Cinetlán
Una ciudad de ideas que se levanta sobre una laguna infinita de películas.

Perfección

21-08-2021 11:34

En plena crisis mundial pandémica, surgen dos series de televisión perfectas: Mare of Easttown y Zero, Zero, Zero.

Mare of Easttown, producida y protagonizada por Kate Winslet, es una obra policiaca clásica de gran calado (Imagen: HBO Max)
Mare of Easttown, producida y protagonizada por Kate Winslet, es una obra policiaca clásica de gran calado (Imagen: HBO Max)

Se dice que la perfección no existe, que solo Dios es perfecto. Dios es el absoluto: el culmen de bondad, justicia y belleza. Y es cierto, ningún ser humano es perfecto.

“Quien muere limpio no ha sido humano” reza la canción de Álvaro Carrillo. Pero en los artificios humanos y en sus artefactos si hay perfección. Es la quintaesencia de la ingeniería. Nos referimos por ejemplo al mecanismo de un reloj, de un automóvil o de un avión, a las cargas que debe llevar un cimiento para soportar un edificio, o todo un rascacielos.

Por sus estudios de ingeniería Sergei Eisenstein acuñó el concepto de montaje: para que una máquina funcione su mecanismo requiere un “ensamble” o un “montaje” perfecto de todas las piezas que lo conforman, y extendió este concepto al cine: para que una película funcione, debe tener ese principio de ensamblado perfectoi. Es sabido que una de las quintaesencias del cine es el montaje, y fue la pieza angular del cine soviético de los años veinteii.

La ingeniería humana es esta disciplina de la perfección. Pero también en las artes encontramos a cada tanto estas obras inatacables, precisas, técnicamente perfectas y absolutamente asombrosas. Desde las pirámides de Guiza en la arquitectura, Mona Lisa y el David en las artes plásticas, Las Bodas de Fígaro, de Mozart o la Novena Sinfonía de Bethoveen en la música culta, o discos como El Sargento Pimienta de los Beatles o El Lado Oscuro de la Luna de Pink Floyd en la música popular, películas como Los Cuentos de Tokio de Yasujiro Ozu, o 2001: Una Odisea en el Espacio de Kubrick, o 8 ½ de Fellini. Obras deslumbrantes por su perfección técnica, siempre admirada y admirable. Y es que la perfección es inusual, de ahí su valor.

Ya que el estándar de las cosas humanas es la normalidad, vivimos bajo el imperio de la medianía. Lo usual, lo de todos los días. Por eso nos admira la perfección. Hoy hablaré de dos series de televisión perfectas, que aparecen en plena crisis mundial pandémica. Son cimas de esta época dorada de la televisión seriada, en la que no obstante, también reina la medianía: por eso es importante destacar estos ejemplos de perfección artística.

Mare of Easttown

Para María Elvira Bermúdez el género policiaco partía de un mecanismo narrativo fundamental: el misterio.  Descreía de la novela policiaca demodé de Paco Ignacio Taibo Segundo, pero reconocía la importancia de El Complot Mongol de Rafael Bernal, que ahora tiene una novela gráfica excepcional con arte de Ricardo Peláez y guion de Luis Humberto Crosthwaite -hablando de obras perfectas- y un par de versiones cinematográficas medianitasiii.

Mare of Easttown o Mare de Easttown producida por Kate Winslet y Brad Ingelsby, y dirigida por Craig Zobel, una coproduccion del monstruo HBO y la pequeña y joven compañía Wiip, es una obra policiaca clásica de gran calado. Una perfecta pieza de misterio, de investigación detectivesca. Pero cuya premisa es darle un absoluto sentido de realidad, un retrato perfecto y preciso de la sociedad contemporánea.

Por eso el pueblo lleva ese nombre, Easttown (Pueblo del Este) es cualquier lugar, es Rancho Grande cuya némesis es Rancho Chico; es Metrópolis (que es como ponerle a una ciudad el nombre “ciudad”) frente a Smallville, o Pueblito. Es el Pueblo de Aquí, porque existe el Pueblo de Allá. Esta indeterminación onomástica es un énfasis en lo ordinario del lugar, en que es cualquier lugar.  

Mare también es cualquier persona. Es un apodo, que en inglés significa “yegua”. Proviene de Marianne, que viene de María. Así que Mare es María, uno de los nombres más ordinarios (o sea comunes) -dicho estadísticamente y sin ningún afán despectivo- de occidente. Y sus problemas son tan mundanos y complejos cómo los de cualquiera. En la serie le trazan una red de conflictos de trazo muy preciso en sus relaciones familiares, con madre e hijos, sus relaciones sentimentales, sus relaciones de amistad y hasta vecinales.

Pero como buen protagónico, y sobre todo en su papel de detective, debía tener una especificidad: su heroicidad. Una heroicidad quijotesca. Con ello me refiero sustancialmente, a esta intención de justicia bien intencionada, en su labor policiaca cotidiana, pero enfrentada a una realidad densa, agresiva y burocrática. Ella enfrenta sus propias limitaciones humanas, su propio afán autoritario. Pero no es un antihéroe.

La heroicidad de Mare, viene con el trabajo, y no. A ella le importa su comunidad, le importa por afinidad, por amistad. Por comunitarismo, uno de los valores más importantes de la transmodernidad: frente a la globalidad, lo local.

El eje de gravedad de la serie es el trabajo actoral de Kate Winslet, quien logra construir a Mare con el mismo detalle y meticulosidad con el que está construido el conjunto. Es un trabajo extraordinario.

Pero trazar de forma realista implica trazar a mucho detalle. Trazar con pincel muy fino. Es quizá en términos estilísticos, en cine al menos, cuantimás en televisión, una de las cosas más difíciles de lograr técnicamente. Es el trazo magistral de Ozu en su obra madura. Este alto grado de detalle parte de una construcción profunda de los personajes y esto lleva a que sea una obra muy descriptivaiv.

Y como toda obra descriptiva tiende al paisajismo, y al retrato, esto para cierto espectador impaciente, de gusto más hollywoodense, más afín al dinamismo, puede resultar aburrido. Sin embargo, forma parte de la grandeza técnica de esta “miniserie” de HBO, que en materia de “televisión de arte” puede apuntarse otra obra trascendental. Quizá se hable de ella muy pronto. Está nominada a 16 categorías en los Emmy por venir, lo que incluye mejor miniserie.

Zero, Zero, Zero

En la serie de El Chapo, notable serial televisivo, en buena parte, obra de los hermanos Contreras –Ernesto Contreras, director; Carlos Contreras, guionista- sobre todo en algunos de sus episodios sanguinarios de la segunda temporada (2017), aparecen los Zetas, llamados ahí “los emes”, su funesto líder, el Z1 se ufana conduciendo una especie de tanque blindado, en plena guerra de territorio.

No es gratuito que no los llamen por su nombre. En principio todos los nombres de la serie están modificados, aunque con gracia, para que los espectadores reconozcamos, en el eje de realidad, a las personas que se mencionan. Pero también es cierto que los Zetas fue un nombre que en México no debía pronunciarse… por miedo… y un miedo razonable. Fue una organización criminal temible, cruel, sanguinaria como pocas. A ella se deben los hechos más cruentos, más horridos, más abominables de la llamada Guerra contra el Narco de Felipe Calderónv, cuyas múltiples heridas aún no cicatrizan, siguen sangrantes en gran parte del territorio.

La serie de televisión italiana tampoco los menciona por su nombre: titula. ZeroZeroZero (en adelante en este texto Zero³). La razón inicial es que la extraordinaria novela de Roberto Zaviano en la que se basa, se titula CeroCeroCero. Pero en la versión televisiva cambiaron las “ces” por las “zetas”. Ya que la serie va a narrar de forma detallada el surgimiento y entronización de los Zetas.

Es una obra coral extraordinaria. Producida por Sky Atlantic, Canal+ and Amazon Prime Video, lleva créditos de creación de Stefano Sollima, Leonardo Fasoli, y del mexicano Mauricio Katz, guionista de Miss Bala, la película de Gerardo Naranjo, una de las mejores del género narcotráfico, del horror mexicano. Tan importante fue su colaboración en la serie, que le dieron crédito de co-creador. Dirigen, de manera brillante, Stefano Sollima, Januz Metz y el director argentino Pablo Trapero. Y pese a esta coralidad multinacional, hay una elegancia y una uniformidad en los episodios… como si privara una sola voluntad.

Es un thriller policíaco que narra la historia de un cargamento de drogas. Es decir el cargamento es el eje sobre el que giran todas las sub-tramas. Un cargamento internacional que revela una red de corrupción mundial. Hay tres escenarios fundamentales Calabria, Italia; Nueva Orleans, en Estados Unidos; y por supuesto Monterrey, en Méxicovi. Pero atinadamente y a manera simbólica durante la serie pasamos por África y Medio Oriente.  

La cocaína triple cero (lo que da nombre a la novela) la más alta calidad por su pureza, se procesa, se empaqueta y se embarca en México. Es transportada por una empresa de navegación americana. Un consorcio familiar. Pero un golpe de timón en la agrupación italiana que paga el embarque, complica el envío y activa la narrativa. Contra la opinión de la maestra María Elvira Bermúdez, este thriller no gira en torno al misterio sino a la misión, a la misión criminal. Debe destacarse que la serie nos permite entender la complejidad de una transacción internacional de esta magnitud. 

La serie de El Chapo tiene un ligero tono farsico: tiende a caricaturizar a sus personajes, de modo sutil. Y ocurre así con el Z1, llamado el cano que interpreta Harold Torres; quizá en homenaje a la serie de El Chapo, la caracterización del personaje en Zero³ es idéntica, y de hecho es interpretado por el mismo actor. Pero en Zero³ hay un trazo realista, los personajes son explorados psicológicamente, a profundidad. Ya hablamos en el apartado anterior de la complejidad técnica de este tipo de narrativa, notable. Pero a mi parecer, lo más interesante de Zero³ es su estrategia narrativa, que yo no había visto manejada con tanta eficiencia en televisión.

En literatura esta estrategia narrativa se encuentra en La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson esa novela juvenil que es un tesoro per se. Uno de los grandes mecanismos de La Isla del tesoro es que se narra en base a memorias, esto le permite a Stevenson ir de un punto de vista a otro, de una memoria a otra. Pero maneja este elemento para crear suspenso, tensión dramática y para tejer la red de relaciones de eventos que están ocurriendo simultáneamente en distintos escenarios. Por ejemplo: cuando los piratas bajan del barco en busca del tesoro dejan a Jim Hawkins en la nave, y ahí se abren dos escenarios distintos, de cosas que van a ocurrir simultáneamente y que en un punto de la historia van a converger.

Pues así está narrada Zero³, vamos de un punto de vista a otro, de un país a otro, que en ocasiones convergen y por lo tanto participamos de diferentes perspectivas de los mismos hechos. Es excelencia narrativa y estilística: gran arte. Con esta producción Amazon Prime tiene por fin lo que tanto buscó: una obra maestra de la televisión seriada, con su firma.

Adenda

Elogio de la imperfección

En materia de arte, a diferencia de la ingeniería, hay obras imperfectas que alcanzan la trascendencia. No puede haber mejor ejemplo que El Quijote. En su primera parte en el capítulo 23, a Sancho le roban a su burro –su rucio, diría Cervantes- pero en el capítulo 42 aparece montado en él. Cómo distan 15 años la escritura de la primera parte de la segunda, Cervantes en vida tuvo que hacerse cargo de sus acendrados críticos y enmendar la plana, en esa magistral segunda parte que vuelve a mi parecer al Quijote la obra nodal que es.

Podría anotar también deficiencias técnico fílmicas en À bout de Souffle (1960) “Sin Aliento” de Godard. Pero aunque puede resultar instructivo es baladí e intrascendente. La importancia y la grandeza de la película van mucho más allá de sus impericias insignificantes.


[i] Recomiendo los dos libros publicados de Sergei Eisenstein: El Sentido del cine, Editorial Siglo XXI, 1986, 204 p. Sobre todo los artículos “Palabra e imagen”; “Sincronización de sentidos” y “Montaje y atracciones”, y La forma del cine Editorial Siglo XXI, 1999, 241 p. Los artículos “La cuarta dimensión fílmica” y “Métodos de montaje”.

[ii] La historia del cine soviético fue influida notablemente por un profesor de cinematografía de nombre Lev Kulechov, que impartía un taller de edición cinematográfica, fue maestro de Sergei Eisenstein y de Vsévolod Pudovkin. Kulechov realizó varios experimentos de edición en los que ponía de manifiesto el lenguaje cinematográfico, en el sentido de que podía construir semánticamente una realidad “cinematográfica” a partir de la edición. El más famoso de estos experimentos lleva su nombre, se conoce como Efecto Kulechov, en el que se editaba el close up de un actor con rostro neutral, seguido de diferentes escenas: un plato de sopa, una niña jugando, un féretro en un velorio. Al encuestar a los espectadores sobre lo que sentía el actor, en el primero juego fílmico decían que sentía hambre, en el segundo que estaba contento, en el tercero que estaba triste. Otros experimentos de Kulechov demostraban como podía construirse un espacio imaginario (Geografía imaginaria) o como podía dotarse a un personaje de características que no tenía el actor (La mujer perfecta), solo con efectos de edición. Quién llevo esta noción del montaje como absoluto del cine, a sus límites más extremos fue el periodista cinematográfico, Dziga Vertov. Aunque el montaje es esencial al cine, en realidad otros pensadores han buscado su esencia en otros aspectos fundamentales del cine: Louis Delluc consideraba que la esencia del cine era la fotografía, desarrollo todo un concepto emocional a partir de la imagen fotográfica que él llamo Fotogenia. En la misma Unión Soviética otro grupo de artistas del cine -en el que por cierto también participó Sergei Eisenstein- creo el grupo FEKS (Fábrica del Actor Excéntrico), que concebían como esencial al cine, al actor y la pantomima, entre los que destacan Grigory Kózintse y Serguéi Guerásimov.   

[iii] El complot mongol (1978) de Antonio Eceiza, con Pedro Armendariz Jr., y Blanca Guerra. Y El complot mongol (2019) de Sebastian del Amo, con Damián Alcázar y Bárbara Mori.

[iv] En narratología o si se prefiere en teoría literaria se hace esta distinción entre lo narrativo o lo narrante, y lo descrptivo o no narrante. Se considera narrativo aquellas partes del discurso que hacen avanzar la acción, mientras que lo no narrativo específicamente se refiere a las partes del discurso dedicadas a describir espacios, paisajes, personajes o también por ejemplo a hacer disertaciones, reflexiones o pensamientos. Otra categorización en este sentido es la de núcleos (narrantes) y catálisis (no narrantes). La literatura realista era especialmente catálitica, es decir, sumamente descriptiva, ya que el realismo es ufana en el detalle y la precisión: nos referimos a obras por ejemplo de Fedor Dostoievsky, como pueden ser Los Hermanos Karamazov, aunque toda la acción transcurre en unas horas, la novela en diversas ediciones tiene más de ochocientas páginas, muchas veces dividida en dos volúmenes.

[v] Ejemplos: la masacre de San Fernando Tamaulipas, en la que se descubrió que grupos de indocumentados que trataban de ser reclutados, al no aceptar su ingreso en la organización eran acribillados. https://es.wikipedia.org/wiki/Masacre_de_San_Fernando_de_2010  El cineasta Michel Grau con financiamiento de TNT Latinoamérica, para la serie Fronteras,  filmó un cortometraje sobre estos hechos horrendos: 72. https://vimeo.com/36878525  O la masacre de Allende, en Coahuila México, pueblo desahuciado por las autoridades que quedó a merced del grupo delictivo, quien acribillo a una parte importante de su población. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-37614215 Hay actualmente en Netflix una serie televisiva, no muy bien lograda sobre estos hechos: https://www.youtube.com/watch?v=6HTS2apdLH0 Se deben a los Zetas además el ascenso exponencial de crímenes como los feminicidios y la trata.  

[vi] Aunque según yo, los hechos reales que se narran ocurrieron en realidad en Matamoros, Tamaulipas.

ACERCA DEL AUTOR
Luis F. Gallardo
Nació en la Ciudad de México, en medio de los cohetones que echaban los suavos y zacapoaxtlas para conmemorar la batalla de Puebla, un 5 de mayo de 1975. Pertenece a la generación 1996 del CUEC, donde estudió Cinematografía, también estudio Letras Hispánica en la UNAM. Se especializa en guiones de programas de televisión cultural y educativa, de esos que pasan de madrugada. 18 años de experiencia en docencia, capacitación e investigación cinematográfica. Ha visto un par de películas. Baila salsa.
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