Pan, Circo y Pecunia
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No sólo fue el gélido invierno lo que paró a la economía de EU

30-04-2015 11:46

El lunes pasado analizábamos las razones de la falta de brío de la economía mexicana al inicio de este año.

El lunes pasado analizábamos las razones de la falta de brío de la economía mexicana al inicio de este año. La caída del petróleo y de la plataforma de crudo, el enfriamiento del sector de construcción y la desaceleración de la economía de Estados Unidos explicaban que el PIB de México se vaya a expandir en el primer trimestre menos de lo que originalmente se pensaba, lo que ha provocado una oleada de revisiones a la baja en los pronósticos de crecimiento para todo el 2015. 

Sin duda que el ciclo de Estados Unidos es elemental para el porvenir económico de México. Ayer, precisamente, se publicó el reporte avanzado del PIB para la economía más grande del planeta. Y tal y como temíamos, el dato fue decepcionante. La economía prácticamente se estancó en el primer tramo del año. 

El PIB apenas se expandió a un ritmo anualizado de 0.2%, muy por debajo de la ya de por sí débil tasa que esperaba el consenso de 1.0%. El dato se ve muy mal si se compara con la tasa de crecimiento de 2.2% registrada en el cuarto trimestre del año pasado, por no hablar ya de los explosivos crecimientos observados en el tercer trimestre de 2014 (+5.0%) y el en segundo (+4.6%). 

Tres factores se pueden aducir para explicar el inesperado parón de la economía estadunidense. Uno es transitorio: se trata de una climatología excepcionalmente adversa que afectó a los sectores más sensibles al clima, esto es, el gasto de consumo, la construcción y el transporte. Eso ya sucedió el año pasado, y tan pronto regresó la primavera la economía estadunidense floreció con estruendo. Sin embargo, este año hay dos factores más duraderos que pueden nublar la recuperación estadunidense en los próximos meses: el primero es el impacto que el derrumbe petrolero está ocasionando sobre la inversión física; el segundo se refiere a la fortaleza del dólar y los estragos en el sector exportador. 

Quizás las mayores esperanzas de que la economía estadunidense resurja con ímpetu se depositan en el gasto de consumo, que representa en torno a un 70 por ciento del PIB y que, en consecuencia, determina en buena medida la evolución de la economía de nuestro vecino del norte. En el primer trimestre su comportamiento fue débil: apenas creció un  1.9%, nada que ver con la poderosa tasa de 4.4% observada en el cuarto trimestre, aunque aun así superó al consenso del mercado (+1.7%). Por tanto, su aportación al crecimiento del PIB, que había sido de casi 3.0 puntos porcentuales (p.p.) en el cuarto trimestre del año pasado, se redujo a menos de la mitad en el primer trimestre del año, a sólo 1.3 p.p.

En este componente es donde más se sintió el efecto de los temporales de frío y nieve, que alejó a los consumidores de los “malls”. Pero hay motivos para esperar que el estadunidense vuelva a comprar con la voracidad de antaño en los próximos meses: primero, sus bolsillos se han llenado de dólares con la caída de los precios de los combustibles, lo que les deja margen para destinar parte de ese ahorro a comprar otro tipo de bienes y servicios; segundo, las tasas de interés siguen en niveles muy bajos, lo que alienta la demanda de crédito; tercero, el empleo sigue creciendo a buen  ritmo y los salarios empiezan a mostrar signos de mejora; y cuarto, las bolsas están cerca de sus récords, y las ganancias bursátiles anima a los estadunidenses a gastar más al sentirse más ricos.  

Del consumo privado, por tanto, depende en buena medida que la economía estadunidense resucite durante el segundo trimestre. Así pasó el año pasado. Pero como decimos, en este 2015 han surgido dos nuevos elementos que pueden dificultar su recuperación. 

Uno de ellos es el desplome del precio del crudo. Si ese comportamiento ha traído importantes beneficios a la economía (mayores ingresos para el gasto de consumo, y unos menores costos de producción para las empresas intensivas en energía), su virulenta caída también ha propiciado algunos contratiempos. El más visible es el cierre de operaciones de plantas y pozos que dejaron de ser rentables y la cancelación de inversiones en proyectos de exploración y nuevas plataformas. De este modo, la inversión fija en estructuras, que se refiere a aquellas inversiones en oficinas, centros comerciales, fábricas o pozos petroleros, se desplomó un 23.1%, su peor derrumbe en cuatro años. Sólo ese componente  restó 0.75 p.p. de crecimiento al PIB. En concreto, el rubro de inversiones en pozos y minas se hundió un 48.7%. 

El otro elemento que puede impedir una recuperación vigorosa de la economía es la rápida apreciación del dólar frente a las divisas de sus principales socios comerciales. Durante la segunda mitad del año pasado, el dólar subió más de un 20% frente a las diez principales divisas del mundo. 

El encarecimiento del dólar hizo menos atractivas las exportaciones estadunidenses y al mismo tiempo estimuló las compras del exterior, con el consiguiente deterioro de la balanza comercial. Las exportaciones forman parte del PIB de un país: son bienes producidos por una economía pero consumidos en el exterior. Ahora bien, en el primer trimestre, las exportaciones se despeñaron un 7.2%, lo que restó casi 1.0 p.p. al PIB. Por otro lado las importaciones quitan crecimiento al PIB: es PIB de afuera, son bienes generado por el resto del mundo pero consumidos en Estados Unidos. Este rubro aumentó un 1.8% en el primer trimestre y sustrajo casi 0.3 p.p. al PIB estadunidense. Por tanto, la apreciación del dólar y el consiguiente desperfecto que ocasionó en las cuentas externas implicó una detracción total, entre exportaciones e importaciones, de 1.25 p.p. en el PIB.

Si consideramos estos dos componentes, el de la inversión en estructuras y el del sector externo, juntos se comieron 2.0 p.p. de crecimiento del PIB, prácticamente la tasa de expansión observada para todo el PIB en el cuarto trimestre del año psado. El petróleo y el dólar, por tanto, socavaron el crecimiento de Estados Unidos durante los tres primeros meses del año. 

Por todo esto la economía de Estados Unidos, en el primer trimestre, se estancó, lo que también dejó alguna huella en el crecimiento de México, cuyo ciclo está muy atado a lo que sucede al norte del Río Bravo. Pero aun así, se pueden extraer tres buenas noticias para México: una es que pese a la desaceleración estadunidense, el sector automotriz ha permanecido robusto, lo que ha acelerado las exportaciones mexicanas de vehículos y contrarrestar las debilidades en otros segmentos exportadores; dos, es que el parón de la economía estadunidense no es más que un bache. Con la llegada del primaveral sol, el estadunidense volverá a gastar con su habitual avidez y contribuirá a reactivar la actividad, aunque permanece la incertidumbre de con qué intensidad; y tres, el flojo dato del PIB del primer trimestre da una buena excusa a la Reserva Federal (Fed) para retrasar una posible subida de tasas hasta estar seguro que la economía recupera su tendencia previa, lo que da aire a la economía mexicana. Si la Fed no tiene prisa por subir tasas, a Banxico tampoco le llamará la urgencia. 

INFOGRAFÍA

Al igual que el año pasado, el clima le hizo otra mala jugada a la economía estadunidense hasta el punto de prácticamente estancarse durante el primer trimestre. Su crecimiento apenas fue de 0.2%, por debajo de 1.0% que estimaban los analistas y frente a una tasa de 2.2% al final del año pasado. En el primer trimestre del año pasado la contracción fue de 2.1%... 

 

Fuente: Oficina de Análisis Económico (BEA en inglés)

… el componente más afectado por el clima es el gasto del consumidor al ahuyentar a los estadunidenses de los centros comerciales. Este rubro, el de mayor peso en el PIB, creció un 1.9% en el primer trimestre, lo que implica una marcada desaceleración respecto a la tasa de 4.4% observada en el cuarto trimestre de 2014… 

 

Fuente: Oficina de Análisis Económico

… sin embargo, esta vez no sólo se debió al clima. La caída del precio del crudo redujo los presupuestos y los planes de inversión de las petroleras en nuevos proyectos de exploración y plataformas. Uno de los componentes más castigados fue por tanto el de inversión en estructuras, que se derrumbó un 23.1%. Ese desplome hizo que la inversión fija total cayera un 2.5%, la mayor contracción desde 2009…

Fuente: Oficina de Análisis Económico

… el dólar, finalmente, propició un deterioro serio del sector externo a través de una caída en las exportaciones (-7.2%) y un crecimiento en las importaciones (+1.8%). Ambos componentes, en conjunto, restaron 1.25 puntos porcentuales al crecimiento del PIB. 

 

Fuente: Oficina de Análisis Económico

ACERCA DEL AUTOR
José Miguel Moreno
Economista por la Universidad Autónoma de Madrid. Trabajó en la consultoría estadounidense Stone & McCarthy Resarch en Londres, Nueva York y México DF, realizando análisis para las economías de Europa y América Latina. En México fue director editorial de Infosel, así como consejero, columnista y jefe de análisis económico de El Semanario de Negocios y Economía . Además de conferencista, ha colaborado con T1msn, Invertia, Radio Intereconomía, O Estado de Sao Paulo y The Miami Herald, entre otros medios. Actualmente dirige “Llamadinero.com”, es asesor, colaborador de la revista Forbes México y profesor titular en la Facultad de Economía de la UNAM.
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