A oscuras

16-02-2021 06:24

El pasado fin de semana, el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) emitió la declaratoria de Estado Operativo de Alerta por la posible indisponibilidad de Unidades de Centrales Eléctricas a base de gas natural como consecuencia del frente frío número 35.

Así comenzó la cadena de eventos que desató una serie de afectaciones al suministro de servicio eléctrico en siete entidades federativas del país para 4.7 millones de usuarios. Al momento de escribir esta columna, CENACE había ya comunicado que el 15 de febrero se había tomado la decisión de realizar cortes de carga rotativos para conservar el balance en el Sistema Interconectado Nacional.

Si se escoge ser simplista, la atribución directa de este evento es el vórtice polar, el cual ocasionó que, por primera vez en su historia, los 254 condados de Texas emitieran alertas por tormentas de nieve, llevando los registros de temperatura del estado a niveles no vistos en los últimos 30 años. Esa es la versión que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y el Ejecutivo decidieron comunicar a una población que está experimentando otro frente de incertidumbre con el inicio de la jornada de vacunación contra el COVID-19 para los adultos mayores. 

La radiografía del evento es parcialmente clara. Los niveles de demanda por gas natural en Texas se incrementaron de un momento a otro en, al menos, 20% en promedio, mientras que la infraestructura de los distintos eslabones de la cadena de valor fue inutilizada por las bajas temperaturas. Esto ocasionó una escalada de precios del gas natural en una región donde oscilaba entre los 2 y 4 dólares por millón de BTU, hasta los 350-600 dólares por millón de BTU.

La afectación a los generadores eléctricos fue más profunda, ya que en algunos nodos de ERCOT, el operador de la red eléctrica de Texas, los precios spot alcanzaron la cifra de 9 mil dólares por MWh. En este punto surge la duda, como varios colegas lo señalaron a lo largo de la jornada, sobre si la CFE deliberadamente decidió no realizar compras del insumo estratégico a semejante precio, o si, como los directivos de la empresa manifestaron, “hay desabasto de la molécula” proveniente del país que suple 72% del gas natural que se consume en nuestro país.

En esta ocasión, a diferencia del apagón de diciembre pasado, el villano es más sofisticado que el incendio de pastizales: el cambio climático. Sin embargo, en el fondo, la lección es exactamente la misma: México no cuenta con un sistema energético robusto y con la resiliencia necesaria para garantizar confiabilidad, seguridad, continuidad y calidad de energía para sus habitantes. Y no, no es un legado del “neoliberalismo”, ni de la reforma energética, ni de privados contra públicos, ni de “contratos leoninos”, ni de las renovables; al respecto de este punto, por cierto, el gobernador Abbott mencionó a carboeléctricas y ciclos combinados entre los productores inhabilitados por el frío invernal. 

El gobierno actual carece de una visión sistémica integrada a futuro. Lo evidenció recién ingresó en funciones al: suspender rondas para la licitación y adjudicación de contratos para la exploración y extracción de hidrocarburos; desestimar proyectos para el desarrollo de proyectos de almacenamiento estratégico de gas natural; rechazar el plan quinquenal presentado por el Centro Nacional de Control del Gas Natural; cancelar subastas para nuevos proyectos de generación eléctrica y procesos de licitaciones para el desarrollo de infraestructura de transmisión.

En poco más de dos años, el gobierno se ha enfrascado en una afrenta contra propios y extraños en pos del discutible ideal de soberanía energética, y ha atacado los cimientos de la reforma energética aludiendo corrupción, sin que a la fecha exista un solo funcionario público clave de la administración anterior procesado como culpable.

Esta administración derrocha más energía en buscar a una quimera como villano, que en asegurar condiciones a futuro de infraestructura para la mitigación y adaptación al cambio climático. La visión que este gobierno quiere implementar para nuestro país es tan gris y opaca como los insumos energéticos con los que pretende llevarnos al futuro.

El día de hoy, por desgracia, gran parte del país se encuentra en las mismas condiciones que la actual política energética: a oscuras.