como es el caso de la NBA. Claro, eso no significa que durante su historia haya estado exenta de escándalos y tragedias. Y en esa categoría no hay suceso más caótico, bochornoso e impactante como el de la noche del 19 de noviembre de 2004 en The Palace of Auburn Hills. 

Durante la segunda mitad de los años 90 y el inicio de este siglo, los Pacers de Indiana se establecieron como uno de los mejores equipos de la liga. Liderados por el eterno Reggie Miller, se convirtieron en un invitado constante de las finales de conferencia del este, hasta el punto de llegar a sus únicas finales de NBA en el 2000. A pesar de que el campeonato no terminaba de llegar a Indiana, en el 2004 reunieron todas las piezas para contender por el título como ningún otro año. 

A los Pacers de Reggie Miller se unieron jugadores de la talla de Ron Artest, Jermaine O´Neal y Stephen Jackson, que más allá de su enorme talento y que estaban en la cumbre de sus carreras, tenían un temperamento y una personalidad muy fuerte que que haría de Indiana un equipo complicadísimo de vencer. Y así fue, los Pacers arrancaron la campaña 2004-2005 arrasando por completo y perfilándose como el claro favorito para llevarse el campeonato. 

Como es costumbre en la NBA, las grandes rivalidades se van forjando por los enfrentamientos en la postemporada. Al jugarse varios partidos entre los mismos equipos durante un periodo de tiempo tan corto, los duelos individuales se van intensificando. Tal fue el caso de los  Pacers de Indiana y los Pistons de Detroit unos meses antes, cuando se habían enfrentado en las finales de conferencia del este. Los Pistons superaron la serie en 6 juegos y a la postre se convertirían en campeones. 

Cuando salió el calendario de la nueva temporada todos marcaron el partido del 19 de noviembre, la visita de los Pacers a los Pistons. En el ambiente se percibía tensión, la última serie entre ambos equipos había estado llena de roces, faltas y broncas. Además, se enfrentaban los que eran indiscutiblemente los dos mejores equipos de la liga tratando de demostrar desde temprano en la campaña quién era mejor. ¿Qué podría salir mal? 

Con un Palace of Auburn Hills lleno hasta la bandera y los aficionados de Detroit totalmente eufóricos, el calor de la tribuna terminó trasladándose a la duela. A pesar de que los Pacers dominaron por completo el encuentro y que tenían una amplia ventaja, todas las jugadas seguían siendo excesivamente físicas. Era cuestión de tiempo para que el partido se saliera de control. 

Con menos de un minuto restante en el encuentro y cuando el juego ya estaba totalmente definido a favor de Indiana, Ron Artest, quién sino, llegó con fuerza excesiva para hacer una falta sobre la figura de los Pistons, Ben Wallace. Con todo el entorno de tensión y por el momento del partido, Wallace reaccionó encarando a Artest y soltando el primero de varios golpes de la noche. 

Como es costumbre, las bancas se vaciaron por completo para detener la pelea lo antes posible. Los jugadores de los Pistons contuvieron a un Wallace totalmente frenético, mientras que el otro protagonista, Ron Artest, hizo algo jamás antes visto en un partido de NBA. Se alejó de la escena y se acostó sobre la mesa de anotadores, algo que una afición enérgica en The Palace tomó como una provocación. La mesa estaba puesta para el caos y fue un vaso lo que derramó la gota. Desde la fila 7 voló un vaso que terminó en la cara de Artest y fue ahí cuando se desató el desastre. 

Artest subió a las gradas, comenzó a golpear totalmente fuera de control a un fanático, que ni siquiera era quién había aventado el vaso. Stephen Jackson no lo dudó y siguió los pasos de su compañero. Más aficionados llegaron a la escena, aventando vasos y puñetazos a partes iguales, creando una bronca gigantesca en las tribunas. Rasheed y Ben Wallace de los Pistons se unieron para intentar separar la pelea, pero el daño ya era irreparable. 

Una vez de regreso en la duela los jugadores, varios aficionados de The Palace comenzaron a invadir la cancha. Uno de ellos se aproximó a Artest con el puño cerrado  a lo que el alero de 2 metros y 118 kilos de los Pacers reaccionó con un par de golpes directos a la quijada. Increíblemente no había más que dos policías en la duela, hasta que comenzaron a aparecer poco a poco. Uno de ellos estuvo a punto de rociar gas pimienta sobre Artest, no logró su cometido porque Reggie Miller lo logró detener. Las escenas eran de guerra. 

La salida a los vestidores de los jugadores de Indiana estuvo llena de agresiones, hasta el punto que Jermaine O´Neal fue impactado por una silla que aventó un fanático. La situación se contuvo a medias y la NBA tomó cartas en el asunto inmediatamente, aunque con una dirección un tanto (bastante) polémica. 

Con sanciones y suspensiones, el comisionado David Stern dio a entender que lo sucedido en The Palace había sido totalmente culpa de los jugadores. Mientras tanto, la investigación jurídica demostró lo contrario, pues en efecto había sido el fanático que aventó el vaso quién desató el caos. A final de cuentas la gran mayoría de las suspensiones se mantuvieron, Ron Artest no pudo jugar el resto de la temporada, mientras que Stephen Jackson se perdió más de 30 partidos. 

Los Pacers que se perfilaban para ser campeones se descarrilaron y volvieron a caer contra Detroit en la postemporada. El gran Reggie Miller se retiró sin el anillo que merecía, Artest años después cambió legalmente su nombre a Metta World Peace y la carrera de Jermaine O´Neal perdió el rumbo de grandeza que llevaba encaminado. El suceso recibió el nombre de “Malice at the Palace” y es sin duda la noche más oscura en la historia de la NBA.

ACERCA DEL AUTOR
Alonso Revilla
Apasionado de los deportes, estudiante de Negocios Internacionales en la Ibero, comentarista en EXA 95.5 Querétaro y colaborador en donbalon.com
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