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Los escondites de Dios

12-04-2021 19:05

¿Cómo ha evolucionado la ciencia y el conocimiento y entendimiento de la Realidad a lo largo de los años?

El Gran Colisionador de Hadrones, el acelerador de partículas más grande del mundo, busca responder algunas de las preguntas fundamentales de la física.
El Gran Colisionador de Hadrones, el acelerador de partículas más grande del mundo, busca responder algunas de las preguntas fundamentales de la física.

El título del presente es controversial, pero simplemente me quiero referir a la mecánica de la Realidad, la búsqueda del cómo y el porqué de las cosas y la interacción con el todo, o de otra manera: entender lo que algunos llaman “la Creación”.

Desde Tales de Mileto, grandes matemáticos a lo largo de nuestra historia han dado los fundamentos de lo que hoy es nuestra vida cotidiana, y probablemente el primer matemático puro fue Pitágoras. Hace cerca de 2,600 años que, junto con Euclides 300 años después, sentaron las bases de la geometría y la aritmética que hoy en día se enseña en primaria y secundaria de quizá todos los países en el mundo. Tan revolucionario fue el pensamiento de Pitágoras, que buscó posicionar a la Tierra en el centro del universo, cosa que hoy en día sabemos que es falso, sin embargo, con la tecnología y filosofía de hace 2,600 años era un verdadero avance científico y filosófico el siquiera voltear hacia el cielo para tratar de descifrar nuestro lugar en el universo.

De Pitágoras podríamos seguir con Arquímedes y sus avances en física como los fundamentos en hidrostática, estática, el principio de la palanca y su participación en la evolución de diversas maquinarias. Un verdadero gigante de las matemáticas. Se le puede atribuir que sentó las bases para la fabricación del mecanismo de Antiquera, la primera computadora analógica basada en engranajes que permitía (hace más de 2,100 años) calcular la posición de los entonces planetas, predecir eclipses y dar seguimiento a las constelaciones zodiacales.

200 años antes de Cristo, Aristarco de Samos situó al sol en el centro del sistema solar y tuvieron que pasar alrededor de 1,200 años de obscurantismo en la edad media que reflejan la falta de avances y exploración científica derivado del decline del Imperio Romano Occidental; fue hasta Nicolás Copérnico, considerado el fundador de la astronomía moderna junto con Galileo Galilei, quien con su teoría heliocéntrica del sistema solar (basado en el de Aristarco) que se vuelve a avanzar relevantemente en el campo de la astronomía.

Galileo Galilei dijo “Doy infinitas gracias a Dios por haber sido tan bondadoso de permitirme solo a mí ser el primer observador de maravillas que se habían mantenido escondidas en la oscuridad durante todos los siglos anteriores”. René Descartes al igual que Galileo, se une al sistema cosmológico copernicano, así sentando las bases para el cálculo desarrollado por Newton y Leibniz.

William Herschel en 1800 además de descubrir el planeta Urano y otros objetos celestes, también analiza la composición y descomposición de la luz utilizando un prisma y así logró descubrir más allá de la luz visible: los rayos infrarrojos; y filosóficamente hablando, existencia de elementos más allá de lo que el ojo humano puede ver.

Gracias a Isaac Newton y su ley de gravitación universal se logró entender la mecánica celeste de lunas, planetas y sistemas solares a un nivel sin precedente en ese momento, tanto así que, en la década de los cuarenta del siglo XIX, Urbain Le Verrier empleó las fórmulas de Newton para predecir, dadas las perturbaciones en la órbita de Urano, el momento exacto en donde se encontraría el siguiente planeta: Neptuno. Así de importante y exacta es la mecánica newtoniana, misma que se usa hoy en día prácticamente en toda la física convencional, derivado de la masa de un objeto (y la gravedad que ocasiona esta masa), cuanta fuerza se necesita para moverlo, acelerarlo, transportarlo, o simplemente analizarlo y predecir su comportamiento. Un verdadero genio de genios, que, en mi opinión, injustamente se minimiza con la anécdota de que una manzana cayó sobre su cabeza y quedó iluminado para poder escribir su “Ley de gravitación universal”.

Es también en el siglo XIX y la primera revolución industrial cuando John Dalton propone la teoría atómica, aquí es cuando se empiezan a unificar pensamientos planetarios y su comportamiento con lo que sucede en lo extremadamente pequeño; Ernest Rutherford, colaborador de Hans Geiger y maestro de Niels Bohr y Otto Hahn, descubre el núcleo atómico (existencia propuesta por Hantaro Nagaoka años antes).

Poco a poco los planetas, la gravedad, la luz se fueron unificando en una sola teoría. La ciencia va evolucionando, buscando dar sentido a toda la existencia y el lugar del hombre en ella, la mecánica de la Realidad.

El escocés James Clerk Maxwell (otro genio de genios) formuló la teoría clásica de la radiación electromagnética (basado en el trabajo de Michael Faraday), unificando la electricidad, el magnetismo y la luz como efectos de un mismo fenómeno. ¿Desde dónde hubiera tenido que empezar Nikola Tesla (otro indudable genio) sin Maxwell ni Faraday?

Así llegamos (disculpando la brevedad) a los grandes de los 1900. Marie Curie realizó los primeros estudios sobre el fenómeno de la radioactividad. Max Planck, considerado el padre de la mecánica cuántica, nos presenta el mundo más allá del átomo; Albert Einstein, con su e=mc2 abrió la puerta a la realidad de la era atómica y gracias a él y a Enrico Fermi parte de la energía eléctrica que consumes en tu casa proviene de un reactor nuclear. Paul Dirac predijo la existencia de la antimateria y creó algunas de las ecuaciones fundamentales de la mecánica cuántica, mismas que son los cimientos de la industria de circuitos hoy en día.

Desde Pitágoras y Arquímedes, pasando por Newton, Maxwell, Planck, Einstein, Fermi, Feynman, Dirac y hasta Stephen Hawking, con sus teoremas de singularidades gravitacionales y hoyos negros (solo por mencionar algunos y disculpándome por los genios no mencionados), y centenares de científicos y sus a veces desconocidos colaboradores,  a lo largo de la historia han contribuido poco a poco o de manera gigantesca en los avances tecnológicos, científicos y filosóficos de la humanidad que hoy en día permiten realizar desde las actividades más sencillas como mandar y recibir mensajes en tu teléfono celular, hasta replicar en laboratorios la fusión nuclear que sucede a nivel atómico en el centro del sol, a millones de grados de temperatura.

Ésta ciencia es la búsqueda de saber cómo funciona la Realidad, es lo que define al universo. Toda la tecnología presente en nuestras vidas se basa en estos significativos avances tecnológicos y científicos a lo largo de nuestra historia. O citando la metáfora de Bernardo de Chartrés: “Estamos parados en los hombros de gigantes”.

Así evoluciona la ciencia y el conocimiento y entendimiento de la Realidad: de la mecánica celeste, gravedad y cuerpos gigantes, al mundo atómico y subatómico, cuántico, lo inimaginablemente pequeño. De materia que podemos sostener en la mano, pasamos a la estructura molecular de ésta: el arreglo de los elementos de cierta forma que define lo que sostenemos en las manos. Bajando un nivel adicional está el arreglo atómico, ¿Cuantos protones, electrones y neutrones se combinan para generar un elemento químico específico?, 118 descubiertos al día de hoy. Pero no hemos llegado a lo fundamental; los protones, electrones y neutrones se componen todavía de partículas más elementales que son los fermiones (a su vez divididos en quarks y leptones) y los bosones. Todo esto define lo que hoy en día se conoce como el “Modelo estándar de la física de partículas”. ¿Habrá algo todavía más allá, más elemental?, o parafraseando a Lewis Carroll: ¿Qué tan profundo es el hoyo del conejo?

Ni la historia ni los descubrimientos se detienen, apenas en el año 2012 otro gran avance: se confirma la existencia del bosón Higgs (propuesta por Peter Higgs 50 años antes) o como algunos la llamaron: “La partícula de Dios”. La importancia de este descubrimiento es que por sí solo valida el “Modelo estándar de la física de partículas” (el cual no contempla a la gravedad).

Debido a esto, hoy en día se sabe que la luz, la masa, el espacio, el tiempo, la electricidad y la gravedad son parte de un mismo sistema, un mismo conjunto de leyes por las cuales el universo se rige, eso a lo que le podemos decir Realidad. Sin embargo, falta mucho por entender del funcionamiento o la mecánica de ésta, por muchos que sean los avances, misterios fundamentales siguen existiendo. Las ecuaciones de Newton que funcionan perfectamente en lo muy grande se vuelven inconsistentes en lo muy pequeño. De la realidad que como seres humanos logramos percibir, solo es el 4% de lo que existe en el universo.

¿Qué es la energía y materia obscura que comprende el 96% restante de la Realidad? No se puede ver ni interactuar con ella, pero se puede verificar su existencia mediante los efectos que tiene sobre el universo. ¿Cómo es que el universo completo se generó de un espacio menor a un átomo?, Si el universo se expande a la velocidad de la luz, ¿Qué hay más allá del universo?, si existe materia y antimateria ¿existe tiempo y antitiempo?, ¿existen universos adicionales o un súper universo en el cual se contienen todos los posibles universos de la Creación?

Si usamos como ejemplo un simple despeje matemático, en el cual tenemos dos variables en una ecuación y solamente conocemos una de ellas y el resultado de la ecuación, se puede saber el valor de esa variable desconocida. Así (simplificando demasiado) los físicos teóricos tratan de descifrar esa clave que hace que todo funcione de la manera en que la Realidad funciona, siendo la Realidad misma el resultado de la ecuación. Si un valor o peso atómico fuera menor o si la atracción entre masas fuera diferente, simplemente el universo no existiría; poca atracción y los átomos no se unirían para generar materia, demasiada atracción y habría una fusión atómica permanente.

Efectivamente los físicos teóricos han avanzado lo suficiente para concluir que más allá del Modelo estándar, para lograr unificar las cuatro fuerzas fundamentales que rigen el universo, se necesita una Teoría de la gran unificación la cual adicionalmente incluya a la gravedad. Es aquí donde se propone que más abajo que los electrones, neutrones y protones, como mencioné anteriormente, se encuentran los fermiones y bosones, y todavía más abajo se encuentran las “cuerdas” o “filamentos”, estas cuerdas al “vibrar” de diferente manera son las que definen si una partícula subatómica elemental es un electrón, fotón, un quark, etc.

A esto le llaman “La teoría de la gran unificación” o la “Teoría de todo” y por todo se refiera efectivamente a TODO, una simple ecuación, no muy larga, poco mas grande que la de Einstein o Newton, que defina el comportamiento completo de todos los elementos, incluyendo a la gravedad  (y las 11 dimensiones espaciales necesarias para que funcione el modelo) de la Realidad, de la Creación, de todo lo que ha sido y puede ser y será. Por esto también se le llama la ecuación de Dios por el físico Michio Kaku, entre otros.

Escuché a Ricky Gervais, cómico controversial y ateo agnóstico (no sabe si Dios existe o no) comentar lo siguiente; “Existen más de 3,000 dioses y semidioses de los cuales uno puede escoger en cual creer, negando la existencia de los otros 2,999. Si hoy en día borráramos las creencias y escrituras actuales de cualquier religión, en 1,000 años tendríamos otras religiones completamente diferentes a las actuales, invalidando así nuestras actuales creencias. Excepto la ciencia, si las matemáticas y experimentos y entendimiento de la física que conocemos los hacemos hoy, o en mil años o en otro planeta, el resultado es siempre el mismo, la única constante verdaderamente universal es la ciencia”.

La ciencia ha moldeado las creencias de la humanidad, desde pensar que el ser humano es el centro del universo, hasta viajar fuera de nuestro planeta de origen y ver más allá de las estrellas, con una perspectiva que el gran Carl Sagan describe (miles de veces mejor que un servidor) cuando ve la foto llamada “Un punto azul pálido”. Foto tomada por la sonda espacial Voyager 1 a una distancia de 6,000 millones de kilómetros de distancia de la tierra; con esas palabras Carl Sagan no solo describe lo irrelevante de nuestras vidas cuando se visualiza desde una perspectiva cósmica, pero – en mi opinión – la importancia de cuidar nuestro planeta, y la mejor manera de hacerlo es entendiendo el funcionamiento de la Realidad, para así mejorar nuestra interacción con ella.

Por último, menciono las palabras del aprendiz más famoso de Sagan: Neil deGrass Tyson: “el universo no está obligado a hacerte sentido”.

Si el tema es de tu agrado, hace unos días salió a la venta el libro del físico Michio Kaku “La ecuación de Dios, la búsqueda de la teoría del todo.”, todavía no tengo el privilegio de leerlo, pero aseguro que explicará a detalle y de una mejor manera el tema presente.

 

@arturius_mx

@tekno_taco

ACERCA DEL AUTOR
Arturo Rodríguez
Licenciado en Sistemas Computacionales. MBA por el Tec de Monterrey y Thunderbird, en Arizona. He dado conferencias en foros tecnológicos alrededor de Europa y cuento con más de 20 años en el ámbito de telecomunicaciones en México.
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