A la 4T ya no le alcanza sola

La ironía: la presidenta Claudia Sheinbaum necesita a los empresarios como nunca antes para financiar el modelo de la 4T hacia el 2030.
6 Octubre, 2026
Sheinbaum y los empresarios rumbo al 2030.
Sheinbaum y los empresarios rumbo al 2030.
El Observador

“Los empresarios no tienen de qué quejarse”, dijo ayer la presidenta Claudia Sheinbaum en su conferencia matutina. Puede ser. Pero su gobierno necesita ahora algo más que empresarios conformes: necesita empresarios dispuestos a invertir.

Las cifras explican por qué. El Estado tiene cada vez menos margen para financiar por sí solo la infraestructura, la energía y la capacidad productiva que requiere su proyecto. Y ahí está la ironía: la siguiente etapa de la 4T dependerá más del capital privado que la primera.

Y es que durante ocho años el modelo del gobierno pudo apoyarse en una poderosa redistribución del ingreso. Aumentó más de 150% el poder adquisitivo del salario mínimo, se universalizó la Pensión para Adultos Mayores y crecieron las transferencias directas. Y los resultados políticos son visibles.

Pero el éxito también cuesta. Como documentó este fin de semana el Reporte Dominical de Arena Pública, en 2027 las pensiones absorberán alrededor de 1.84 billones de pesos y el costo financiero otros 1.58 billones. Juntos consumirán unos 3.42 billones. Al mismo tiempo, Hacienda pretende reducir gradualmente un déficit que todavía rondará 3.9% del PIB, si cumple su meta.

El problema aparece cuando se mira hacia adelante. El gobierno necesita simultáneamente construir electricidad y transmisión, carreteras, ferrocarriles, puertos, infraestructura hidráulica, vivienda y capacidad digital para convertir el nearshoring y el Plan México en crecimiento económico. Pero la propia Hacienda hace notar sus limitaciones y proyecta una inversión física pública que se reducirá de 2.6% del PIB en 2027 a 1.8% en 2028.

Así que la aritmética conduce inevitablemente hacia el sector privado, como también lo apuntó la misión del FMI que vino a México. Sheinbaum pretende movilizar 5.7 billones de pesos de inversión pública y mixta entre 2026 y 2030. Eso significa que una proporción creciente de la infraestructura que necesita su proyecto económico tendrá que financiarse con capital que no controla directamente.

Y este es un ángulo que no está discutiendo la 4T. Su primera etapa fortaleció al Estado como redistribuidor. La segunda tendrá que fortalecerlo como generador de condiciones para que otros inviertan. Y son tareas distintas. El gobierno puede decidir cuánto transferir, aumentar el salario mínimo, intensificar la fiscalización o modificar impuestos. Puede incluso decidir cuánto endeudarse. Pero no puede decretar inversión privada. 

Para obtenerla necesita ofrecer algo a cambio: reglas previsibles, energía suficiente, agua, infraestructura, seguridad y certeza jurídica. En otras palabras, exactamente los bienes públicos cuya insuficiencia ha limitado durante los últimos años la inversión.

Si la inversión privada no responde, el problema será menos crecimiento, menor creación de empleo y una base fiscal insuficiente para sostener los compromisos que hicieron políticamente exitoso al modelo. Por eso el capital privado se ha convertido en una condición para la continuidad del proyecto. La 4T puede decidir cuánto redistribuye; no cuánto invertirán las empresas.

La primera etapa demostró que era posible redistribuir más sin provocar varios de los desequilibrios que sus críticos anticipaban. La segunda enfrenta una prueba distinta: generar la inversión y el crecimiento necesarios para financiar permanentemente esa redistribución.

Por eso ahora Sheinbaum necesita a los empresarios como nunca antes. Tiene poder político para intentarlo, de allí la frase que soltó ayer. Pero lo que ya no tiene es presupuesto suficiente para hacerlo sola. Ahora la 4T necesita, sí o sí, al capital privado para sostenerse.

Samuel García Samuel García Editor y economista. Fundador y director de Arena Pública. Fundó y dirigió El Semanario de Negocios y Economía. Fue director editorial de Negocios del Grupo Reforma y 'El Universal'. Director fundador de 'Infosel'. Fue profesor de la Maestría en Periodismo y Asuntos Públicos del CIDE y del Diplomado en Periodismo Económico de la Escuela de Periodismo Carlos Septién. Máster en Periodismo Digital. Columnista, comentarista y consultor para diversos medios en México.