Desglose
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#Ayotzinapa, #LaCasaBlanca y las narrativas oficiales fallidas

22-11-2014 23:04

Ante la fuerte presión nacional e internacional, el discurso y narrativa sobre la situación del país en las últimas semanas han tenido que cambiar en el gobierno mexicano y varios medios de comunicación, ante el poco éxito de las mismas.

Ante la fuerte presión nacional e internacional, el discurso y narrativa sobre la situación del país en las últimas semanas han tenido que cambiar en el gobierno mexicano y varios medios de comunicación, ante el poco éxito de las mismas.

De querer tratar el tema de Iguala y Ayotzinapa como un asunto local, e incluso ligar a los normalistas con el narco, el discurso pasó a aceptar la “tragedia” pero querer cerrar el capítulo de los 43  desaparecidos y, finalmente, tener que aceptar públicamente el cansancio de la ciudadanía y publicar que se pide la aparición con vida de los normalistas.

También, de rechazar toda crítica a la licitación del Tren México-Querétaro e ignorar los cuestionamientos sobre la “Casa Blanca” de Peña Nieto y esposa, el mensaje cambió a decir que se quiere dar “transparencia”, y anunciar la cancelación de la licitación y venta de la casa.

Por último (hasta ahora), de lanzar la versión ambigua de los “desestabilizadores” del “proyecto de Nación”, la narrativa se matizó a “marchas pacíficas y legítimas pero manchadas por un minoría de violentos”. Con este matiz, sin embargo, se enmascara la represión y detenciones arbitrarias en las manifestaciones.

 

LOS QUEMARON; ES TRISTE… AHORA TRABAJEMOS JUNTOS HACIA ADELANTE

Al gobierno le urgía (y le urge) cerrar lo más pronto posible el capítulo de Ayotzinapa.

El gobierno federal mostró un escenario tipo “CSI” (y agentes federales armados y vestidos de civl amedrentaron a los periodistas que buscaban llegar al lugar antes de tiempo) donde los forenses con trajes especiales se veían recogiendo evidencia.

En La Prensa, diario de Organización Editorial Mexicana, de Mario Vázquez Raña, (donde se crearon titulares ya famosos como “Éxito de EPN en la Ibero, pese a intento orquestado de boicot) se desplegó una foto del tamaño de la portada completa con los forenses con sus trajes especiales en el terreno.

La gran imagen de portada en La Prensa iba acompañada del titular “¡No especulen!”, cuando el propósito de la portada parecía precisamente ese: alentar la especulación sobre el destino y paradero de los estudiantes.

Previamente, comentarios de periodistas en redes sociales, que daban cuenta de las filtraciones de información, alentaban la especulación: “Toman fuerza las versiones de que hoy podría confirmarse que los restos encontrados en Cocula son de los normalistas de #Ayotzinapa”, tuiteó la cuenta de Ciro Gómez Leyva en Twitter.  “De todas las fuentes llega que lo de la movilización en el basurero de Cocula terminará con malas, muy malas noticias”, tuiteaba también Carlos Puig, Director Editorial de Milenio Digital.

Sin embargo, el anuncio oficial de Murillo Karam tendría que esperar una semana más. Ese 29 de octubre, mismo día de la portada en La Prensa, los padres de estudiantes de Ayotzinapa que intuían el carpetazo se reunirían con Peña Nieto obligándole a firmar un documento donde entre se comprometía a “profundizar” y “rediseñar” el plan, centrándose “en la búsqueda con vida de las personas desaparecidas”.

Nueve días después, el día del “Ya me cansé” a los periodistas y padres de normalistas, Murillo Karam, ahora sí, haría el anuncio del presunto hallazgo de los cuerpos, pero basándolo, más que en evidencias, en la confesión en video de unos testigos que admitió en la conferencia haber detenido apenas ocho días antes (es decir, luego de la reunión de los padres con Peña Nieto).

Aunque la declaración formal de Murillo fue que la investigación no era concluyente, toda la comunicación del acto y del gobierno en general pareció diseñada para transmitir la idea de cierre.

El propio Presidente tuiteó como dando los presuntos testimonios en video ya por ciertos: “Tras los hallazgos de la investigación sobre el caso #Ayotzinapa presentados hoy por la @PGR_mx, México siente una profunda tristeza”.

Peña Nieto insistió en que no pararía hasta lograr justicia y cerró su cierre de mensajes ya mirando hacia el futuro: “Tenemos un gran trabajo por hacer, juntos, sociedad y gobierno, para recuperar y reconstruir lo que hemos perdido.”

El gobierno parecía querer que la opinión pública adoptara una percepción como la que Ciro Gómez Leyva escribió esa misma tarde en su blog en Milenio: “Totalmente convincente la versión del Procurador Murillo… sobre el destino de los 43 de Ayotzinapa: los mataron, los quemaron, los tiraron al río”.

No obstante, dos semanas después, la versión de cierre parece no haber impactado tanto y la mayoría de los medios reportó que una de las demandas de la marcha multitudinaria que hubo en la Ciudad de México y varias ciudades del país y del mundo el 20 de noviembre fue aún la “presentación con vida de los 43 normalistas”, mientras que el Presidente reconocía el derecho de manifestarse y el cansancio ciudadano.

 

Y QUE APARECE LA CASA INVISIBLE DE PEÑA NIETO

Ni el Presidente Peña Nieto ni su esposa emitieron durante una semana ni una sola palabra sobre su casa de valor millonario, a nombre de constructor muy favorecido por el gobierno que documentó Aristegui Noticias.

Mientras el tema se volvía escándalo en la prensa internacional, diarios mexicanos como Milenio, Excélsior y El Universal tampoco publicaron ni una sola nota sobre el tema y sólo llegó a mencionarse por algunos columnistas.

Tampoco Televisa y TV Azteca difundieron (salvo la entrevista del vocero presidencial con Carlos Loret de Mola el lunes 10) alguna nota informativa en sus noticiarios sobre la casa en cuestión.

El silencio de varios medios junto con el de los principales líderes de “oposición”, PAN y PRI, pareció sellar un nuevo “Pacto”, el “Pacto del Silencio y la impunidad ante la corrupción”. Más que la “Casa Blanca”, parecía la “Casa Invisible” de Peña Nieto.

Pero este aparente “Pacto de silencio” se hizo pedazos y la casa súbitamente apareció. Todos tuvieron que hablar del tema cuando el propio Presidente, su esposa y su vocero, tuvieron que salir también a hacer frente al tema, ante el nivel de presión.

Varios medios destacaron en sus noticiarios o primeras planas la nota de la versión de la esposa del Presidente, Angélica Rivera, sobre una casa de la que no habían publicado nada, lo mismo que había sucedido en varios cuando tuvieron que informar que se cancelaba la licitación del Tren por las “dudas” que nunca habían publicado y mencionado.

 

ESTÁ BIEN, MARCHAS SON LEGÍTIMAS… PERO UNA MINORÍA DE VIOLENTOS MANCHA TODO

Con las marchas y manifestaciones de hartazgo social y demanda de justicia, la actitud del gobierno y muchos medios ha sido ambigua y esquizofrénica, de repente minimizadas, de repente ignoradas y, de repente, destacadas.

En la primera marcha multitudinaria, el 22 de octubre, la mayoría de los medios destacaron como nota principal, no las manifestaciones, sino la nota que coincidentemente Murillo Karam dio el mismo día, enfatizando la culpabilidad del Alcalde Abarca.

Sólo Reforma y La Jornada priorizaron la voces ciudadanas en las calles, por sobre la voz oficial en el micrófono. “Claman miles justicia” y “Resuena la indignación”, cabecearon, respectivamente, mientras que El Universal, Excélsior, junto con La Jornada, publicaron en portada alguna foto que permitía dimensionar un poco más la magnitud de la marcha en el DF.

Sin embargo, para la segunda marcha, la del 5 de noviembre, la gente desapareció de la mayoría de las portadas de los diarios. Las impresionantes fotos de miles de personas marchando solo pudieron verse en redes sociales o algunas páginas interiores.

La marcha no fue nota principal en ningún periódico y la mayoría de los diarios publicaron como foto principal la imagen de un Metrobús quemado en el sur del DF, lejos del Zócalo donde se había realizado la megamarcha.

Ni El Universal, Ni Milenio publicaron, a diferencia de la primera marcha, alguna imagen en portada de la manifestación (Milenio ni siquiera la mencionó) y aun Reforma publicó una foto más cerrada en un pequeño recuadro. Sólo La Jornada publicó una imagen grande de la marcha y Excélsior incluyó una foto aérea pero en un pequeño recuadro junto al Metrobús quemado.

Por eso, es notable que tras la tercer marcha este 20 de noviembre, las manifestaciones volvieron a ser tema central y fue la nota principal en prácticamente toda la prensa escrita.

Este 21 de noviembre, El Universal volvió, como en la primer marcha, a destacar una imagen de la marcha y puso una foto grande área de la misma, tal como lo hizo La Jornada, y, aunque de mucho menor tamaño, también Excélsior.

El diario deportivo Récord se olvidó de los Juegos Centroamericanos y toda noticia deportiva y utilizó toda su portada y contraportada para poner una foto gigante de la manifestación en el Zócalo con la cabeza de uno de las consignas en la marcha “1,2,3…43 ¡Justicia!” y Reforma tituló su nota principal: “Reclama sociedad en paz”.

El regreso de las manifestaciones a las primeras planas, no obstante, vino acompañado de un matiz sutil pero importante. Todo muestra que la voz ciudadana fue demasiado fuerte para ocultarse, pero ahora en cambio, el foco trató de centrarse, en varios medios, no en la indignación hacia el gobierno o incluso el Presidente, como reportó la prensa internacional, sino contra los “violentos” que “manchan” las marchas “pacíficas”.

“Manchan violentos protesta global por los 43 de Ayotzinapa”, tituló El Universal: “Los violentos de siempre manchan las marchas de paz”, publicó Milenio; “Protesta pacífica termina en gresca”, puso Excélsior; “Las policías del DF y Federal contienen a una minoría violenta”, agregó La Razón.

Los diarios coincidieron en estos conceptos en sus versiones impresas, tal como la noche previa, en tiempo real, los tratamientos al aire en Grupo Imagen, Radio Fórmula, y Milenio Televisión también lo hacían con palabras similares.

En Milenio TV fue sintomático como los conductores editorializaban sin parar defendiendo a la policía que había tenido que actuar contra los violentos, aun cuando su reportero José Antonio Belmont fue agredido al aire en vivo por policías o su reportera Liliana Sosa dijo también en vivo que policías habían agarrado parejo y golpeado a gente que no estaba haciendo nada e incluso a señoras.

Lo cierto es que el discurso de “sí, las protestas son legítimas, pero hay violentos que manchan todo y contra ellos se debe actuar” coincide perfectamente con el del Presidente Peña Nieto, quien el mismo día que la “sociedad está cansada” y hay “derecho a manifestarse libremente”, pero “hay quienes están interesados en atentar contra esa libertad fundamental, al provocar y realizar actos vandálicos. Y eso no lo vamos a permitri”.

Sin reparar en la documentación y denuncias de maltrato tanto de policías del DF como federal a manifestantes y detenciones arbitrarias de manifestaciones pacíficos y periodistas en la marcha del día 20, el Presidente elogió después al Jefe de Gobierno del DF y

“Quiero hacer… un amplio reconocimiento a la estrecha coordinación lograda el día de ayer, señor Jefe de Gobierno, entre seguridad pública… del DF y… Policía Federal… para hacer respetar la ley… y hacer respetar los derechos de todos los ciudadanos”, dijo el Presidente.

Tal parece que el discurso de reconocer marchas, el cansancio ciudadano, la petición de justicia por caso Ayotzinapa, es solo una nueva estrategia, para bajar presión y luego argumentar que los “violentos” atentan contra los derechos de los propios manifestantes justificando actos de represión general disfrazada.

Es un mensaje y un discurso que parece destinado a fracasar, tal como todas las versiones fallidas que el gobierno ha tratado ya de impulsar en un manejo francamente torpe y miope de esta crisis social y política. 

 

ACERCA DEL AUTOR
Alejandro Navarrete
Periodista mexicano. Analista político y de estrategias y escenarios de comunicación, medios y redes sociales.
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