Cinetlán
Una ciudad de ideas que se levanta sobre una laguna infinita de películas.

Duna: Expresionismo del futuro

01-11-2021 18:12

Parte de la belleza de Duna de Villeneuve es esta narrativa destilada, mínima, su cadencia catalítica, que como en el caso de Blade Runner, te induce al goce de la puesta en imagen.

Duna, la película dirigida por Denis Villeneuve (Imagen: WB Pictures Latam en Twitter)
Duna, la película dirigida por Denis Villeneuve (Imagen: WB Pictures Latam en Twitter)

1. Una reseña positiva de Duna

Hay una transición de estilo entre Sicario (2015) y Duna (2021) de Denis Villeneuve, y es que a la mitad del camino se le atravesó Blade Runner (1982) de Ridley Scott, y no pudo escapar de su fuerza gravitacional. Cierto: ya Villeneuve había filmado una obra maestra de la Ciencia Ficción contemporánea: Arrival (2016). Indudablemente es un artista del tiempo.

André Bazin fue el primero en ensayar como diferentes directores trabajan el tiempo como materia fílmica. Andrei Tarkowsky trató de enhebrar una filosofía fílmica sobre su personal concepción del tiempo, que puede estudiarse en su libro “Esculpir el tiempo”i(1984) y en su obra fílmica. No obstante cada cineasta resuelve esta disyuntiva a su manera, ya que todos, bien o mal trabajan con la misma materia.

André Bazin criticaba a Eisenstein pues consideraba que seguía la tradición americana de falsificar el tiempo. En mi opinión estos autores manipulan el tiempo para manipular al espectador. El verbo “manipular” tiene una carga peyorativa, pero en este ensayo “manipular” significa “orientar”, “controlar” la expectación. Todos cuando vamos al cine somos “manipulados” por el autor de la película, de hecho nos encanta esta “manipulación”, concretamente a eso vamos. Y este es el cine que más gusta a los espectadores, en general. Y hay quién considera que es el verdadero cine. A mucha gente le molesta un director que no “orienta” o “manipula”: un director que abre posibilidades interpretativas, que pone a pensar o  trabajar al espectadorii.

Pero André Bazin descalificaba esta forma clásica del cine, y consideraba que era “mejor cine” aquel que “expresa el tiempo como es”, y ponía de ejemplo la fabulosa secuencia de la pesca –o caza- de la foca en “Nanook el Esquimal” (1922) de Robert Flaherty, que esta narrada en un gran plano fijo. Passollini que también tematizó el asunto puso de ejemplo la película del asesinato de Kennedy. Son dos ejemplos del cine documental, en los que la realidad trasmina la película. Aunque Bazin podría haberse referido al maestro Robert Bresson, que no solo trata de meter en el cine, el tiempo como es, sino también la experiencia como es, a través del uso de no-actores.

Bazin y Passollini consideran  que el tiempo se expresa como es, o sea, se expresa el ser del tiempo, a través de planos largos. Passollini creó su propia noción del plano secuencia. En el nuevo siglo directores muy influyentes como Kim Ki-Duk y Carlos Reygadas pusieron de moda los planos largos, planos en los que se percibe el tiempo en su propia dinámica.

El llamado tiempo real fue una obsesión, en los inicios de nuevo milenio: Kim Ki-Duk filmó en tiempo real “Ficción Real” (2000) con técnicas mixtas del cine, el video y la televisión, con poco más de 20 cámaras, en una fastuosa puesta en escena que duraba poco más de cuatro horas. Alejandro González Iñarritu con técnicas digitales trató de dar la impresión de tiempo real en “Birdman” (2014). Puede hablarse de la influencia e impacto que tuvo Reygadas sobre el cine mexicano y en parte sobre el cine internacional, con planos interminables de “cualquier cosa”. Pero en muchos de estos planos busca Reygadas “el tiempo en sí”, como los extraordinarios openings de “Luz Silenciosa” (2007) y de “Post Tenebras Lux” (2007) con la poderosa fotografía de Alexis Zabe.

Como puede observarse en este sencillo recuento, el tema del tiempo cinematográfico es muy complejo, y como dije, cada director lo resuelve a su manera, o dicho de otro modo, tiene su propia filosofía del tiempo fílmico, aunque no todos lo trabajan a conciencia. Pero los que trabajan con el tiempo cinematográfico han sido y son, quizá, los directores más interesantes.

El maestro Ozu lo hace de un modo peculiar, se ha escrito mucho al respecto, el mismísimo David Bordwell tiene un amplio estudio del maestro japonés: “Ozu and the poetics of cinema” publicado por la Universidad de Princeton en 1988, en el que destaca este tema. Mucho más contemporáneo, Christopher Nolan tiene una verdadera obsesión sobre el manejo del tiempo cinematográfico, en su cine el tiempo se desenvuelve hacía todas partes, se bifurca: es pasado, presente y futuro a la vez. A veces converge, a veces no, a veces los tiempos corren simultáneamente, como en Tenet (2020), o corren a destiempo como en Incepcion (2010). Sus películas son una experiencia lúdica y filosófica al mismo tiempo. Ya se ha hablado también sobre el manejo del ralentí en Zack Snyder, un director menos interesante, a mi parecer, pero importante para el cine contemporáneo.

La singularidad de Villeneuve sobre los demás, lo que lo hace único, es qué él trabaja con el futuro. ¿Qué es Sicario (2015) sino una máquina que construye una posibilidad de futuro de la que no se puede escapar? El futuro oprime al personaje, lo aprisiona. En Arrival (2016) hay un juego muy interesante entre los que parecen flash backs que en realidad son flash forwards, y un personaje inmerso en un presente que puede aspirar a ese futuro o noiii. Ocurre lo mismo en Blade Runner 2049iv, toda la narrativa se orienta a la posibilidad de futuro: un futuro donde las máquinas den a luz nuevas máquinas.

¿Y qué ocurre en Duna? ¿Qué es un elegido, un mesías, sino un hombre condenado por su futuro? Jesucristo, en aquella dolorosa oración que hace en Getsemaní, horas antes de su arresto le pide al Padre que lo libere de su destino: "¡Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz!” le dice: pero frente a lo inexorable termina cediendo: “Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lucas 22:42) A Villeneuve le seduce mucho el futuro y como proyecta su sombra sobre el presente, sobre la vida y los individuos, y ensaya en cada película respecto a esta forma del tiempo que parece inasible.

Después de Blade Runner (1982), una película tan poderosa que es imposible escapar de su influencia, Villeneuve recupera lo que considera la épica de Scott, y la plasma en una película imponente. Hay muchos rasgos del estilo Blade en Duna, el manejo de la Banda Sonora y la puesta en escena es el más importante.

Algo que llama poderosamente la atención en Blade Runner -y que fue motivo de un estudio personalv- son sus silencios. Es toda una película filmada mediante un mecanismo retórico denominado silepsis, donde una gota de significado: una película llena de silencios significativos. Es una especie de hieratismo fílmico, donde los personajes hablan muy poco. Es una austeridad narrativa, digamos, en la que se debe prestar mucha atención porque si no, es fácil naufragar en la narrativa. Y sin embargo es un silencio sonoro. El vacío en la pista de diálogos se llena con la poderosa música de Vangelis y le da a la película parte de su gran singularidad.

Ahora en Duna, el vacío lo llena la igualmente impresionante música de Hans Zimmer. Está a debate si este hieratismo narrativo es una virtud o un defecto. Hay analistas que lo ven como un defecto. Yo opino que es parte del virtuosismo de la película. Muchos relatos fílmicos de Ciencia Ficción abundan en explicaciones innecesarias.

Parte de la belleza de Duna de Villeneuve es esta narrativa destilada, mínima, su cadencia catalítica, que como en el caso de Blade Runner, te induce al goce de la puesta en imagen. Es falso que sea una colección de paisajes imponentes, pues se va hilando pianissimo la complejidad de un texto farragoso, con un amplio reparto de personajes, de una manera muy eficaz. La impresión final de la película, la impresión de ser una obra inacabada, que apenas inicia, la impresión de que lo más importante está por venir forma parte del juego narrativo del futuro, un futuro que ya avistamos en la misma película, en un sueño revolucionario del personaje central. Eso parece, pero… en la misma película un sueño premonitorio es incumplido: cuando el personaje se sueña así mismo herido de muerte, pero la verdadera pelea –en tiempo real- termina al revés, él hiere de muerte a su oponente. Así abre una nota de incertidumbre en el futuro.

Por otro lado el cine contemporáneo se ha vuelto serial por definición: no sólo me refiero a todas las sagas basadas en historietas del MCU, y del DCU, o en best sellers literarios, Harry Potter (2001-2011), pasando por la saga Crepúsculo (2008-2012), Los Juegos del Hambre (2012-2015), Maze Runner (2014-2018), Divergente (2014-2016), sino prácticamente cualquier película exitosa actual es susceptible de crear una saga, como es el caso de El Conjuro (2013), El protegido (2000), Jhon Wick (2014) y un largo etecétera.

Por otro lado, siempre ha habido seriales cinematográficos, siempre. Pero en ciertos momentos del cine han sido más relevantes. Este es uno de esos momentos. Quejarse de que Duna sea la primera película de lo que parece será un largo serial es francamente irrisorio. Es una pieza de arte, es una película que hay que disfrutar de la mejor forma posible, en pantalla cinematográfica, muchas veces.                   

2. La reseña negativa o una mala reseña de la novela “Duna” de Frank Herbert

Yo fui un niño lector, me inicie en la lectura muy niño. Y una de mis primera novelas fue “Viaje al centro de la tierra” de Julio Verne. Mi afición a la Ciencia Ficción y a la Fantasía Heroica llegó en mi pubertad, casi adolescencia. Como quería guiarme en ese mundo, compré un libro llamado “Ciencia Ficción: las 100 mejores novelas”vi de David Pringle. En aquella época y por unos seis o siete años, logré conseguir y leer un cuarenta por ciento de las novelas que reseña el libro. Muchas otras no se habían editado en español, o las ediciones estaban agotadas. Pocos años después, gracias a la era de Internet -al periodo dorado en que había tráfico de todo sin ningún límite- me pude allegar de versiones digitales de la totalidad de las novelas que reseña, así he llegado al 80% de lectura. El muy criticado libro de David Pringle, es un libro con el que yo dialogo continuamente, y al que vuelvo con frecuencia.

Con el estreno de “Duna” recordaba que a Pringle no le gustaba la novela, sin embargo le dio un lugar en su lista, ya que es evidente que se trata de una obra relevante en el universo de la Ciencia Ficción. David Lynch la describe como “la mejor aventura de ciencia ficción que se haya escrito”vii. Sin embargo el ensayo de Pringle inicia con una pregunta: “¿Por qué Duna (Dune) ha sido una novela tan popular?” Y su reseña trata de desentrañar lo que resulta para él un misterio. Su crítica a la novela es devastadora. Afirma: “con su énfasis en la jerarquía, el liderazgo mesiánico y las virtudes del militarismo, despide un ligero olor fascista, un aroma que, lamento decirlo, ayuda a la popularidad” pero eso no es lo peor, lo peor según Pringle es que “es un cuento difícil de creer” que “Huele al peor Hollywood”. Su estilo “es una extraña mezcla de vulgaridad y ampulosidad genuina”. Y sobre la trama afirma: “Personalmente, detesto todas las intrigas cortesanas. Parecería que Herbert quisiera que el lector viviera en una eterna Edad Media mental.”

No obstante hace algunos halagos a la construcción ambiental de aquel mundo desértico: “Los elementos de cf dura de la novela, la cuidadosa construcción de ecología de Arrakis, sus paisajes y su vida salvaje, son seductores, y, por supuesto, los gusanos de arena me parecen maravillosos. Me gustaría que el libro nos hablara más de los gusanos y menos de los Harkonnen. Probablemente haya sido esa ecología inventada con todos los detalles de armadillos y ornitópteros, lo que llamó la atención de los lectores…”. Con toda lo mal que le cayó la novela no deja de reconocer la genialidad en la invención de los ‘gusanos de arena’, tan utilizados desde entonces en otros muchos relatos de fantasía y ciencia ficción.

Finalmente, para Pringle la tragedia del autor es que “el éxito de Dune ha atrapado a Herbert, obligándolo a redactar interminables continuaciones de este famoso libro. Se ha convertido en una «saga» (…) incontenible”. Recientemente un aficionado a Villeneuve se lamentaba de que se haya involucrado en la “saga” de Duna, “ojalá no pierda tanto tiempo con la saga de Duna” escribía. Está por verse si será perder el tiempo. Como sus personajes Villeneuve se ha dejado atrapar por un futuro que ojalá le de las satisfacciones profesionales y humanas que busca, y a nosotros experiencia estéticas y extáticas en el cine.

Por lo pronto esta película, Duna, es un portento. Quizá Pringle tiene razón en muchas de sus afirmaciones con relación a la novela, y quizá, solo quizá, algunas se puedan trasladar a la película. Pero como sabemos obra literaria y obra cinematográfica son cosas bien distintas. Dejaremos que nos confirme o contradiga el maravilloso futuro. 


[i] Este libro ha sido editado por la Escuela de Cine de la UNAM, antes CUEC, hoy ENAC. http://www.libros.unam.mx/esculpir-el-tiempo-9786073016797-libro.html

[ii] Ya hable sobre “Godard” en un amplio ensayo aquí en mi espacio de Arena Pública.   https://www.arenapublica.com/blogs/luis-gallardo/sin-aliento-y-los-juegos-escenicos-de-belmondo

[iii] En dicha película hay unos personajes, los heptápodos que viven el tiempo de forma diferente al humano, viven en un multi-tiempo. Es muy padre imaginar como se viviría envueltos en una percepción múltiple del tiempo.

[iv] Por cierto, esta película de Villeneuve me parece muy detestable. Un aberración en su excepcional carrera. Escribí al respecto: http://dosvalar.blogspot.com/2017/10/tres-aberraciones-en-blade-runner-2049.html

[v] Publique en la revista “Consideraciones” Num. 12, feb-mar 2012, el artículo “Blade Runner: el silencio que corroe el alma”. Ahí escribo lo siguiente: “El silencio es el elemento más corrosivo de la película, mas hiriente, más inquietante. Y eso que está mezclado, diluido, atenuado, con la música genial y cadenciosa de Vangelis. Por eso los productores que la vieron por primera vez en 1981 la despojaron del silencio. Le pusieron una voz en off, que evitaba el inquietante vacío sonoro, que exponía los pensamientos del personaje y, al mismo tiempo, lo simplificaba… y también la película. Y ocultaron el silencio porque es una fuerza terrible que corroe el alma vital: grita que no hay Dios, que no hay inmortalidad, que la existencia es nada…”  https://www.stunam.org.mx/8prensa/consideraciones/considera12/num12feb-mar-2012-comprimido.pdf

[vi] Editado por Editorial Minotauro en 1985, yo lo compre en un Sanborns. Los investigadores Damien Broderick y Paul Di Filipo, tomando como base el libro de Pringle que simbolicamente llega hasta 1984, realizaron un segundo libro, con el título casi homónimo: Science Fiction: The 101 novels, que abarca el periodo de donde lo dejó Pringle hasta la primer década del nuevo siglo, esto es de 1985 a 2010. Son libros importantes, muy útiles como guías de lectura. 

[vii] Televisa publicó en su Canal de Youtube “Archivo Televisa News” dos entrevistas realizadas a David Lynch con motivo de su filmación de “Dune” en México: https://youtu.be/ekQReKmKP50  

ACERCA DEL AUTOR
Luis F. Gallardo
Nació en la Ciudad de México, en medio de los cohetones que echaban los suavos y zacapoaxtlas para conmemorar la batalla de Puebla, un 5 de mayo de 1975. Pertenece a la generación 1996 del CUEC, donde estudió Cinematografía, también estudio Letras Hispánica en la UNAM. Se especializa en guiones de programas de televisión cultural y educativa, de esos que pasan de madrugada. 18 años de experiencia en docencia, capacitación e investigación cinematográfica. Ha visto un par de películas. Baila salsa.
ÚLTIMAS ENTRADAS
ARCHIVO HISTÓRICO
<< Noviembre 2021 >>
D L M M J V S
 

01

Duna: Expresionismo del futuro
02
03
04
05
06
07
08
09
10
11
12
13
14
15
16
17
18

19

El ranking de series de la BBC: Una farsa con ínfulas de autoridad
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30