Pan, Circo y Pecunia
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China lucha contra el desplome bursátil

06-07-2015 13:54 La bolsa de China ha entrado en caída libre. Desde el 12 de junio que el Shangai Composite, la principal referencia bursátil del gigante amarillo, cerró en un máximo de siete años, el índice se ha colapsado un 29%.

La bolsa de China ha entrado en caída libre. Desde el 12 de junio que el Shangai Composite, la principal referencia bursátil del gigante amarillo,  cerró en un máximo de siete años, el índice se ha colapsado un 29%.  Por tanto, en menos de tres semanas, la bolsa de China ha entrado en un mercado “bear” o bajista en toda regla, definido como una caída de más de un 20% desde su reciente máximo. En esas tres semanas se han evaporado de la bolsa china 3.2 billones de dólares en capitalización bursátil, algo así como dos veces y medio el tamaño de la economía mexicana. Ni siquiera durante la gran crisis financiera de 2008-2009 el mercado bursátil chino había sufrido una sangría tan devastadora en tan poquito tiempo. Para ver algo semejante tendríamos que remontarnos a más de veinte años atrás.  

Y sin embargo, el descalabro chino se ha visto opacado por la furibunda crisis griega. Si no fuera por eso, el derrumbe de la bolsa china estaría ahora mismo acaparando todas las portadas de las prensa y atraería todas las miradas de los inversionistas. Y no es para menos. El asunto es inquietante, puede acarrear repercusiones financieras globales funestas y tiene a los altos funcionarios chinos aterrados. Por eso es importante atajar la caída cuanto antes. Si en Europa, el gobierno griego se ha venido reuniendo con carácter de urgencia con la Comisión Europea, el Eurogrupo, el Banco Central Europeo y el FMI en un denodado esfuerzo por llegar a un acuerdo, en China, con la misma celeridad, discutían a diario  los principales órganos políticos y financieros de China (el Consejo de Estado, el gabinete, el Banco Bentral, la Comisión de Mercado de Valores y otras agencias de regulación financiera) medidas que detuvieran la masacre bursátil. 

Claro que el desplome de la bolsa de China viene precedido de un mercado “bull” espectacular. Desde que empezó el año hasta el pasado 12 de junio, el Shangai Composite había volado casi un 60%. Si nos remontamos a julio del año pasado, el Shangai Composite se ha disparado en torno a un 150%. Y lo peor, este extraordinario rally se ha dado en un contexto de preocupación por la desaceleración de la economía china. No hay que olvidar que en el 2014 el crecimiento económico defraudó y su PIB se expandió a una tasa de 7.4%, la más baja desde 1990. Las previsiones para este año es que el crecimiento sea aún más lento, inferior al 7.0%.   

Por lo tanto, no fue la expansión de las empresas chinas y de sus beneficios lo que alentó la masiva compra de acciones en la bolsa de Shangai. Por el contrario, lo que detonó este colosal rally fue, como ha sido la tónica global, una política monetaria demasiado laxa. Ante la desaceleración de la economía, el Banco Popular de China, como se conoce al Banco Central del país, ha estado relajando las condiciones monetarias con el objeto de que los bancos presten a las empresas, muchas de ellas con serias dificultades financieras (en estas páginas hablamos hace poco de ese tema en un artículo titulado “Firmas chinas, en moratoria”) y se reactive la economía. Sin embargo, los bancos han encontrado más lucrativo aprovechar esos recursos baratos y abundantes que inyectaba el Banco Central para prestar dinero fresco a las corredurías, que a su vez han utilizado ese efectivo para financiar la compra de acciones por parte de un número creciente de inversionistas ávidos por apostar en un mercado bursátil cada vez más especulativo. En consecuencia, a lo que se han dedicado los inversionistas chinos es a “apalancarse”: aprovechar las bajas tasas de interés para pedir dinero prestado a las corredurías e invertir en la bolsa esperando que las utilidades fueran lo suficientemente jugosas como para cubrir el préstamo y sacar una buena tajada. 

Tanto subieron las bolsas que de repente se empezaron a ver muy caras, alcanzando sus valuaciones valores superiores a los observados durante la burbuja de 2007. Esa percepción propició los primeros descensos abruptos de las bolsas, lo que significó que de repente muchos inversionistas apalancados quedaran ahorcados: ante las virulentas caídas y las “llamadas de margen” de las corredurías (la exigencia a los especuladores de que repongan el dinero para garantizar sus préstamos), los inversionistas tuvieron que vender precipitadamente sus posiciones para cubrir los préstamos, agudizando la tendencia a la baja de la bolsa.  

Ahora todos quieren salir huyendo. Y el gobierno, atemorizado por la estampida, trata de retenerlos, de contener el pánico, de restablecer la confianza.  Es algo así como intentar recuperar la filosofía de “el put de Greenspan”, que consistía en adoptar urgentes medidas de política económica, sobre todo de carácter monetario, para poner un piso a la debacle del mercado. 

Sin embargo, hasta ahora los esfuerzos no han rendido los frutos deseados. Durante la semana pasada anunciaron toda una batería de medidas, pero no lograron impresionar a los inversionistas y los mercados siguieron haciéndose trizas. La más agresiva fue la decisión del Banco Popular de China de recortar de un golpe, el pasado 29 de junio, la tasa de referencia de préstamos a un año, la tasa de depósitos a un año y los requerimientos de reserva de los bancos. El hecho de que anunciara tantas medidas de un batacazo, algo que no sucedía desde octubre de 2008, en plena crisis financiera tras la quiebra de Lehman Brothers, revela la gravedad de la situación. 

Ante el fracaso en su esfuerzo por cortar la hemorragia, el gobierno chino volvió a la carga, este fin de semana, con otro puñado de medidas que sirvan de cortafuegos. Por un lado, un elevado número de intermediarios financieros se comprometieron a entrar de nuevo al mercado chino, a comprar acciones y fondos ligados a los principales índices bursátiles para contrarrestar la venta de otros operadores y estabilizar las bolsas. En ese sentido, 21 corredurías invertirán al menos 120,000 millones de yuanes (en torno a 19,300 millones de dólares) en fondos del mercado bursátil y altos ejecutivos de fondos mutuos prometieron comprar acciones y mantenerlos en cartera durante al menos un año.

Pero además, las autoridades chinas suspendieron las Ofertas Públicas Iniciales (IPOs por sus siglas en  inglés) de empresas, por lo que 28 compañías que estaban listas para salir a la bolsa tendrán que esperar. El objetivo es disminuir la oferta de papel en el mercado y evitar que los inversionistas vendan las acciones que ahora detenta, empujando a las bolsas para abajo, para comprar las nuevas emisiones. 

Aun así, la tarea china es complicada y deberemos seguir los acontecimientos de cerca por las implicaciones que puede traer. La bolsa china está sobrecalentada y un desplome no sólo haría descarrilar a la economía china, sino que desestabilizaría a los mercados globales y detonaría una crisis sistémica. Ahora bien, estabilizar a las bolsas en pleno pánico no será fácil. Y si lo logran, tendrán que tener cuidado para no provocar un nuevo rally alcista que vuelva a hinchar la burbuja,  nos regrese a donde estábamos hace apenas tres semanas y genere un mayor endeudamiento de la economía. 

INFOGRAFÍA

El Shangai Composite, la principal referencia bursátil de China, se ha desplomado casi un 30% en las últimas tres semanas. La virulencia de la caída ha asustado a las autoridades chinas ante los riesgos desestabilizadores que entraña, si bien no es sorprendente si tenemos que el índice, hasta el 12 de junio, había trepado un 60% y en el último año en torno a un 150%...

Fuente:Bloomberg

… el rally del Shangai Composite estaba en contradicción con la tendencia de la actividad real. Las autoridades económicas buscan un modelo de crecimiento menos dependiente del crédito ante una economía ya muy endeudada, lo que ha provocado una desaceleración económica notable que se ha reflejado en las tasas de crecimiento más bajas desde 1990… 

 

Fuente: FMI. Los pronósticos de 2015 y 2016 son del FMI

… sin embargo, atemorizados por el derrumbe bursátil, las autoridades pretenden poner un piso a la bolsa, en la misma estrategia del “put de Greenspan”. Parte de esa fórmula fue la bajada de tasas del pasado 29 de junio junto con otra batería de medidas destinadas a detener la masacre. Las tasas de interés están en mínimos históricos y creemos que pueden venir más bajadas de tasas… 

 

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ACERCA DEL AUTOR
José Miguel Moreno
Economista por la Universidad Autónoma de Madrid. Trabajó en la consultoría estadounidense Stone & McCarthy Resarch en Londres, Nueva York y México DF, realizando análisis para las economías de Europa y América Latina. En México fue director editorial de Infosel, así como consejero, columnista y jefe de análisis económico de El Semanario de Negocios y Economía . Además de conferencista, ha colaborado con T1msn, Invertia, Radio Intereconomía, O Estado de Sao Paulo y The Miami Herald, entre otros medios. Actualmente dirige “Llamadinero.com”, es asesor, colaborador de la revista Forbes México y profesor titular en la Facultad de Economía de la UNAM.
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