Cinetlán
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Mank y el aburrimiento

29-03-2021 13:39

¿Puede resultar aburrida una buena película? ¿Una obra maestra? ¿No es un contrasentido?

Mank (2020), protagonizada por Gary Oldman, Amanda Seyfried y Lily Collins.
Mank (2020), protagonizada por Gary Oldman, Amanda Seyfried y Lily Collins.

De las películas que compiten por el Oscar, Mank (2021) de David Fincher, con 10 nominaciones, es la más impecable pieza de cinematografía del año, un destilado muy fino, una obra que está cocinada para degustarse.

Una fotografía impresionante, en alto contraste y luces laterales, como la de Gregg Toland para Ciudadano Kane, pero cuidadosamente ejecutada por Erik Messerschmidt, que había lucido fotogenia en la serie Midhunter. Un diseño de producción impresionante, por su detallada precisión histórica pero sin ostentación, sin manierismos, con sobriedad. Gary Oldman como corazón del proyecto, como centro de gravedad, con un trabajo actoral -como siempre- muy sensible.

La película es narrativamente deliciosa por los recursos clásicos que pone en juego, además subtitula cada secuencia con el encabezado del guion, haciendo evidente a cada paso que se trata de una película[i], con sus marcas de tiempo, ubicando un presente y remitiendo a flashbacks. Es un distanciamiento brechtiano, y un indicador de que la película está dirigida a sus pares, a quienes saben leer el contexto, el lenguaje. Es un ensayo fílmico.

Mank narra el singular proceso de escritura del guion de Ciudadano Kane, por Herman Mankiewicz (Gary Oldman). Al tiempo descubrimos los entretelones de Hollywood y sus excrecencias. Considero que la posición crítica es rotunda, una visión severa de Hollywood, los grandes estudios con sus ejecutivos miserables, y sus divas, Orson Welles incluido. Señala con claridad incluso como los Óscares no necesariamente premian lo mejor del año: Ciudadano Kane es una de las películas más revolucionarias de la historia del cine, y solo gano un Óscar, el de Mankiewicz: pero no porque el jurado no comprendiera su enormidad, sino por el boicot industrial. Los Óscares, como todo en la vida, están sujetos a grillas y presiones ajenas a lo fílmico.

La película es un escupitajo a Hollywood, una mordida a la mano que le ha dado a Fincher la celebridad que tiene, aunque por supuesto lo hace desde una nueva tribuna, desde Netflix. Mank no deja de tener un halito de nostalgia, que puede parecer homenaje, si no se lee bien el trasfondo. Por su calidad, es posible que se erija como la ganadora de la noche.

 

Mank está dirigida a sus pares, a quienes saben leer el contexto, el lenguaje. Es un ensayo fílmico.

 

Mi reflexión detrás de esta elogiosa disertación tiene que ver con un problema que aqueja a la película: resulta muy aburrida. Es plomo sólido. Es fácil quedarse dormido tras unos minutos de visionado.

¿Puede resultar aburrida una buena película? ¿Una obra maestra? ¿No es un contrasentido? El aburrimiento es muy distante de lo que consideramos en general una buena película, o una película recomendable, o incluso de calidad. Pero no siempre es así: hubo un sector del público mexicano, una fracción minoritaria, que consideró Roma (2018) de Cuarón, una película aburrida, y la descalificaban por esta condición. Yo considero Roma una película sobresaliente, excepcional. Pero tengo algunos años reflexionando sobre el aburrimiento y les comparto algunas de mis conclusiones.

 

Prolegómenos del aburrimiento

A los catorce años vi El Sacrificio (1986) de Tarkowsky. Nos llevó, a la palomilla, el papá de un buen amigo -saludos Áaron- al Cinematógrafo del Chopo, una sala un tanto deprimente, pequeña, y muy incómoda, me pareció. Me aburrí muchísimo. Hice un esfuerzo realmente monumental para no dormirme durante la primera hora de la película, recuerdo que cabeceaba. Trataba de poner atención a los diálogos. Medio seguía la trama… La segunda parte de la película tenía esas secuencias asombrosas, la secuencia de la bruja, y el final en un solo plano… que me despertaron y llamaron mucho mi atención. Pero la verdad salí insatisfecho conmigo mismo. Ese fue mi primer acercamiento con el cine de arte y con el director soviético, cuya obra es actualmente mi favorita.

De este ejemplo anecdótico extraigo estas consideraciones sobre el aburrimiento en el cine:

 

1. La incomprensión: Problema de target, la película no está dirigida a ti 

Mencioné que tenía 14 años cuando vi El Sacrificio (1986) de Tarkowsky, yo, que había sido educado en materia de cine por George Lucas, Steven Spielberg, Richard Donner, Joe Dante, etc., (que tenía en la mente E.T., The Goonies, The Lost Boys…), la obra testamento del maestro soviético no era una película para mí en ese momento. No podía yo comprenderla, ni por contexto cultural, histórico, étnico, etc.

Cuando no entendemos una película, nos salimos de la película, lo opuesto al deseado efecto de inmersión. Al salirnos de la película nuestra mente empieza a divagar, a pensar en otras cosas, a distraerse.  Y esto ocurre cuando uno se aburre. Esto pasa con Mank, ¿Realmente el público general ha visto Ciudadano Kane, sabe de su contexto? Por eso decía que Fincher dirige la película a sus pares, es una película para gente de cine o que sabe de cine, porque si no ¿cómo puedes compenetrarte con la historia?

 

Mank Netflix Análisis Reseña

 

2. Ignorancia: La película trata un tema que no conoces, y que probablemente tampoco te importa

Para compenetrarse con Mank uno debe conocer no solo el contexto fílmico para entender porque es importante Ciudadano Kane, uno debe además haber visto la película, pero también es necesario conocer el contexto histórico, entender quién es William Hearts, Marion Davies, Louis B. Mayer, Orson Welles… Y luego está el contexto político: quién fue Upton Sinclair.

El espectador que no sepa nada de esto va a ser impermeable a la cinta. ¿El espectador tendría la obligación de conocer todo este contexto? ¿Debería interesarle la historia? ¿Hay un imperativo categórico que le impida a cualquiera descartar una película por la razón que sea? No, no lo hay. Siempre es válido decir, esto no lo quiero, no me interesa. No lo entiendo.  

 

3. El ritmo de la película

Estudiando cine en forma, y viendo películas antiguas, también me di cuenta que las películas anteriores a los años sesenta, sin importar si eran de Hollywood o no, parecían más lentas que las contemporáneas. Con pocas excepciones. Hasta que Godard filmó Sin Aliento (1960) mejoró el ritmo de las películas, se hizo más generalizado el uso de elipsis, se innovó el corte directo. En otras palabras la historia del cine se divide en materia de ritmo, en Antes de Godard y Después de Godard.

Muchas personas no ven viejas películas en blanco y negro, porque asocian este cine a un ritmo y a un tipo de experiencia cinematográfica. También hay ritmos que arrullan al espectador por el estilo narrativo de los directores, la secuencia de Solaris (1972) de Tarkowsky que filmó en los circuitos viales de Akasaka, Japón, pueden vencer el insomnio con facilidad. Pero es por el ritmo, el movimiento, que dura varios minutos, con un poder hipnótico.

2001: Odisea del Espacio[ii] (1968), justificadamente reconocida como obra maestra, tiene secciones francamente aburridas. En su segundo relato, el que nadie recuerda, cuando el Dr. Fleywood viaja de la colonia lunar al sitio del monolito, Kubrick nos ensarta varios minutos del viaje: uno piensa, ¿por qué no cortas a que ya llegó a su destino? Pues no. Chútate el viaje.  

 

4. Habituarse a otras narrativas

Cuando se ha crecido con el cine de Hollywood, toma tiempo acostumbrarse a otro tipo de narrativa. Italo Calvino en Las seis propuestas para el próximo milenio (1988), hace un elogio del valor de la rapidez, del buen ritmo, de esos relatos que nos atrapan y se nos escurren vertiginosamente, que nos hacen olvidar el tiempo. Un poco así trabaja Hollywood, le llaman de diversas formas: plantilla de entretenimiento, altra producción, blockbuster[iii], etc.

No obstante Calvino, en el mismo ensayo advierte que halaga la rapidez sin menospreciar los placeres de la dilación. Umberto Eco retoma esta idea de Calvino en su tercer conferencia en la Universidad de Harvard, publicada en el libro Seis Paseos por los bosques narrativos (1994) titulada "Detenerse en el bosque". Eco también encuentra en Hollywood su mejor ejemplo de rapidez: “Me dicen que en Hollywood, cuando el productor escucha la historia de la película que le proponen, y encuentra que se le dan demasiados detalles secundarios, exclama «cut to the chase!»” Ve al grano. Por lo tanto una narrativa más reflexiva, más sosegada, más descriptiva, más sicológica, más intelectual, más abstracta, le va a costar trabajo a cualquiera que no este habituado. Ya habituado se encuentra placer en este cine más conversador. Más pensante.

Hay un placer distinto en una película que se toma las cosas con calma, que va hilando lentamente su trama: ahí está El hilo fantasma (2017) de Paul Thomas Anderson, la película más aclamada de su año por la crítica.

 

 

5. La película puede ser realmente tediosa

Los primero puntos exoneran a la película de ser aburrida, decimos que lo es para un espectador “al que no va dirigida”, “que no la entiende, ni tiene por qué”, “que no es de su tiempo, o que el ritmo lo adormece o aletarga”, “que no esta habituado a ese estilo de cine”. Es decir la película no siempre es aburrida per se, sino que lo es para un espectador en un contexto dado. Por eso hay grandes piezas de cinematografía que pueden resultar aburridas. Pero también es cierto que una película puede ser genuinamente aburrida. Insignificante.

El cine mexicano de los años diez de este siglo uso ad nauseam los planos largos. Un amigo mío los llamaba tediometrajes. Halley (2012) de Sebastian Hofmann, cuya anécdota podía narrarse en un corto de 10 minutos, se prolonga durante eternos 90 con planos que ponen a prueba la tolerancia al tedio, una película para mártires de la paciencia, y cuyo contenido final, es un chiste malo.

Creo que estas reflexiones, aclaran por qué nos aburrimos con Mank. Es una película que piensa sus temas y los comenta con el espectador al que va dirigido: la llamé ensayo fílmico[iv].

ADVERTENCIA DE SPOILER: Entre mis secuencias favoritas está aquella en donde Mank compara precisamente Ciudadano Kane, el guion que está escribiendo en ese momento, y la película que hemos visto con El Quijote de Cervantes. Es una asociación que yo nunca hubiera hecho, y sin embargo da nuevas luces.

El gran tema de Ciudadano Kane son los límites del poder económico, como una persona que aparentemente lo tiene todo o puede tenerlo todo, encuentra esos límites en todo aquello que el dinero no puede comprar: La amistad, la lealtad, el cariño de la gente, la admiración, etc. Mank le llama a Hearst en su cara, quijotesco, ya que estos millonarios tienen ilusiones de poder, que son como los molinos de viento. ¿Y quién le proporciona estas ilusiones de poder? ¿Quién construye los molinos de viento? Hollywood, y ahí equipara, incluso visualmente a Louis B. Mayer con Sancho Panza. El campesino, el representante del pueblo, que por su cultura y educación, cree en la Insula Barataria, en esa utopía, ese reino de fantasía, inexistente. Pero por supuesto todo Quijote tiene a su Dulcinea, ahí está Marion Davies, la campesina con aroma de ajos y cebollas, que a ojos del Caballero de la Triste Figura es una Princesa de fairytail. Luego Mankiewicz trasladará estas reflexiones al guion de Kane. Un guion brillante y fuera de serie, que tiene este talante cervantino. 

 

[i] Recuerdo un trabajo de Godard, en la serie de cortometrajes Los franceses vistos por… (1988) -que por cierto, tiene cortos notables- el suyo La última palabra, lleva una voz narrativa que va leyendo el guion con todas sus acotaciones. Una curiosidad.

[ii] En la serie de televisión 13 Reasons Why, Segunda Temporada, Episodio 6, Hannah le confiesa a Zach que aunque los snobs digan que 2001:Odisea del Espacio es una obra maestra, en realidad es una película aburrida.

[iii] Un excelente ensayo sobre el blockbuster se encuentra en el libro de Luis Reséndiz, Cinéqdoque, en el ensayo Genocidio Cultural.

[iv] Existe un formidable texto académico de Arturo Souto sobre el ensayo literario, que permitiría entender porque considero Ensayo fílmico la película de Fincher. Desafortunadamente no encontré en línea el texto completo para compartirlo, pero si hay partes importantes. Pueden checarlo aquí y aquí.  

ACERCA DEL AUTOR
Luis F. Gallardo
Nació en la Ciudad de México, en medio de los cohetones que echaban los suavos y zacapoaxtlas para conmemorar la batalla de Puebla, un 5 de mayo de 1975. Pertenece a la generación 1996 del CUEC, donde estudió Cinematografía, también estudio Letras Hispánica en la UNAM. Se especializa en guiones de programas de televisión cultural y educativa, de esos que pasan de madrugada. 18 años de experiencia en docencia, capacitación e investigación cinematográfica. Ha visto un par de películas. Baila salsa.
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