Pan, Circo y Pecunia
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Los “bears” y la volatilidad se asientan en las bolsas mundiales

13-10-2014 09:23

 Hace una semana advertíamos que los “bears” estaban llamando a la puerta, que se habían acercado a Wall Street dando razones poderosas para tenerlos en cuenta, diciéndonos que vendiéramos.

Justo lo señalábamos cuando se presentó la peor semana para los mercados en mucho tiempo. El índice MSCI mundial de todos los países registró la tercera semana consecutiva de pérdidas, la peor racha desde agosto de 2013, y la semana pasada, con una caída de 2.9%, fue la peor desde junio de 2013.

Pero además fue una semana volátil, como una montaña rusa. El martes, el Dow Jones se hundía un 1.6%, la peor caída del mercado en un solo día desde julio; el miércoles rebotaba con rabia y trepaba un 1.6%, el mayor incremento en un día de este 2014, inspirado por los comentarios de la Fed en las minutas de su última reunión de política monetaria. Pero la dicha duró poco: al día siguiente el Dow Jones se derrumbó un 2.0% en la peor sesión del año y el vienes se dejó un 0.7% adicional.

 El cambio en el comportamiento de los mercados es notorio: antaño, cualquier descenso brusco de los mercados era visto por los inversionistas como una oportunidad de compra, como una ocasión para entrar al mercado barato y relanzarlo a nuevas alturas, volver a saltar y hacerlo más alto; ahora cada repunte bursátil es interpretado como una oportunidad de venta, como una ocasión para salirse del mercado lo más ileso que se pueda en una tendencia bajista del mercado.

El caso es que el saldo semanal del Dow Jones fue espantoso. En esos cinco días el Dow Jones perdió un 2.7% y borró las ganancias acumuladas en el año, cuando apenas el pasado 19 de setiembre, hace menos de un mes, se pavoneaba desde lo alto de un nuevo récord histórico, los 17,279.74 pts. Su par de Wall Street, el S&P’s 500, corrió suerte parecida. Se despeñó un 3.1%, la peor semana desde mayo de 2012.

Desde su récord histórico del pasado 18 de septiembre, el índice ha perdido un 5.2%, aunque en el año aún ofrece un rendimiento positivo de 3.1%.

En Europa, el desplome semanal fue aún peor: el Stoxx Europe 600 tuvo la peor semana desde mayo de 2012, al hundirse un 4.1%. Y es que buena parte de las tribulaciones de la semana pasada se concentraron en Alemania, donde se publicaron cifras económicas horrendas.

En el segundo trimestre, la economía germana, la cuarta más grande del mundo y la mayor de Europa, se contrajo un 0.2%. Pero hay indicios de que la economía se deterioró aún más en el tercer trimestre y se teme que pueda haber entrado de nuevo en recesión.

La producción industrial de agosto se hundió un 4.0% respecto al mes previo, la mayor contracción desde enero de 2009, en plena “Gran Recesión” y mucho peor que el declive de 1.5% que estimaban los analistas. Los pedidos de fábrica de agosto se contrajeron un 5.7%, también la peor cifra desde el 2009 y más del doble de lo previsto.

Finalmente, las exportaciones de agosto se redujeron un 5.8%, la peor caída desde enero de 2009, debido a la crisis Ucrania y la guerra de sanciones con Rusia y la desaceleración de las economías emergentes.

La situación es crítica, tanto que el gobierno debate si romper la sacrosanta regla del “déficit cero” para alentar el crecimiento. Con Alemania en graves apuros, la pregunta es si Europa se dirige a una “triple caída”, una triple recesión desde que estalló la crisis económica y financiera global de 2008-2009, sin que haya un consenso, ni en lo referente a la política fiscal ni a la monetaria, sobre cómo solventar sus problemas de crecimiento.

En Asia, las perspectivas de expansión económica tampoco son muy reconfortantes. China pierde dinamismo, pero al contrario de otros episodios en los que la economía del gigante amarillo se ralentizó, las autoridades no parecen dispuestas, esta vez, a reaccionar con nuevos programas de estímulo económico.

Este fin de semana lo repitió el economista en jefe del Banco Central de China, Ma Jun. A su juicio, y pese a la desaceleración de la economía china, el mercado laboral permanece estable. Y el elevado apalancamiento de determinados sectores claves de la economía, como el inmobiliario, algunas empresas estatales o los vehículos de inversión para gobiernos locales, hace desaconsejable inyectar nuevos recursos a riesgo de crear indeseables burbujas de crédito y futuros riesgos de estallido e inestabilidad económica y financiera.

Más que alentar el crecimiento mediante la expansión del crédito, China se está planteando adoptar reformas de carácter estructural destinadas a mejorar la productividad de las empresas estatales y realizar una mejor gestión del gasto, así como conceder préstamos a sectores puntuales como la agricultura o la vivienda pública.

También en China, como en Europa, el debate sobre cómo reactivar el crecimiento es intenso, y hay rumores de que en esa batalla podría correr la cabeza del gobernador del banco central de China, Zhou Xiaochuan.

En Japón, el éxito inicial de las política del primer ministro nipón, Shinzo Abe, consistentes en combinar una política fiscal y monetaria muy expansivas (el proclamado “abenomics”) ha venido languideciendo, sobre todo a partir de abril que tuvo que anunciar una subida de impuestos.

Con la economía global renqueando, las materias primas se despedazan y también afloran los problemas en las economías emergentes, que están perdiendo brío. El precio del petróleo tuvo su peor desempeño semanal desde enero.

En la semana el barril del WTI se hundió un 4.4%, el peor desplome desde enero, tras haber perdido un 4.0% en la semana previa, y desde su máximo de junio ya ha perdido un 20%, estando en la frontera de lo que se define un mercado “bear”. En México, la bolsa cayó un 2.8% la semana pasada, y ya lleva una racha de cinco semanas consecutivas de descensos, la peor racha desde agosto de 2012.

Ahora que con las reformas se esperaba que los inversionistas miraran a la bolsa mexicana, el tropiezo “bear” de las bolsas globales también arrastró a México y desde su récord del pasado 8 de septiembre, los 46,357.24 pts, el índice ya ha perdido un 6.3%.  

En medio de ese paramo global, sólo reluce la economía de Estados Unidos, donde el dato de empleo de septiembre sorprendió con cifras más potentes de lo pronosticado. Pero será difícil que la economía estadounidense permanezca inmune a un escenario de flaco crecimiento mundial.

Ya lo dijo la Reserva Federal, la Fed, este miércoles pasado: la desaceleración global junto con la apreciación del dólar y su impacto negativo sobre las exportaciones puede terminar por mellar la senda de recuperación. Eso hizo pensar que la Fed tendrá que ser muy cauta a la hora de subir tasas y, a decir verdad, con este escaparate, sólo pensar en un aumento de tasas en Estados Unidos produce pavor, mucho pavor.

Llevamos cinco años y medio de mercado “bull” o alcista ininterrumpidos. En septiembre, el Dow y el S&P’s 500 tocaban nuevos máximos históricos y es normal registrar altibajos: desde la última “corrección” del S&P0s 500 (una caída de 10%) han pasado más de dos años. En este bache reciente que dura menos de un mes, 3.5 billones de dólares (algo así como tres veces la economía de México) se han esfumado de los mercados de acciones globales.

Con este virulento declive de las bolsas, nos hemos situado en niveles de soporte clave así que o  rebotan o…¡cuidado!. Existen varios elementos que pueden revertir la reciente tendencia a la baja de las bolsas: por supuesto, China puede plantear de nuevo una política de estímulos económicos más agresiva; y Alemania posiblemente se decante por hacer algo más ante los problemas de crecimiento de Europa, aunque de momento no se decide a dejar un mayor margen de maniobra al Banco Central Europeo.

Pero sobre todo la Fed, si otea las condiciones globales, tiene argumentos para actuar con mucha cautela a la hora de plantear la posibilidad de una subida de tasas que podría provocar estragos en la economía mundial. Finalmente no deben perderse la temporada de reportes corporativos que apenas la semana pasada abrió el fabricante de aluminio Alcoa.

Esta semana tendremos a JP Morgam, Bank of America, Google y GE.

 

INFOGRAFÍA

Los “bears” andan al acecho. La semana pasada fue la peor en las bolsas globales en mucho tiempo. El S&P’s 500 encadenó tres semanas consecutivas de descensos, y la caída semanal, de 3.1%, fue la más abrupta desde mayo de 2012… 

… además, la volatilidad ha sido intensa. La semana pasada tuvimos el mejor día en Wall Street del año (miércoles) y el peor un día después (jueves). El índice VIX de volatilidad trepó a 21.4 la semana pasada, el nivel más alto desde febrero. 

… buena parte de los traumas de la semana pasada provinieron de Alemania. La mayor economía europea atraviesa problemas de crecimiento, y registró los peores números para la producción industrial y las exportaciones en agosto desde enero de 2009, en plena “Gran Recesión”… 

… la bolsa mexicana no ha escapado a la tendencia de los mercados globales, y ya acumula 5 semanas consecutivas de pérdidas, la peor racha desde agosto de 2012. Desde su récord del 8 de septiembre ha perdido un 6.3%. 

 

ACERCA DEL AUTOR
José Miguel Moreno
Economista por la Universidad Autónoma de Madrid. Trabajó en la consultoría estadounidense Stone & McCarthy Resarch en Londres, Nueva York y México DF, realizando análisis para las economías de Europa y América Latina. En México fue director editorial de Infosel, así como consejero, columnista y jefe de análisis económico de El Semanario de Negocios y Economía . Además de conferencista, ha colaborado con T1msn, Invertia, Radio Intereconomía, O Estado de Sao Paulo y The Miami Herald, entre otros medios. Actualmente dirige “Llamadinero.com”, es asesor, colaborador de la revista Forbes México y profesor titular en la Facultad de Economía de la UNAM.
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