El Niño ya está aquí y podría intensificarse: qué significa para México

El fenómeno climático se fortaleció durante el verano y los pronósticos apuntan a que continuará ganando fuerza hacia el cierre de 2026; México enfrenta un escenario de lluvias más variables, mayor actividad ciclónica en el Pacífico y riesgos de sequía en algunas regiones durante 2027.
20 Agosto, 2026 Actualizado el 20 de Agosto, a las 14:31
El Niño ya está aquí y podría intensificarse: qué significa para México
El Niño ya está aquí y podría intensificarse: qué significa para México
Arena Pública

El Niño dejó de ser una posibilidad para convertirse en una condición presente en el Pacífico ecuatorial. El fenómeno, que altera los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones del mundo, se ha fortalecido en los últimos meses y las autoridades mexicanas ya siguen su evolución ante los efectos que podría tener sobre lluvias, huracanes y disponibilidad de agua.

Qué pasó

El Servicio Meteorológico Nacional confirmó desde junio el establecimiento de El Niño y advirtió que continuará intensificándose hacia el invierno 2026-2027. En su escenario publicado entonces, estimó una probabilidad de 63% de que alcance la categoría de “muy fuerte” entre noviembre de 2026 y enero de 2027.

La señal se ha reforzado. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, NOAA, mantiene una advertencia de El Niño y calcula una probabilidad de 97% de que el fenómeno persista hasta comienzos de la primavera de 2027. A finales de julio, las temperaturas de la superficie del mar en la región Niño 3.4 se ubicaban alrededor de 1.4 grados Celsius por encima del promedio, dentro del rango de un episodio moderado.

Para México, El Niño no significa simplemente “más calor” o “menos lluvia”. Sus efectos cambian según la región y la temporada. Conagua anticipó para 2026 una actividad ciclónica por arriba del promedio en el Pacífico, además de variaciones importantes en las lluvias: una disminución durante parte del verano y un nuevo incremento hacia septiembre y octubre.

El gobierno federal también ha puesto atención en lo que puede ocurrir después. La presidenta Claudia Sheinbaum señaló a principios de agosto que un episodio intenso puede aumentar la probabilidad de más huracanes en el Pacífico y, posteriormente, elevar el riesgo de sequía en el centro del país durante 2027.

Por qué importa

El verdadero riesgo está en la combinación de extremos. Un El Niño fuerte puede alterar cuándo, dónde y con qué intensidad llueve, lo que complica la administración de presas, el abastecimiento urbano, la agricultura y la planeación de infraestructura.

Para hogares y empresas, el impacto puede sentirse mucho más allá del pronóstico del tiempo: lluvias extremas pueden interrumpir transporte y cadenas de suministro, mientras que periodos secos prolongados presionan la disponibilidad y el costo del agua.

El fenómeno apenas está entrando en una etapa de fortalecimiento, por lo que los próximos meses serán clave para medir qué tan severos serán sus efectos en México.