Sin Maniqueísmos
Sin Maniqueísmos es un blog dedicado a la actualidad mexicana, considerada en los contextos histórico e internacional. Los temas incluyen las élites empresariales, los medios masivos, las relaciones entre México y otros países, especialmente Estados Unidos, junto con libros y películas de importancia política y cultural.

Las víctimas históricas de Centroamérica

15-07-2014 09:26

La asistencia estadounidense a los niños migrantes debería incluir inversión en sus países.

Varias semanas después de que la llegada acumulada de alrededor de 50 mil niños centroamericanos a Estados Unidos empezó a generar titulares, algunos medios —como el New York Times y el Dallas Morning News—empezaron a explorar las causas de este fenómeno.

En el caso de los salvadoreños y hondureños, la mayoría está huyendo de una plaga de violencia causada por pandillas afiliadas a organizaciones de narcotraficantes. Honduras tiene la tasa de asesinato más alta del mundo, cuatro veces la tasa mexicana, y cientos de víctimas han sido niños. En el caso de los guatemaltecos el motivo principal para huir ha sido la pobreza generalizada.

En México existe una tendencia a culpar a los Estados Unidos por la narco-violencia, debido a su enorme apetito por las drogas y por sus leyes permisivas sobre la compra y venta de armas, que han facilitado a los carteles sus AK-47.

Estos argumentos son discutibles. Lo que es menos discutible —y menos discutido— es una de las causas históricas de la pobre condición de gran parte de Centroamérica. Me refiero a la repetida intervención estadounidense en la región para imponer o sostener gobiernos “amigables”, a menudo encabezados por dictadores militares.

Esta es una tradición que empezó a mediados del siglo XIX, se volvió rutina durante la Guerra Fría, y llegó a una sangrienta cumbre bajo Reagan en los años 80. Después de que su presidente socialista y demócrata Jacobo Arbenz fue derrocado por un golpe fabricado por la CIA, Guatemala sufrió una guerra civil que duró 36 años (hasta 1996), a un costo de más de 200 mil vidas.

El Salvador tuvo una guerra civil de 1980 a 1992, donde más de 75 mil murieron. Igual pasó en Guatemala, la guerra no sólo empobreció al país sino que produjo miles de huérfanos. Honduras no sufrió una guerra parecida, pero sí experimentó una larga secuencia de gobiernos derechistas respaldados por los EU que fueron poco eficaces para combatir la pobreza.

En un estupendo caso que la CIA bautizó como “blowback” —repercusiones no previstas— muchos de estos huérfanos migraron a Estados Unidos. Esto se puede comparar con la emigración de millones de campesinos mexicanos después de que entró en vigor el TLC. Toda esta tendencia está bien documentada en el libro Harvest of Empire de Juan González y en el documental adaptado de ello.

Muchos jóvenes centroamericanos se agruparon en pandillas, como la Mara Salvatrucha, que formaron parte de la red californiana de distribución de cocaína. Luego establecieron células en Centroamérica, donde sus disputas para controlar “plazas” han generado la citada violencia.

Como tiene no sólo un deber ético sino una responsabilidad histórica de ayudar ¿qué puede hacer Estados Unidos? Hace una semana, Obama prometió casi 4 mil millones de dólares para mejorar la ayuda humanitaria a los niños, desacelerar las deportaciones y fortalecer la frontera.

Dada la oposición de los Republicanos, esta iniciativa es valiente. Les puede costar a los Demócratas terreno político en las elecciones congresales en noviembre. Pero el gasto en fortalecer la frontera —como los 2 mil millones de dólares ya gastados en el muro fronterizo, más gran parte de los miles de millones que se pagan anualmente a la patrulla fronteriza— parece una reacción populista y poco eficaz.

Después de la Segunda Guerra Mundial con su “Plan Marshall”, EU gastó sumas enormes en la reconstrucción industrial de Europa, incluso en sus ex enemigos: Alemania e Italia. Claro, hubo un pragmatismo aunado al altruismo: quiso fortalecer a sus socios comerciales. Pero un resultado del Plan que por largo plazo benefició a ambas partes fue que este apoyo detuvo la emigración de millones de pobres europeos a Estados Unidos.

Un Plan Marshall para Centroamérica, una idea ya sugerida para México, no le costaría mucho a EU en comparación con lo que ya se gasta en “seguridad fronteriza”. Podría ayudar creando empresas autosuficientes y una fuerza laboral preparada para ellas. Podría darle una tercera alternativa a los muchos jóvenes de Guatemala, Honduras y El Salvador que hoy en día sólo tienen dos: unirse a una pandilla o migrar.

ACERCA DEL AUTOR
Andrew Paxman
Profesor de historia y periodismo del CIDE. De origen inglés, es coautor de El Tigre(2000; reeditado en 2013), biografía de Emilio Azcárraga Milmo. Fue reportero radicado en México durante los años 90. Luego obtuvo una maestría de Berkeley y un doctorado de la Universidad de Texas. Su biografía más reciente, En busca del señor Jenkins: Dinero, poder y gringofobia en México, trata del empresario norteamericano radicado en Puebla, William Jenkins (1878-1963). Ahora está investigando la biografía de Carlos Slim.
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