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Economía, política, historia.

La peculiar recuperación del peso

15-02-2021 09:51

Un peso recuperado no es una mala noticia, lo es que todos los factores que explican dicha apreciación son externos.

El dólar se cotizó a 19.96 pesos el 12 de febrero pasado (interbancario a 48 horas, cotización de cierre a la venta), por debajo de los 20 pesos y cercano al promecio de 18.66 que se cotizó en la primera mitad de febrero de 2020.
El dólar se cotizó a 19.96 pesos el 12 de febrero pasado (interbancario a 48 horas, cotización de cierre a la venta), por debajo de los 20 pesos y cercano al promecio de 18.66 que se cotizó en la primera mitad de febrero de 2020.

Como decía el beisbolista Yogi Berra, “es difícil hacer predicciones, especialmente acerca del futuro”. Más difícil cuando se trata de la paridad entre el peso y el dólar, hoy considerablemente recuperado con respecto a los niveles alcanzados en las semanas siguientes al estallido global de la pandemia en marzo pasado.

La economía se contrajo en 8.5% en 2020 de acuerdo con estimaciones preliminares del INEGI y la recuperación que se espera para este año no llegará ni remotamente a esa cifra, lejos de la pretendida “V” que presumirá el gobierno… con el empleo formal en algún momento del año y, por supuesto, con el tipo de cambio desde hace semanas.

Empleo formal lejano de la meta

La vacunación masiva parece un sueño lejano, y con ella la recuperación de la normalidad económica que actualmente empieza a vislumbrarse en algunos (pocos) países. Los cierres de empresas siguen y con ellas se esfuma la posibilidad de recuperar empleos. En enero se crearon 47 mil 919 empleos formales con respecto a la cifra de diciembre (que siempre presenta una fuerte contracción).

El número de empleos perdidos (no creados) con respecto al mismo mes del año anterior fue 668.74 mil, un aumento con respecto a los 647.71 mil registrados en diciembre de 2020. Esto es, la recuperación se revirtió. El Presidente presentó a inicios de diciembre, con motivo de sus dos años gobernando, la meta de alcanzar el nivel de empleo formal pre-pandemia (febrero 2020) en marzo de 2021, esto es, 13 meses después.

Ello implicaría crear 792 mil empleos formales netos en febrero y marzo, lo que se antoja imposible. Lo que es probable es que, cuando se alcance ese nivel pre-pandemia (de 20.61 millones de empleos registrados en el IMSS), López Obrador proclamará que se alcanzó esa deseada recuperación en “V”. Independientemente de cuándo ocurrirá, lo más probable es que en el segundo semestre del año, ello ya puede proclamarse ahora (más o menos) con el tipo de cambio.

¿Por qué la recuperación cambiaria?

Más o menos porque durante la primera mitad de febrero 2020 la paridad peso-dólar (interbancario a 48 horas, cotización de cierre a la venta) promedió 18.66 unidades. El registro más fuerte desde entonces correspondió al 20 de enero pasado, en que se ubicó en 19.62. El cierre del pasado 12 de febrero fue 19.96. Ciertamente, debajo de la barrera psicológica de las 20 unidades por billete verde, que de hecho se rebasó por primera vez en noviembre de 2016, y fue también algo habitual en 2018 y 2019. Por ello la recuperación cambiaria parece total a los ojos de muchos agentes económicos.

Con todo, ¿por qué la recuperación cuando la perspectiva económica sigue siendo poco promisoria, sobre todo en el primer semestre del año? El Gobierno Federal, es claro, no instrumentará una política fiscal contracíclica (esto es, no habrá rescate de empleos o empresas), mientras que se mantienen las inversiones en los elefantes blancos presidenciales (refinería, tren y aeropuerto).

El manejo de la pandemia es invariablemente clasificado entre los peores del mundo, a lo que se agrega ahora una vacunación igualmente cuestionable (y lenta). Si algo sigue caracterizando a la administración son las acciones que espantan las inversiones nacionales y extranjeras, en tiempos recientes desde la posibilidad de eliminar el outsourcing hasta la iniciativa de ley para la industria eléctrica.

Porque hay ciertos elementos externos que están fortaleciendo al peso. El “jalón” que se espera de la economía estadounidense es un factor, sin duda, sobre todo para el norte-centro del país. El fuerte superávit comercial deberá continuar al menos por varios meses.

Otro elemento son las tasas de interés en pesos. A pesar de la reducción recién anunciada por el Banco de México (a 4.0%), la tasa es muy atractiva en dólares si se asume un peso estable o incluso apreciándose cuando en países avanzados los rendimientos no están lejos del cero nominal. Por supuesto, por otra parte, está el rebote junto con muchas otras monedas. En ese sentido, no es tanto el peso que recupera valor, sino el dólar que ha descendido de la estratósfera a la que lo lanzó inicialmente la pandemia.

Hay, además, una variable que muchas ocasiones se omite al analizar el tipo de cambio: el precio del petróleo, que ha remontado de manera notable en meses recientes. La mezcla mexicana de exportación se ubicó en 32.58 dólares a finales de octubre, mientras que el 12 de febrero se colocó en 57.89 dólares, un nivel que no se observaba desde inicios de 2020 (antes del impacto global de la pandemia). La correlación aparente entre la paridad y el petróleo es bastante notable.

Fuente: Banco de México

Un peso recuperado no es una mala noticia, lo es que todos los factores que explican dicha apreciación son externos.

ACERCA DEL AUTOR
Sergio Negrete
Doctor en Economía por la Universidad de Essex, Reino Unido. Licenciado en Economía por el ITAM. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM. Profesor-Investigador en el ITESO. Fue funcionario en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en el Gobierno de México.
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