Pan, Circo y Pecunia
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El decálogo económico que nos lega Obama

11-08-2016 14:05

Se acaba la presidencia de Barack Obama, el presidente que tuvo la audacia de la esperanza, el primer presidente de color en llegar a la Casa Blanca. Con la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump en plena batalla campal por la presidencia es hora de hacer balance. Aunque todavía es pronto para que la historia así lo considere, creemos que el tiempo reconocerá a Obama como un jefe de Estado que supo actuar con la determinación, liderazgo, valor y acierto que se precisa en los grandes momentos y que, por tanto, será encumbrado como uno de los grandes hombres que ha dado aquella nación tan proclive a forjar héroes. Y lo creemos así por varias razones.

Evitó el gran desastre, otra Gran Depresión. Gracias a él no hubo otra catástrofe de grandes dimensiones como la de los años treinta. Y quizás él sea ahora víctima de su propio éxito. El ciudadano de a pie, en parte soliviantado por un discurso agresivo de Trump, no reconoce que evitó el peor escenario económico, al cual se dirigía de manera directa cuando llegó a la presidencia. Sin embargo, la realidad es que Obama logró eludir el colapso del sistema financiero, no sólo mediante los programas de inyección monetaria de la Fed, sino también mediante un plan integral de rescate a al banca. Pero además logró salvar al sector automotriz, apoyó al sector inmobiliario y estimuló el crecimiento con un agresivo programa de expansión fiscal de corte keyneisano pese al rechazo que despertó entre los legisladores de ambos partidos, lo que le forzó a realizar fuertes negociaciones durante el primer mes de mandato con el fin de sacar un paquete de 800,000 millones de dólares.  
Una vez eludida una Gran Depresión, la economía entró en una senda de crecimiento sostenido que aún tiene cuerda, lo que lo ha convertido en uno de los ciclos de expansión económica más largos de la historia. Desde junio de 2009, cuando concluyó la Gran Recesión, hasta la fecha, la economía ha crecido durante 86 meses consecutivos, y sólo es superado por tres ciclos expansivos: el de la burbuja del Nasdaq (120 meses), el auge de los dorados años sesenta (106 meses) y la era Reagan (92 meses).
Ahora bien, los críticos señalan que pese a la duración del ciclo, la expansión ha sido más débil que en anteriores fases de recuperación. El crecimiento promedio desde el final de la Gran Recesión es de 2.1%, lo que contrasta con una tasa de 2.7% en el anterior ciclo, la fabulosa tasa de 3.8% de los años noventa o el espectacular 4.3% de la era de Reagan. Sí, quizás la recuperación ha sido de las más magra desde la Segunda Guerra Mundial, pero tampoco la economía se había enfrentado a una crisis de las dimensiones de la de 2008. Barack Obama heredó a una economía en caída libre tras la quiebra de Lehman Brothers. Durante el cuarto trimestre de 2008 el PIB estadounidense se desplomó un 8.2%, la peor caída desde 1958.
 Por tanto, quizás nadie en la historia económica moderna ha gestionado una crisis de tal proporción mejor que Obama. Y ahí hay más números que lo atestiguan. De entre los países desarrollados, fue el que más rápido salió de la crisis, sosteniéndolo a lo largo del tiempo sin grandes sobresaltos. Si bien durante la Gran Recesión se destruyeron 8.7 millones de empleos, puede presumir de haber recuperado todos esos empleos y haber generado muchos más, con 14.7 millones de nuevos puestos de trabajo desde la Gran Recesión. El sector privado ha generado empleos netos durante 77 meses seguidos, algo nunca antes visto en la historia reciente de Estados Unidos. La tasa de desempleo, que llegó al 10% en octubre de 2009, nueve meses después de llegar a la Casa Blanca, la ha reconducido por debajo del 5%.
Grandes logros ante un escenario muy adverso. No sólo porque heredaba la peor recesión desde la Gran Depresión de los años treinta, sino porque además la política monetaria tradicional estaba exhausta y la política fiscal, debido a la irresposabilidad de Bush, también tenía el margen acotado. Sin embargo, él fue con todo. Y no sólo logró sacar de manera veloz a la economía de su profunda recesión, sino que además consiguió reequilibrar las finanzas públicas de forma más ágil que los países europeos. Pese a las proclamas de Trump de que Obama está arruinando al país, lo cierto es que el déficit, que llegó a ser de 12.1% del PIB en el 2009, lo ha recortado a un 2.5% en el 2015.
Tampoco Wall Street se puede quejar. Este mercado “bull” o alcista es el segundo más largo de la historia, sólo superado por el auge de las acciones tecnológicas durante los noventa, y el cuarto más poderoso, con un avance de 223% desde marzo de 2009. Obama, que llegó a la Casa Blanca con el S&P’s 500 tumbado en los 676 pts,  pudo presumir el viernes, casi al final de su mandato, de tener al S&P’s 500 y al Nasdaq en récord históricos, algo que ningún otro mercado bursátil puede presumir (salvo el mexicano).
“Es la economía estúpidos”, rezaba el slogan de Bill Clinton. Entonces, si por la economía fuera, el electorado buscaría dar continuidad a su política. Sin embargo, es su gestión económica la que más críticas recibe desde cualquier espectro político. ¿Por qué ese descontento social?. La razón es que las clases que más se han beneficiado de este auge económico han sido las grandes fortunas. Ellos aprovecharon la crisis para deprimir los salarios, lo que les llevó a registrar beneficios récord al tiempo que sus acciones se disparaban en bolsa. En consecuencia, el famoso 1% más rico de Estados Unidos ha acaparado más del 50% del ingreso de esta recuperación. De este modo, y pese al crecimiento económico, el ingreso promedio de las familias es inferior, en términos reales, al que obtenían al final de la era de Clinton.
Tampoco hay que desmerecer sus esfuerzos por meter en cintura a la banca. En ese sentido, la ley de Dodd-Frank de verano de 2010 es más rigurosa que la regulación europea a la hora de impedir a la banca comercial acometer esquemas muy especulativos. Entre el rescate bancario y las nuevas normas sobre la banca, el sistema financiero estadounidense luce más robusto que el europeo y parece más preparado para enfrentar una nueva crisis, si bien, y pese a la retórica de Obama, no hubo muchas consecuencias penales sobre los causantes del últimos marasmo económico, quienes siguen viviendo a lo grande, con sus magníficos salarios y bonos. 
Otro gran logro de su administración es el “Obamacare”, un sistema que da cobertura de salud a millones de americanos que estaban desprotegidos, un vacío inimaginable en el país más poderoso del mundo.
 Finalmente, la revolución petrolera del “fracking” ha cambiado la estructura de poder del mercado petrolero, provocando una sobreoferta mundial de crudo y aniquilando prácticamente a la OPEP. La caída del precio del crudo, si bien ha puesto en apuros a su industria petrolera estadounidense, ha significado un fuerte auge del consumo y ha debilitado a algunos de sus enemigos políticos. Al mismo tiempo, hizo una apuesta fuerte por las energías renovables. 

Pero lo más importante es que, cuando la economía estadounidense parecía abocada a una Gran Depresión, sus logros son extraordinarios y difíciles de imaginar en el año 2009, cuando llegó a la presidencia. Y por eso ha de ser recordado.  

 

INFOGRAFÍA

 

En perspectiva, el logro económico de Obama es espectacular si tenemos en cuenta que cuando llegó a la Casa Blanca, la economía parecía abocada a una gran catástrofe económica. Sus política sacaron rápido a la economía de una profunda recesión y su ciclo de expansión económica dura ya 86 meses, convirtiéndose en el cuarto ciclo más largo dela historia reciente de Estados Unidos…

 

… quizás su recuperación económica haya sido más magra que en anteriores crisis desde la Segunda Guerra Mundial, pero también la dimensión de la crisis era mucho más grave. Aun así, la ecnomía de EU ha creado 14.7 millones de puestos de trabajo, recuperando los 8.7 millones que se perdieron en la crisis, y de haber reducido la tasa de desempleo de 10% a menos de 5%...

Fuente: Oficina de Estadísticas Laborales (BLS por sus siglas en inglés)

… Obama, con la ayuda de la Fed, no sólo evitó el colapso del sistema financiero, sino que ayudó al sector automotriz e inmobiliario, y no dudó, pese a la fragilidad de las finanzas públicas heredada de Bush, en aplicar un agresivo plan de estímulo fiscal, el cual no sólo sirvió para sacar rápido a la economía de la recesión, sino para mejorar los ingresos públicos y reequilibrar el déficit fiscal con agilidad….  

Fuente: Secretaría del Tesoro de EU

Fuente: Secretaría del Tesoro de EU

… sin embargo, el gran lastre de su recuperación es que gran parte de las ganancias se han ido a las grandes élites, las cuales se han beneficiado de la crisis para contener los salarios, ampliar sus utilidades e impulsar sus acciones en bolsa gracias a una política monetaria ultra expansiva. Pese al crecimiento económico, los ingresos familiares en términos reales son inferiores a los obtenidos a finales de los noventa.

Fuente: Datos Económicos Reserva Federal de San Luis (FRED)

 

ACERCA DEL AUTOR
José Miguel Moreno
Economista por la Universidad Autónoma de Madrid. Trabajó en la consultoría estadounidense Stone & McCarthy Resarch en Londres, Nueva York y México DF, realizando análisis para las economías de Europa y América Latina. En México fue director editorial de Infosel, así como consejero, columnista y jefe de análisis económico de El Semanario de Negocios y Economía . Además de conferencista, ha colaborado con T1msn, Invertia, Radio Intereconomía, O Estado de Sao Paulo y The Miami Herald, entre otros medios. Actualmente dirige “Llamadinero.com”, es asesor, colaborador de la revista Forbes México y profesor titular en la Facultad de Economía de la UNAM.
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