Tiempo extra
Análisis y anécdotas del mundo deportivo. Un enfoque diferente sobre todo lo que pasa en el campo y fuera de él. La táctica, técnica y polémica del deporte. Este blog es un espacio libre para intercambiar opiniones.

Cero excusas, mucha garra

19-07-2020 22:39

Javier Aguirre tomó un equipo hecho pedazos condenado a un descenso prematuro y se quedó a un paso de lograr lo imposible. Las grandes historias del deporte no siempre tienen el final que merecen.

La frase de Javier Aguirre que se hizo mítica en su etapa como técnico del Espanyol.
La frase de Javier Aguirre que se hizo mítica en su etapa como técnico del Espanyol.

Una de las tantas razones por las  que nos apasiona el futbol como ninguna otra cosa, es gracias a que esas historias que parecen exclusivas de las novelas más épicas, se hacen realidad sobre un campo de futbol. No son muchas esas hazañas, sin embargo el guión suele ser muy similar. Una misión que parece prácticamente imposible, un personaje que llega como la última esperanza y una serie de obstáculos superados hasta conquistar el objetivo final. 

Sin duda, esas  proezas merecen ser contadas una y mil veces, ya que hacen el deporte que tanto nos gusta mucho más bonito de lo que ya es. Ahora, pocas veces nos detenemos a contar esas hazañas incompletas, las que superaron todas las trabas en el camino y que solamente les faltó ese paso final. La historia de Javier Aguirre con el CD Leganés es una de esas, y estoy convencido de que no debe quedar en el olvido. 

El ‘Lega’ comenzó la temporada 2019-2020 con el mismo objetivo que sus tres primeras campañas en primera división, mantener la categoría a toda costa. Con la misma base de futbolistas que la temporada anterior, con algunas incorporaciones interesantes y con Mauricio Pellegrino en el banco, el cuadro ‘Pepinero’ sabía que sufriría, aunque no figuraba entre los candidatos principales para descender. Tres meses más tarde, el equipo había sumado 5 puntos de 36 disputados; lo que lo ubicaba en el fondo de la tabla. 

En los despachos de Butarque el nombre de Javier Aguirre sonaba con fuerza. Un técnico que tenía 11 temporadas de experiencia en la máxima categoría del futbol español. Tres aventuras con equipos que su objetivo primordial era la permanencia y dos de ellas de auténtico ‘bomberazo’, con un Zaragoza y Espanyol que también se encontraban en el último puesto cuando tomó sus riendas y los terminó salvando heroicamente. Si hay un hombre capaz de levantar un equipo hundido, ese es el ‘Vasco’. 

Y así fue, Aguirre llegó a ordenar un equipo que se caía a pedazos y que se encaminaba a un descenso prematuro. El equipo empezó a sumar en los últimos partidos de la primera mitad y llegaba al 2020 con sensaciones de que iba salir muy pronto de la zona de descenso. Youssef En-Nesyri y Martin Braithwaite habían sido los futbolistas más regulares del Lega; para la jornada 20, de los 16 goles que había marcado el equipo, 10 habían sido obra del marroquí y del danés. La permanencia del club dependía en gran parte de lo que aportarán este par en la segunda vuelta. 

Para la jornada 21 el Leganés no contaría más con En-Nesyri que se marchaba al Sevilla. Cuatro jornadas más tarde y fuera del periodo de transferencias, el Barcelona le arrebataba a Braithwaite, gracias a una cláusula en el reglamento de La Liga que permite fichar jugadores después del mercado de transferencias, en caso de que un futbolista de tu plantilla haya sufrido una lesión. ¿Y el Leganés que había perdido a sus dos delanteros y futbolistas de mejor rendimiento? No, ellos no pudieron fichar para cubrir las bajas. 

Cuando se le preguntó al Vasco acerca de toda esta situación caótica que terminó reduciendo su plantel significativamente, simplemente contestó: “yo creo que nos chingaron, pero mientras podamos seguir jugando con once, no tendremos ningún problema”. El Leganés fue sobreviviendo, arrancando puntos con lo que podía y buscando la llave del gol como podía. 

Luego llegó la pandemia y si bien es cierto que la situación para todos los clubes era la misma, aquellos que se encontraban en zona de descenso lo sufrieron al doble. La incertidumbre de si se iba o no a concluir la temporada con la posibilidad de perder la categoría automáticamente, el hambre de querer levantar una situación y no poder hacerlo, la presión que se acumula día a día. 

La Liga volvió tres meses después con ciertas modificaciones, partidos cada 3 días y con la posibilidad de hacer 5 cambios en cada uno. Los equipos de planteles más débiles eran los más perjudicados, al tener opciones reducidas para rotar jugadores y para hacer más de 3 cambios durante los partidos. El Leganés que ya había perdido a sus dos mejores futbolistas, ahora tenía que desgastar todavía más al resto de su plantel y por supuesto los soldados fueron cayendo uno tras otro. 

Con 11 jornadas por disputarse, el Lega solamente sumó 2 puntos en los siguientes 6 partidos tras el regreso del confinamiento. En las casas de apuestas las oportunidades que le daban al cuadro ‘pepinero’ de salvarse eran del 2%, pues estaban prácticamente obligados a ganar todos sus partidos. Victorias por la mínima contra Espanyol y Valencia, y un empate contra el Eibar, lo mantenían con vida con dos fechas restantes. ¿Los rivales? Athletic de Bilbao en San Mamés y Real Madrid en la última jornada. 

Con la necesidad de ganar ambos partidos, el Lega de Aguirre se presentó en Bilbao con 10 bajas. El plantel ya lo venían completando jugadores del equipo B, que apenas y tenían experiencia en primera. El Leganés ganó sorpresivamente 2-0 en la Catedral y su esperanza viviría una semana más. La única forma de mantener la categoría sería venciendo al Real Madrid, que sumaba 10 victorias consecutivas desde el regreso de La Liga.

Hoy 19 de julio, tras 4 años en primera división, el Leganés descendió a la segunda división. Un último paso le faltó para conseguir la que sin lugar a dudas hubiera sido la permanencia más heróica en la historia del futbol español. El Club Deportivo Leganés de Javier Aguirre sumó 31 puntos (tenía 5 cuando llegó), se mantuvo vivo hasta el último minuto de la temporada y superó cuanto obstáculo le pusieron. 

Hace una semana exactamente, en el triunfo del ‘Lega’ sobre el Valencia, se pudo observar a Unai Bustinza en muletas animando a su compañeros desde la grada. Cuatro días después, con el gran número de bajas que tenía su equipo tuvo que jugar 90 minutos totalmente roto en San Mamés, firmando un partidazo. Hoy tras nuevamente jugar todo el partido lesionado y con el gafete de capitán, dejó estas palabras mientras rompía en llanto: “Si el futbol puede valer como algo en estos momentos jodidos, que sea como lección de eso, que nadie se rinda, que siga luchando hasta el final”. 

Al final no todas las grandes hazañas del futbol tienen un final feliz a pesar de merecerlo. Como diría con todo el cariño del mundo Javier Aguirre a sus futbolistas: “excelente trabajo, hijos de …”.

ACERCA DEL AUTOR
Alonso Revilla
Apasionado de los deportes, estudiante de Negocios Internacionales en la Ibero, comentarista en EXA 95.5 Querétaro y colaborador en donbalon.com
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