Pandemia económica: el sistema de salud

25-03-2020 09:26

La rápida expansión del coronavirus en el mundo y en México plantea presiones extraordinarias en nuestro sistema de salud y en el futuro de la economía.

Se estima que alrededor de 75% de la población mexicana será afectada, de la cual cerca del 20% puede requerir de hospitalización. Para evitar saturar nuestro debilitado sistema de salud, nuevas medidas de distanciamiento social se han puesto en marcha, lo cual, sin embargo, tendrá serios efectos secundarios sobre la economía.

Sin duda deberán tomarse medidas para atender la economía, ya de por sí en una frágil posición tras un año de contracción del PIB, pues no sólo tendrá que enfrentar la pandemia sino también una posible recesión mundial y una enorme caída de los precios del petróleo. Sin embargo, las primeras medidas económicas deben centrarse en la emergencia sanitaria para evitar daños irreparables al propio futuro de la economía.

Para comenzar, el COVID19 toma al sistema de salud habiendo reducido el gasto público como porcentaje del PIB de 2.9% en 2015 a 2.5% en 2020. Esto se ha traducido en una reducción del gasto per cápita anual en salud para situarlo en $4,600 por afiliado al IMSS y en $3,260 por persona en el INSABI, montos precarios en situaciones normales y aún más ante una emergencia sanitaria.

Esta vulnerabilidad económica se expresa de forma diferenciada en el país, con el centro y el sureste con el menor gasto federal per cápita en salud. La consecuencia es un bajo número camas de hospital por cada mil habitantes en entidades como el Estado de México, Chiapas y Veracruz, y un bajo número de unidades de cuidado intensivo por cada mil habitantes en Michoacán, Hidalgo, Oaxaca y Jalisco.

A lo anterior se agrega un reducido personal médico por cada mil habitantes en Chiapas, el Estado de México y Veracruz, mientras el mayor número de personas de más de 60 años con una baja esperanza de vida para su edad se concentra en el Estado de México, la Ciudad de México y Jalisco.

La combinación de todos estos factores pone en circunstancias de particular vulnerabilidad, tanto por condiciones de salud como por recursos médicos disponibles, a los habitantes de más de 60 años en los estados de Chiapas, Michoacán, Oaxaca, Guerrero, Estado de México y Puebla. Por lo anterior, debería fortalecerse particularmente la prevención del contagio de coronavirus y la capacidad de atención a los que requieran ser hospitalizados en esas entidades federativas.

Ante esta situación, la Secretaría de Hacienda ha anunciado que adelantará recursos para salud a los estados por cerca de 10 mil millones de pesos. Esto es a todas luces insuficiente, pues al menos se requieren 8 mil millones adicionales, no simplemente adelantados, para al menos restituir a su situación de 2015 los recursos públicos del sistema de salud, ya no se diga para enfrentar de mejor forma la emergencia.

Por las razones antes expuestas, antes incluso de pensar en nuevas fuentes de financiamiento para impulsar la amenazada economía, se requiere reasignar presupuesto público para fortalecer al sistema de salud. En particular, es momento de pensar en menores apoyos para PEMEX, en recortes a megaproyectos de refinación de gasolina, y mayores impuestos a la misma, para apoyar a médicos y hospitales.

Es tiempo de dar menor prioridad a extraer y elaborar fósiles líquidos y más a contener las amenazas a la vida de personas de carne y hueso.