Políticas públicas

La informalidad, unas finanzas precarias y el Presidente; los contrapesos para vencer al Covid-19

Este lunes se declaró 'Emergencia Sanitaria' en México ante la expansión de los casos de coronavirus y la pobre respuesta al llamado a la sana distancia.

31-03-2020 11:31 Por : Arena Pública
Alrededor de 31 millones de personas laboran informalmente en el país, poco más del 56% de la población ocupada en México (Foto: Congreso de San Luis Potosí)
Alrededor de 31 millones de personas laboran informalmente en el país, poco más del 56% de la población ocupada en México (Foto: Congreso de San Luis Potosí)

El Consejo de Salubridad General de México declaró este lunes emergencia sanitaria en el territorio nacional para hacer frente a la pandemia generada por el virus conocido mundialmente como Covid-19. 

Con la declaratoria, las autoridades dieron a conocer una serie de medidas de coordinación al interior del gobierno federal y de los organismos del sector público para enfrentar la pandemia; y el llamado a la población para reforzar la sana distancia que, básicamente, aconseja a la población a mantenerse el mayor tiempo posible en sus viviendas, con medidas de higiene básicas para evitar el contagio.

El anuncio llegó una vez que la Secretaría de Salud contabilizó más de mil casos de contagio y 28 fallecidos a consecuencia del coronovirus que ha azotado a buena parte de los países del hemisferio norte, principalmente a los grandes países asiáticos, Europa, Estados Unidos y Canadá. Se contabilizan poco más de 800 mil personas infectadas y más de 38,700 muertos principalmente en Italia, España, China, Francia, Estados Unidos, Irán, y Gran Bretaña.

Hasta ahora el mapa mundial del Covid-19 ha afectado al norte del mundo, principalmente a los países más ricos. Poco aún se cuenta de los países más pobres del mundo, en el sur del globo terráqueo. En África los casos han aumentado a 5,255 y los muertos a consecuencia del virus alcanzan 173, según la Unión Africana. Mientras que en América Latina los infectados ya rebasan los 16 mil -con Brasil, Chile y Ecuador a la cabeza-, con 352 muertos, principalmente en Brasil, Ecuador y República Dominicana.

Los expertos estiman que el daño que causará el virus en las poblaciones más pobres del mundo aún comienza a develarse, mientras que las vacunas y la cura, aún no llegan. Las medidas de sana distancia son complicadas de aplicar en poblaciones atiborradas que habitan viviendas muy pequeñas, con poca ventilación, con escasa agua potable y con medios de subsistencia informales que les obligan a salir todos los días a buscar sus ingresos. A ello habrá que agregar las raquíticas infraestructuras hospitalarias y de sanidad pública, insuficientes -a todas luces- para hacer frente a una contingencia de esta magnitud.

Si bien México enfrentó con relativo éxito la pandemia del H1N1 que se inició en 2009 -lo que le permitió ganar en reconocimiento, experiencia y organización de la salud pública, como lo ha reconocido públicamente la Organización Mundial de la Salud- más del 50% de su población vive en condiciones de pobreza, con una elevada economía informal y con unas finanzas públicas endebles lastradas por la caída de la economía (el PIB cayó -0.1% en 2019) y el derrumbe de los precios petroleros.

Al gobierno mexicano la pandemia le ha sorprendido con los dedos en la puerta: Entre un recorte del gasto público que lastimó los presupuestos para la salud pública y un apresurado tránsito desde el eliminado Seguro Popular al Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) ordenado por el presidente López Obrador.

El economista Rodolfo de la Torre calcula que el gasto per cápita anual en salud se redujo a 4,600 pesos por afiliado al IMSS y a 3,260 pesos por persona al INSABI. "Montos precarios en situaciones normales y aún más ante una emergencia sanitaria", escribió el director de Desarrollo Social del Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

 

La próxima calamidad

El reto de la sana distancia para una población empobrecida es enorme. "El distanciamiento social es prácticamente imposible si vives en un barrio pobre lleno de gente" -escribe The Economist en su más reciente edición del 28 de marzo, a la que tituló "La próxima calamidad. El Covid-19 en el mundo emergente"-.

"Lavarse las manos es difícil si no tiene agua corriente. Los gobiernos pueden decirle a la gente que no salga a trabajar, pero si eso significa que sus familias no comerán, saldrán de todos modos. Si se evita, pueden amotinarse", retrata el prestigiado semanario británico con ejemplos de lo que ya ocurre en Pakistán y Uganda. 

Pero la situación de millones de trabajadores informales mexicanos no está lejos del cuadro que presenta The Economist. “Van a verse muy perjudicados (los informales)”, dijo Santiago Levy, economista mexicano y socio sénior en la Brookings Institution en Washington, D.C., citado por el diario The New York Times (NYT) 

El que fuera vicepresidente del Banco Interamericano de Desarrollo le dijo al diario estadounidense que "incluso si los gobiernos llevan a cabo transferencias de efectivo y otros programas compensatorios, muchos trabajadores en el sector informal serán invisibles ante las agencias del gobierno, pues no existe registro de ellos en el seguro social ni en los padrones de contribuyentes".

Los datos sobre los trabajadores informales no están a la mano con precisión. Pero con las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) se puede inferir que por lo menos 31 millones de personan laboran en la informalidad en México, esto es poco más del 56% de la población ocupada que no tienen prestaciones sociales ni registros oficiales.

 

La última oportunidad

La respuesta de la población a las recomendaciones de las autoridades sanitarias no ha sido suficiente para enfrentar una curva de la pandemia que amenza con dispararse siguiendo la trayectoria vista en Brasil, EU y en los países europeos.

En una entrevista reciente, Ricardo Cortés, director general de Promoción para la Salud de la Secretaría de Salud, reconoció que solo se redujeron entre un 30% y 35% las actividades de la población en las semanas anteriores a la declaratoria de emergencia sanitaria del lunes. "La actividad no disminuyó como debió haber disminuido y estamos, entonces, en la última llamada, la última oportunidad de mitigar la epidemia", dijo Cortés. 

"La última oportunidad" también fue la advertencia que se repitió durante el anuncio de declaratoria de emergencia sanitaria que encabezó Jorge Alcocer, secretario de Salud (SSA), junto a los secretarios de Marina, Defensa, Gobernación y Relaciones Exteriores, así como Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud de la SSA y la cara visible del gobierno para enfrentar la pandemia. Una advertencia que recae en el éxito de la Jornada Nacional de Sana Distancia que deberán acatar voluntariamente los más de 120 millones de mexicanos.

Sin embargo, el gran ausente de la declaratoria de emergencia sanitaria fue el propio presidente de la República. A pesar de que el viernes por la noche, el presidente López Obrador pareció dar un giro en su postura personal frente a la pandemia, enviando un mensaje grabado desde Tijuana para subrayar la importancia de la sana distancia y de resguardarse en casa, el mensaje se diluyó rápidamente. El domingo López Obrador dio de qué hablar saludando de mano a la madre del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, conocido como 'El Chapo'.

Así, el contrapeso presidencial se suma a la realidad de la extendida informalidad y a un sistema de salud con finanzas precarias para enfrentar a la calamidad que apunta The Economist.

“Si llega y nos pega fuerte va a ser una masacre”, le dijo Leonardo Meneses, un vendedor callejero de hamburguesas en la Ciudad de México al reportero del NYT. “Yo espero que esto sea solo un sueño y que pase rápido, una pesadilla de la que nos despertemos”.