Pan, Circo y Pecunia
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A la Fed ya se le complicó subir en junio

10-05-2016 08:41

No, los últimos indicadores económicos en Estados Unidos no han sido buenos. La Reserva Federal (Fed) parece confiada en que esto no es más que un bache temporal, tal y como sucedió en los dos años anteriores, cuando la economía perdió dinamismo en el primer trimestre del año pero recobró bríos durante la primavera y el verano. 

Esa confianza se asienta, sobre todo, en el músculo del voraz consumidor estadounidense. Su gasto representa un 70% del PIB, y las expectativas son que el consumo privado se siga expandiendo de manera firme en el futuro previsible porque existen las condiciones para que goce de una excelente salud: los precios de los combustibles permanecen deprimidos, lo que está proporcionando un extra de ingresos a los consumidores; el crédito, dadas las bajas tasas de interés, sigue siendo muy barato y accesible; el mercado laboral sigue ofreciendo oportunidades de empleo y, lo que es mejor, con mayores salarios; y las bolsas han vuelto a trepar y se encuentran cerca de sus récords históricos, lo que también impulsa a los consumidores a gastar por el llamado “efecto riqueza”. 

Sin embargo, y como decimos, los indicadores económicos durante el primer trimestre han sido bastante decepcionantes. El PIB apenas se expandió un 0.5%, lo que supone una marcada desaceleración respecto a la tasa de 3.9% en el segundo trimestre de 2015, un 2% en el tercero y un 1.4% en el cuarto. Ya es sabido que el sector de minería está derruido por el desplome en el precio de las materias primas, sobre todo el sector petrolero; y que la actividad manufacturera atraviesa problemas como resultado de la fortaleza del dólar y de la debilidad de la economía internacional, lo que está dañando a las exportaciones y a la producción de la industria estadounidense. Esa situación ha provocado que la inversión fija bruta se haya contraído en los tres últimos trimestres. 

Pero lo que sorprendió en el primer trimestre fue la debilidad del gasto de consumo pese a las buenas condiciones citadas anteriormente. El consumo privado apenas aumentó un 1.9%, y el consumo de bienes duraderos se redujo un 1.6%. Por tanto, todo parece indicar que el consumidor, al inicio de este 2016, se ha decantado por ahorrar. ¿Se trata de algo circunstancial o es una señal de cautela ante la incertidumbre futura?

En ese contexto, el dato de empleo para abril suscitó más dudas. La nómina no agrícola se incrementó en 160,000 puestos de trabajo, por debajo de los 200,000 puestos que estimaba el consenso y el ritmo más bajo de creación de empleo desde septiembre. ¿Será que también los empresarios están más cautos a la hora de contratar ante la falta de visibilidad? 

La composición del dato de empleo también trajo alguna sorpresa en abril. Como era de prever, atraviesa dificultades el empleo en sectores como la minería y la industria, donde más bien se están destruyendo puestos de trabajo. Sin embargo, sorprendió que dentro del sector de servicios, el rubro de compañías minoristas, ese que debe comportarse de manera boyante debido a la buena salud del consumo, eliminara 3,100 puestos de trabajo en contraste con los 39,000 creados en marzo, los 52,000 de febrero y los 66,500 empleos de enero. Además, la tasa de desempleo se mantuvo sin cambios en 5.0%, cuando el consenso esperaba que se redujera a 4.9%, y la fuerza laboral disminuyó a 62.8% comparado con 63% en marzo. 

Así las cosas, el mercado estará muy pendiente del dato de ventas minoristas para el mes de abril que se publican el viernes, que nos dirá la fuerza con la que entra el consumo privado en el segundo trimestre. Las cifras han sido decepcionantes en el primer trimestre, con cifras planas o negativas: en enero, las ventas se contrajeron un 0.4%, en febrero la tasa fue de 0.0% y en marzo disminuyeron un 0.3%. Sin embargo, para abril estiman que aumenten un 0.9%, lo que sería la tasa más alta desde mayo del año pasado. Esa fortaleza se deberá a dos factores: uno, el auge de las ventas de autos; y dos, el repunte de los precios de los combustibles, lo que incrementará las ventas de las gasolineras. La clave, por tanto, está en observar las ventas excluyendo autos y gasolineras. Para ese rubro se estima un aumento de 0.4%, que en caso de confirmarse podría significar el regreso del consumidor estadounidense. 

De ser así, la Fed podría insistir en la posibilidad de un aumento de tasas en junio, más si tenemos en cuenta el comportamiento de las bolsas en Nueva York, con el S&P’s 500 y el Dow cerca de sus máximos históricos, y con el resurgimiento de las presiones salariales. 

En efecto, mientras las cifras de creación de empleo se moderaban, las remuneraciones por hora se aceleraba, al situarse la tasa anual en 2.5% comparado con 2.3% en marzo, en la parte alta del rango observado desde el fin de la Gran Recesión. 

Por tanto, la posibilidad de una subida de tasas en junio sigue abierta. Todavía falta mucho para la próxima reunión, programada para el 14 y 15 de junio. Como decíamos, la semana que viene tendremos las ventas minoristas de abril, que deben ayudar a dilucidar la tendencia del PIB en el segundo trimestre. Pero además, antes de la reunión, contaremos con el dato de empleo de mayo y distintos indicadores de inflación. 

Es por eso que varios funcionarios de la Fed no quieren descartar la posibilidad de un aumento de tasas para dentro de un mes. Así lo ha dicho el presidente de la Fed de Dallas, Robert Kaplan, quien apoya un posible incremento en junio o julio; y el presidente de la Fed de San Luis, James Bullard, quien está abierto a una alza en junio; y el de Boston, Eric Rosegren, quien advierte que el mercado puede estar subestimando las intenciones de la Fed; y el de Atlanta, Dennis Lockhart, quien se ha mostrado indeciso. 

Eso sí, el mercado no les cree mucho. Tras el dato de empleo, las probabilidades de un alza de tasas en la reunión de junio bajaron a un mero 4%, y para todo el 2016 se redujeron a un 43% cuando antes del dato se ubicaba en torno a 50%. Las tasas de interés disminuyeron a lo largo de la curva de rendimientos, situándose la de 1 año, la más sensible a los movimientos de la Fed, en 0.51%, un mínimo de 3 meses. La bolsa de Wall Street contrarrestó el desánimo que provoca ver la debilidad económica con la euforia que genera la expectativa de dinero barato por más tiempo, y cerró el viernes con alzas. El peso se apreció junto con otras divisas emergentes y cerró en los 17.868 pesos por dólar pese a que llegó a tocar un máximo intradía de 18.16 pesos. 

 

Con esa expectativa tan arraigada en el mercado, será muy difícil que la Fed logre modificar el escenario de política monetaria descontado por los inversionistas en tan poco espacio de tiempo de corroborarse una recuperación de la actividad. En caso de intentarlo, generaría mucha volatilidad en los mercados, como sucedió en el verano pasado o a principios de este año. Más si encima tenemos en cuenta que justo después de la reunión de la Fed de junio se votará la posibilidad de la salida del Reino Unido de la Unión Europa, un suceso que puede provocar más de un sobresalto en los mercados globales. Por tanto, un alza de tasas en junio parece cada vez más lejana. 

 

INFOGRAFÍA

La actividad económica en Estados Unidos se desaceleró, de nuevo, al inicio del año. Eso mismo sucedió en el primer trimestre de 2014 y 2015, pero el PIB se fortaleció con virulencia durante la primavera y el verano. La Fed está confiada en que esta vez se repetirá la historia dada la buena salud de la que goza el gasto de consumo privado… 

Fuente: Oficina de Análisis Económico de EU (BEA por sus siglas en inglés). Tasa trimestral anualizada.

… algo así también prevén los analistas. El viernes se publican las ventas minoristas de abril y luego de lecturas negativas y planas durante el primer trimestre, se estima que las ventas se incrementen un 0.9% en abril, la tasa más alta desde mayo del año pasado. Excluyendo autos y gasolinerías, el consenso prevé un firme aumento de 0.4%...

Fuente: Oficina del Censo de EU. Departamento de Comercio. Tasa mensual ajustada estacionalmente. Consenso de Bloomberg.

… por el lado de los precios, la inflación se ha presionado en los últimos meses. En ese sentido, las remuneraciones por hora en abril aumentaron, por segundo mes consecutivo, a una tasa mensual de 0.3%, lo que significó una tasa anual de 2.5%, en la parte alta del rango observado desde el final de la Gran Recesión…

Fuente: Oficina de Estadísticas Laborales (BLS por sus siglas en inglés)

… ante un posible escenario de repunte del gasto de consumo, presiones inflacionarias y estabilidad en los mercados, la Fed no ha querido cerrar la puerta a una subida de tasas en junio. Pero el mercado no le cree: la tasa de la letra de 1 año cerró el viernes en 0.51%, el nivel superior del actual rango objetivo para los fondos federales (0%-0.25%)

Fuente: Departamento del Tesoro

ACERCA DEL AUTOR
José Miguel Moreno
Economista por la Universidad Autónoma de Madrid. Trabajó en la consultoría estadounidense Stone & McCarthy Resarch en Londres, Nueva York y México DF, realizando análisis para las economías de Europa y América Latina. En México fue director editorial de Infosel, así como consejero, columnista y jefe de análisis económico de El Semanario de Negocios y Economía . Además de conferencista, ha colaborado con T1msn, Invertia, Radio Intereconomía, O Estado de Sao Paulo y The Miami Herald, entre otros medios. Actualmente dirige “Llamadinero.com”, es asesor, colaborador de la revista Forbes México y profesor titular en la Facultad de Economía de la UNAM.
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