Cinetlán
Una ciudad de ideas que se levanta sobre una laguna infinita de películas.

¿Rompan todo?

07-01-2021 14:08

La serie documental 'Rompan Todo: Historia del Rock Latinoamericano', de Netflix, es un trabajo sin seriedad metodológica, hechizo, o impresionista o lírico. Carece de marcos de referencia.

"Rompan Todo: Historia del Rock Latinoamericano", un documental de Netfix que se estrenó en diciembre pasado (Imagen: Póster del documental)

En 1985 llegué a vivir a la colonia Guerrero, una colonia muy popular, aledaña al Centro Histórico.

La Unidad Habitacional, nueva en ese momento, en la que vivía en la Calle de Mosqueta, esquina con Lerdo, casi hacía contra esquina con Garibaldi, y con la Lagunilla. En otras palabras, solo atravesaba la calle y llegaba al Bombay. Pero por gracia o por desgracia nunca entré a ese lugar de burlesque.

Yo tenía 10 años y entablé amistad con unos vecinos, los Hernández Franco, su hijo Jorge -mi amigo- tenía mi edad. Esta familia venía de la colonia Cañitas y era roquera de corazón. Ellos me llevaron por primera vez al tianguis del Chopo y fuimos concretamente a comprar el álbum del Tri, el Simplemente, en su lanzamiento.

En aquellos años el Tri no sonaba en ningún lado, no tenía espacios ni en radio, ni en televisión, ni en revistas. Ni siquiera podía decirse que estaba vetado, -como Molotovo Los Tigres del Norteii- en el caso del Tri era como si no existieran. Para la cultura normal, el statu quo, eran como un virus o una molesta infección. Su música solo era conocida en los barrios. Y se vendían sus casetes y discos en tianguis, y disquerías de barrio.

Ese día, el tianguis del Chopo estaba tapizado con la publicidad del Simplemente, con un cartel que tenía el nombre del álbum y la agrupación junto a una gran mano cerrada que solo extendía el dedo cordial. Lo que, como niño de familia, me pareció provocador. Compramos el casete y algún cartel y fuimos a escucharlo a casa de mi amigo. Iniciaba con unas coplas de Alex Lora que albureaba a algunos artistas pop: Miguel Bosé, Miguel Bosé, agárrame el chile y juega con él… y así. El disco también tenía Metro Balderas, gran tema de Rockdrigo González y Triste Canción. Y recuerdo que el Tri era muy respetado por mantener su posición anti sistema, por estar fuera del mercado y de los medios. Era.

Una época difícil de imaginar para nuevas generaciones, sin más redes sociales ni comunicaciones que los amigos del barrio. La televisión y la radio eran omnipresentes. Yo no conocía al Tri, ni me imaginaba a lo que iba cuando fui por primera vez al tianguis del Chopo. Un lugar que luego revisité infinidad de veces, tanto por música como por películas, con Juan el famoso videobarbas, personaje muy sombrío, traficante de cine de arte, en una época en la que era casi imposible conseguir películas de arte o de cineclub. La música juvenil en español sin embargo ya empujaba fuerte, y las radiodifusoras que la programaban se beneficiaban.

No obstante la censura de la Secretaría de Gobernación, del PRI-Paternalista, se erigía sobre los medios, y no se podían difundir malas palabras. En 97.7 de grupo Radiocentro, el éxito de los Toreros Muertos: Yo no me llamo Javier, se transmitía editado donde la copla decía: Deja ya de joder, yo no me llamo Javier… En la radio se escuchaba Deja ya de…, yo no me llamo Javier. Es decir le cortaban un compás y luego pegaban el resto. El éxito de Los hombres G, Devuélveme a mi chica, en las coplas que decían: Sufre mamón, devuélveme a mi chica, o te retorcerás entre polvos pica pica…  En la radio mexicana pasaba como Sufre (Sufre), devuélveme a mi chica… era pues un mix raro. Todos sabían en realidad lo que decían esos apóstrofes. Las canciones circulaban abundantemente en viniles y casetes. 

Muchos artistas pop versionaron canciones de estos roqueros para aprovechar la ola. El segundo Mecano, el de Ricky Martin, versionó Estamos en acción de La Torre -extraordinaria banda argentina cuya vocalista Patricia Sosa, posee quizá la voz más poderosa del rock hispano- y Mi sombra en la pared de Miguel Mateos. De este roquero argentino Laureano Brizuela versionó Cuando seas grande. El comediante Polo Polo grabó una versión de La Novia Pechugona, de La Trinca. El pop diluía el rock. Lo pasteurizaba, lo domesticaba. Le quitaba esencia.

En el barrio se vivía el rock intensamente. Recuerdo en un Día del Estudiante, en la Secundaria 23 donde estudié, en Estrella 27, que estaba a dos cuadras del parque de Los Ángeles, y del Salón Los Ángeles, el director contrató a un grupo de rock, que inició la tocada con El blues de la cabaña de The Doors. Los estudiantes escuchábamos Espacio 59, desde entonces admirábamos ya a grupos como Los Fabulosos Cadillacs, del que programaban con frecuencia su éxito Mi novia se cayó a un pozo ciego. Daba inicio el Ska Punk.

En el Chopo llegué a comprar casetes de conciertos de bandas mexicanas que todavía no grababan discos, la más importante Café Tacuba. Se conseguía su concierto en el LUCC, un pequeño antro llamado La Última Carcajada de la Cumbancha, en honor a una canción de Agustín Lara, que por cierto el Café Tacuba versionaba https://bit.ly/2Lai38b, esa versión venía compilada en dicho casete. Lo compré porque me lo recomendaron, pero la sonoridad del grupo era ininteligible, con bajos muy altos, muy saturados. No se distinguía muy bien la música, pero ya los chicos de la secundaria cantaban La Chica Banda en el salón. “Estoy enamorado de una chica banda, estoy enamorado de su negra piel…” Y es que en el salón era muy apropiado el tema.

Yo ignoraba que el llamado Rock en tu idioma fue una invención de las disqueras para comercializar toda aquella riqueza musical y cultural. Solo viví aquel fenómeno con mucho entusiasmo, aunque escuchaba principalmente bandas o cantantes españoles y argentinos. Ya que las bandas mexicanas empezaron a grabar por aquellos años.

Creo que la primer banda mexicana de “rock” que grabó con ese sello fue Caifanes, compré y conservo aún el vinil de su primer disco. Y del segundo, el de La negra Tomasaiii, que incluye una canción sensacional, y poco tocada Ojo de Venado, según se decía esta canción venía de la banda anterior de Saúl Hernández Las Insólitas Imágenes de Aurora.

Pocos años después vi dos veces en vivo a La Maldita Vecindad, en el LUCC, y luego en el Toreo de Cuatro Caminos, en un cartelazo que incluía al No de Tijuana, Café Tacuba (que todavía no grababa y que sonaba igual de mal que en su casete, pero que prendía a la banda, aún con su mal sonido), y Mano Negra, grupazo francés y multinacional, cuyo vocalista era Manú Chao. Algunas bandas, como estas que menciono, se comercializaron, pero no todas. Las bandas batallaban mucho para salir adelante.

Llámenme amargado o cuadrado, pero para mí los mejores discos de todas estas bandas son los que hicieron cuando andaban picando piedra. Mi disco favorito de El tri es su En vivo en la Cárcel de Santa Martha (1989), de la Maldita Vecindad (1989), de Café Tacuba (1992)iv, de Caifanes (1988), el primero. Luego ya tenían presupuesto, pero creo que el éxito, el dinero, y una nueva vida los va sacando de centro, de la base popular, tan sentida en sus primeros discos. No quiero decir de ningún modo que se hayan prostituido, que no merezcan su éxito, o que no hayan hecho después buenos álbumes, solo quiero decir que a mí no me saben igual.    

La serie documental de Netflix Rompan Todo: Historia del Rock Latinoamericano, es un trabajo sin seriedad metodológica. Un trabajo hechizo, o impresionista o lírico, o con más precisión diletante. Carece de marcos de referencia. ¿Qué entienden por rock en dicho documental? ¿Y por rock latinoamericanov? El rock es contracultural. ¿Y qué es la contracultura? José Agustín escribió un importante tratado al respecto La contracultura en México publicado en 1996vi.

Puesto que el rock en su conjunto es un fenómeno contraculturalvii tendría que explicarse dicho concepto en el documental. La serie documental no refleja nada de este contexto: ni un poco. Baste todo lo que acabo de referir. El Rock latinoamericano sin marcos de referencia, se presenta como producto de una marca -Rock en tu idioma, BMG, etc- o de las disqueras, o de un productor -Gustavo Santaolalla- y no de un contexto social. Es decir, no esta en la serie el contexto contracultural.  El contexto histórico del verdadero espíritu del rock, ese que no morirá jamás.

ADENDA

Que la Mujer Maravilla, Diana -no Dayana por favor- salve al mundo con un discurso melifluo, me deja no menos que estupefacto: me parece una falta de respeto al personaje, al género, a los fans, al universo DC, al universo entero, al multiverso, en fin. Da coraje que tras una película inicial muy estimable, siga este churro. Espero que esta película MM84, sea el clavo en el ataúd de Zack Snyder. Espero que ya se largue de DC Comics, cuyas malas ideas y modos le han hecho un daño incalculable al consorcio. Nunca entendí porque no le dejaron la empresa cinematográfica a Bruce Timm, cuya obra en DC Comics, en el área de animación, me parece de un valor y un riqueza inestimable. Ojalá vengan tiempos mejores para el Super Cine de DC.

 

[i] Su primer disco Dónde jugarán las niñas (1997) fue censurado en radio, televisión y prensa: tanto por su polémica portada como por el uso de majaderías en sus letras, agresividad y fuerte crítica política. No obstante el disco vendió más de un millón de copias. El veto del grupo en radio duró años o décadas.

[ii] Un pacto de televisoras y medios de radiodifusión https://bit.ly/2LsUSGc al finalizar el sexenio de Calderón, en el contexto de la guerra contra el narco derivó en la exclusión de contenidos que hicieran “apología” de narcotráfico, lo que incluía tanto telenovelas como “narco corridos”, aún los ficticios. El veto público de Los Tigres del Norte en Chihuahua, y la censura que sufrieron en la Ciudad de México, por canciones como El Jefe de Jefes (2008) o La Granja (2009) derivó en un largo periodo de veto de la agrupación en radio y televisión.

[iii] En su momento, se criticó a Caifanes por este álbum, por lanzar un tema cumbia, algo así como un anatema del rock. Pero la verdad, todos los grupos de rock latinoamericanos mezclaban ritmos tropicales, caribeños y hasta folclor propio de cada región, la música que se consume en la barriada, la música popular.  En su primer disco La maldita vecindad y los hijos del quinto patio (1989) tienen varias cumbias-rock, en su momento Sumo el gran grupo Punk argentino encabezado por el insuperable Luca Prodan, tocaba reggae. No menos que Café Tacuba con sus polkas y norteñas. Ese grupo rarísimo mexicano llamado Maná hace un soft rock pop con sonoridad tropical, que ha sido del gusto de las masas.

[iv] Todavía recuerdo cuando un amigo me dijo que Café Tacuba ya había grabado su disco. Y corrí a comprarlo al tianguis del Chopo, esa misma semana y me sorprendió cómo sonaban, nunca lo imagine. Gran disco. Ese casete original todavía lo conservo. 

[v] En México hay una muy vieja polémica en torno a si es viable hablar de rock en español, la hoy legendaria revista La mosca, el proyecto de Hugo García Michel, le dedicó varios números a esta problemática con muy diversos especialistas. Porque estas son definiciones problemáticas, como cualquier fenómeno cultural, o debiéramos decir contracultural.

[vi] Para el escritor de la onda: “contracultura  abarca  toda  una  serie  de  movimientos  y expresiones culturales, usualmente juveniles, colectivos, que rebasan, rechazan, se marginan, se enfrentan o trascienden la cultura institucional. Por otra parte, por cultura institucional me refiero a la dominante, dirigida, heredada y con cambios para que nada cambie, muchas veces irracional, generalmente enajenante, deshumanizante, que consolida el status quo y obstruye, si no es que destruye, las posibilidades de una expresión auténtica entre los jóvenes, además de que aceita la opresión, la represión y la explotación por parte de los que ejercen el poder, naciones, corporaciones, centros financieros o individuos” José  Agustín, La  contracultura  en  México,  México,  Grijalbo,  1996,p.  129.

[vii] Como se sabe el rock es producto del arte afroamericano, es producto de artistas que eran marginales y marginados, en una sociedad racista, esclavista, y segregacionista. Y si se atiende al contexto que acabo de referir los roqueros mexicanos, estaban en una condición de marginalidad, diferente, pero marginalidad al fin.  

ACERCA DEL AUTOR
Luis F. Gallardo
Nació en la Ciudad de México, en medio de los cohetones que echaban los suavos y zacapoaxtlas para conmemorar la batalla de Puebla, un 5 de mayo de 1975. Pertenece a la generación 1996 del CUEC, donde estudió Cinematografía, también estudio Letras Hispánica en la UNAM. Se especializa en guiones de programas de televisión cultural y educativa, de esos que pasan de madrugada. 18 años de experiencia en docencia, capacitación e investigación cinematográfica. Ha visto un par de películas. Baila salsa.
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