Pan, Circo y Pecunia
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2015: El séptimo año “bull” en Wall Street

09-01-2015 09:36 Wall Street lleva seis largos años latiendo gracias a los borbotones de dinero fresco que los banqueros centrales, empezando por la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), han inyectado, sin cesar, al sistema financiero.

Wall Street lleva seis largos años latiendo gracias a los borbotones de dinero fresco que los banqueros centrales, empezando por la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), han inyectado, sin cesar, al sistema financiero. Dinero barato es sinónimo de euforia bursátil: así ha sido desde marzo de 2009, cuando los inversionistas “bulls” o alcistas se instalaron en Wall Street en una vorágine compradora que aún hoy continúa. El S&P’s 500, en ese tiempo, se ha triplicado, al ofrecer un rendimiento ligeramente por encima del 200%, el Dow Jones ha trepado un 175% y ha rebasado los 18,000 pts y el Nasdaq se ha disparado más de un 275% para quedarse a un 5% de su récord histórico, los 5,048 pts que tocó en marzo de 2000, antes del estallido de la burbuja tecnológica. 

Pero pese a ese espectacular rally, la fiesta, el mercado “bull”, puede continuar un año más. Los mercados globales seguirán inundados de dinero barato. El gran acontecimiento del año será la probable subida de tasas por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) en algún momento de este 2015, quizás por allá de mediados de año. Esa posibilidad tiene nervioso al resto del mundo, sobre todo a los países emergentes, a sus divisas, a sus mercados de bonos. Pero no a Wall Street.

No lo está porque Wall Street, mejor que nadie, está en condiciones de lidiar con el inicio de una subida de tasas. En primer lugar, la economía de Estados Unidos parece extraterrestre, como sacada de otro planeta. En este mundo que pisamos y respiramos, China pierde pulso, Europa toma bocanadas de aire para evitar una nueva recesión, Japón no sale de su eterna depresión, Rusia ha desbarrancado y los países emergentes, sobre todo en Latinoamérica, se tambalean ante el derrumbe de las materias primas.  

En medio de ese mundo poco alentador, Estados Unidos vive fuera de él, en una isla, como si se tratara de la mítica y poderosa Atlántida. Su economía se expande a ritmos de vértigo: el crecimiento anualizado del PIB de Estados Unidos en el tercer trimestre del año pasado fue de 5.0%, la tasa más elevada en once años, tras incrementarse un 4.6% en el segundo. El promedio observado en esos dos trimestres, de 4.8%, es el más alto desde el cuarto trimestre de 2003. Ese ritmo de crecimiento le ha permitido encadenar 10 meses consecutivos en los que se han generado más de 200,00 empleos al mes. Asimismo, la tasa de desempleo ha descendido con fuerza parea ubicarse en 5.8%, un mínimo desde mediados de 2008 y además hay indicios de que por fin los trabajos empiezan a ser mejor remunerados. Las mayores oportunidades de empleo, los mejores salarios, las ganancias bursátiles, las bajas tasas de interés y la caída de los combustibles ha hecho que el voraz consumidor estadounidense, que representa en torno a un 70% del PIB, esté de vuelta, lo que propulsará  el crecimiento durante este año: se prevé que en 2015, la economía de Estados Unidos crezca un 3.0%, una sustancial mejora respecto a la tasa de 2.3%-2.4% que se estima para el 2014, y la más alta desde el año 2005 (+3.3%).   

Por tanto, la economía está lista para que en algún punto de este año la Fed empiece a subir tasas. Pero la Fed no se apresurará, será “paciente”, como dijo la presidenta de la institución, Janet Yellen, en la última reunión del año pasado, y además su impacto sobre el mercado de bonos de Estados Unidos creemos que será modesto.

El margen para la paciencia es amplio: si de algo no padece la economía de Estados Unidos, como sucede con el resto del mundo, es de riesgo de inflación, y menos tras el reciente derrumbe en las cotizaciones del petróleo y su impacto sobre los precios de los combustibles. La inflación en Estados Unidos permanece baja, por debajo del objetivo de 2.0%. El principal indicador de precios que sigue la Fed, el deflactor del gasto de consumo, apenas se ubicó en 1.2% en noviembre, y excluyendo los volátiles componentes de alimentos y energía, registró un aumento de 1.4%. Son ya 31 meses en que los precios se han situado por debajo del objetivo de 2.0%. Además las expectativas de inflación se han hundido conforme se desplomaban los precios del crudo: el “break even” de inflación de 5 años, el indicador favorito de la Fed para seguir las perspectivas de inflación del mercado,  se ha derrumbado a niveles cercanos al 1.2% frente a 2.0% a principios de julio.

Pero además, con el resto del mundo convulso, dudamos que las tasas de largo plazo reaccionen  a las acciones de la Fed. Yellen, nos tememos, podría heredar la maldición de Greenspan, su “conundrum”, su acertijo, esto es, el hecho de que las tasas de largo plazo, la de 10 años, la que sirve de referencia para fijar la tasa de los créditos hipotecarios, de los préstamos automotrices y para la compra de bienes duraderos responda con subidas a los aumentos de las tasas de los Fondos Federales. 

En efecto, alrededor del planeta hay focos de tensión que pueden ocasionar episodios de volatilidad y de aversión al riesgo que podrían detonar que los inversionistas busquen refugio en los activos más seguros, los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Esa tendencia, además, se puede ver exacerbada por el triple atrctivo de la deuda estadounidense frente a activos comparables: uno, la tasa de 10 años de Estados Unidos ofrece una rentabilidad de 2.1% comparado con 1.7% en el Reino Unido, 1.5% en España, 0.5% en Alemania y 0.3% en Japón;  dos, Estados Unidos es el país que con más éxito está reduciendo el déficit público, que podría ser inferior al 2.5% del PIB este año; y tres, es de prever que el liderazgo del dólar se afiance a lo largo de 2015 y se aprecie frente al resto de divisas del mundo. Por tanto, los bonos de Estados Unidos se presentan, a los ojos de los inversionistas, como los activos más seguros del mundo y los que prometen un mayor rendimiento.

Los mercados europeos pueden atravesar episodios de turbulencia con las elecciones legislativas de Grecia del 25 de enero, y las generales de España a finales de año, donde dos partidos catalogados como “antiausteridad”, el Syriza en Grecia y el Podemos en España, con resistencia a continuar con las políticas draconianas de Europa, podrían ganar y provocar inestabilidad en los mercados de deuda soberana. También es un factor de riesgo global y de volatilidad la situación en Rusia, o las dificultades de cuenta corriente y déficit público de algunos países emergentes ante la caída de los precios de las materias primas, lo que podría suscitar salidas de capitales.  

En consecuencia, esa idílica combinación de una economía robusta en Estados Unidos, lo que significa mayores ganancias corporativas, y una política monetaria que pese a alguna posible subida de tasas seguirá siendo muy laxa es una combinación perfecta para Wall Street. Además, con el resto del mundo alicaído y los riesgos de deflación que acechan a no pocas economías, nuevos estímulos económicos se pueden anunciar para Europa, Japón y China. Habrá sobresaltos en Wall Street, como se ha observado en los últimos meses: pero hasta ahora ha primado la filosofía de comprar la caída y remontar con fuerza, señal de que los inversionistas todavía creen en este mercado alcista.  Nuestro pronóstico es que el S&P’s 500 podría ganar cerca de un 7.0% adicional para terminar en torno a los 2,200 pts. El consenso estima una subida de 5.0% o menos.  

Ahora bien, no nos llevemos a engaño: que este mercado “bull” todavía tenga cuerda no quiere decir que no esté caro. Lo está, y en verdad se está conformando una terrible “burbuja” que da vértigo, una burbuja que puede ser “la madre de todas las burbujas”. Wall Street, sí, por las condiciones arriba citadas, todavía puede librar el 2015. Pero dudamos que vaya mucho más allá, y nuestros augurios indican que en el 2016 podría acontecer el gran cataclismo.

INFOGRAFÍA

Wall Street ha encadenado ya seis años consecutivos con ganancias en el S&P’s 500. Desde su mínimo del 9 de marzo de 2009, el índice se ha triplicado al trepar un 204%... 

 

Fuente: Bloomberg

 

… nuestro pronóstico es que encadene en el 2015 su séptimo año de subidas, con un avance de un 7.0% adicional para terminar en torno a los 2,200 pts. El consenso estima un incremento de 5% o menos. 

 

Fuente: Bloomberg. 2015 es pronóstico de Dinero Llama Dinero

 

.. el avance estaría propiciado por una economía de Estados Unidos que terminó el 2014 con mucho ímpetu, impulso que se trasladará al 2015, cuando se estima que la economía crezca un 3.0%... 

 

Fuente: Bloomberg. 2014: Pronóstico Fed. 2015: Consenso de Bloomberg

 

…además, pese a que la Fed podría empezar a subir las tasas de interés, las condiciones crediticias permanecerán muy acomodaticias. Ante las turbulencias externas, el bono del Tesoro se presenta como el activo más seguro y rentable, por lo que las tasas de largo plazo permanecerán deprimidas, repitiéndose el “conundrum” de Greenspan durante la etapa de 2004 a 2006.

Fuente: Bloomberg   

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ACERCA DEL AUTOR
José Miguel Moreno
Economista por la Universidad Autónoma de Madrid. Trabajó en la consultoría estadounidense Stone & McCarthy Resarch en Londres, Nueva York y México DF, realizando análisis para las economías de Europa y América Latina. En México fue director editorial de Infosel, así como consejero, columnista y jefe de análisis económico de El Semanario de Negocios y Economía . Además de conferencista, ha colaborado con T1msn, Invertia, Radio Intereconomía, O Estado de Sao Paulo y The Miami Herald, entre otros medios. Actualmente dirige “Llamadinero.com”, es asesor, colaborador de la revista Forbes México y profesor titular en la Facultad de Economía de la UNAM.
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