Economía

¿Dónde está parado México en el nuevo mapa energético mundial?

El mundo pasa por un parteaguas del mercado energético con la guerra rusa en Ucrania, que traerá balcanización de los mercados, mayores costos de suministros y nuevo impulso a las energías renovables.

05-06-2022 08:30 Por : Arena Pública
"Estamos en una verdadera bisagra de la historia", le dijo Chas Freeman, ex embajador de Estados Unidos en Arabia Saudita, al WSJ (Imagen: Pexels)

El mercado energético mundial no será igual después de la invasión rusa a Ucrania. Es un antes y un después, en que la geopolítica ya juega un rol tanto o más importante que las fuerzas del mercado. Para algunos expertos, este acontecimiento es un parteaguas en la historia petrolera mundial.

Y frente a esta nueva era energética que se asoma, que ya está impactando a la economía global y a muchas economías nacionales, el rol que jugará México aún es un acertijo, dadas las políticas que viene implementando el gobierno, incluso a contracorriente de las grandes tendencias globales de mediano y largo plazo que se asoman en el horizonte. Aunque la importancia petrolera del país ha decaído como jugador global, México es la economía 16 del mundo por el tamaño de su producción anual (PIB) y un socio comercial importante de Estados Unidos y Canadá.

Las sanciones de Occidente a Rusia se han endurecido y la semana pasada la Unión Europea (UE) dio a conocer un nuevo paquete de sanciones, más duras de lo esperado, prohibiendo la importación de crudo ruso y de combustibles refinados que llegan por barco a su territorio.

Con estas medidas, se espera que el embargo alcance al 90% de las importaciones rusas de petróleo previas al conflicto, según comentaron funcionarios de la UE. Si bien aplicar sanciones al gas natural ruso es una medida extrema -porque la UE depende en más de 30% del gas ruso- los líderes de la UE prevén que esta dependencia acabe por completo en 2027, aunque ello signifique un costo elevado para los países europeos.

Para muchos observadores el conflicto le ha puesto fin a la etapa de un mercado petrolero relativamente libre para hacer nacer una nueva era en la que la geopolítica tendrá tanto o más peso como las propias fuerzas de la oferta y la demanda en el mercado de los hidrocarburos, como lo señala un amplio reportaje publicado por el Wall Street Journal este sábado.

"Cualquiera que sea el nuevo orden que surja, no estará del todo claro en los años venideros. Pero operadores del mercado, diplomáticos y otros expertos en geopolítica energética generalmente están de acuerdo en que será más balcanizado y menos libre de lo que ha visto el mundo desde el final de la Guerra Fría", dice el diario en su reporte. 

“Estamos en una verdadera bisagra de la historia”, dijo Chas Freeman, ex embajador de Estados Unidos en Arabia Saudita, citado por el WSJ, aduciendo "que Europa nunca más puede confiar en que Rusia sea su principal proveedor de energía y que incluso si se levantan las sanciones, los países están proponiendo nuevas infraestructuras costosas y respaldando contratos de suministro alternativo a largo plazo, que cerrará el nuevo mapa de energía.

Esta percepción la respaldan otros expertos. "El nuevo orden promete hacer que el comercio de energía sea menos eficiente y más costoso, colocando potencialmente a las materias primas en el centro de la próxima crisis económica mundial, dijo Zoltan Pozsar, un exfuncionario del Departamento del Tesoro y que ahora dirige la estrategia de tasas de interés a corto plazo en Credit Suisse Group, citado por el WSJ.

Para el diario, en la nueva era de los hidrocarburos se avizoran tres bloques: El de Estados Unidos (EU) y sus aliados que están haciendo de su peso económico una arma política, el de China con naciones como Vietnam, Turquía e India, y el de Arabia Saudita con otros productores de Medio Oriente que, con su neutralidad en el conflicto actual, buscan ganar participación de mercado.

Los expertos entrevistados por el diario estadounidense, además de colocar a la geopolítica en el centro del mercado petrolero mundial balcanizando el mercado, esta nueva era encarecerá las cadenas de suministros por la regionalización de las fuentes petroleras, impulsará a Arabia Saudita como productor en el mediano plazo dadas las necesidades de la UE y de EU, y acelerará las inversiones de largo plazo en nuevas fuentes de energías renovables. En el corto plazo, los precios petroleros se dispararán amenazando la recuperación de las economías.  

¿Y cuál es el plan estratégico de México?

El alza de los precios petroleros en este año le han dado recursos inesperados al gobierno mexicano, favoreciendo la posición financiera de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), pero, sobretodo, dándole la posibidad de subsidiar los precios internos de las gasolinas y diésel, vía los impuestos federales, a fin de mantener precios artificialmente bajos, como lo prometió el presidente Andrés Manuel López Obrador desde su campaña presidencial.

López Obrador ha hecho una cruzada político-electoral en el país borrando las reformas de apertura del mercado energético implementadas por su predecesor, Enrique Peña Nieto, con el propósito de minimizar la dependencia petrolera de los capitales extranjeros y borrar las importaciones de gasolinas y diésel, para lo que está invirtiendo miles de millones de dólares en una nueva refinería en Veracruz, en la reparación de otras seis, y en la reciente compra del restante 50% de Deer Park a Shell, una refinería ubicada en Texas, EU.

La contracción de la oferta de petróleo en el mercado global por la guerra rusa y las previsiones de que ésta se extienda por un largo tiempo, ha hecho estallar los precios petroleros que, según los expertos, seguirán al alza en los próximos meses. En las últimas dos semanas (20 mayo al 3 de junio) el precio del barril tipo Brent subió 6.4% y en el año lo ha hecho en 53.9%. El contrato a agosto del petróleo Brent se cotizó este viernes en 119.72 dólares, mientras que el contrato a julio del WTI (Texas) cerró la semana en 118.87 dólares.

Frente a estas alzas, el gobierno de México decidió frenar temporalmente su plan inicial de disminuir sus exportaciones de crudo -que darían prioridad a la refinación de gasolinas para lograr la autosuficiencia del mercado interno hacia 2023- para aprovechar los altos precios del mercado. En abril, Pemex exportó 1.024 millones de barriles al día, 13% más que en marzo, a un precio promedio de 99.97 dólares por barril de la llamada 'mezcla mexicana' (un precio promedio ponderado de los distintos tipos de crudo que exporta el país).

Sin embargo, el gobierno de López Obrador no ha dicho hasta cuándo se mantendrá esta reversión de su plan original. El curso de los precios petroleros y de las gasolinas hacia adelante dependerá, según los expertos, de si Rusia logra efectivamente enviar su petróleo a clientes asiáticos y cuánto tardará en ello, de la demanda en el verano por la salida de China de los bloqueos, y de la intensificación de los viajes. Así, los mercados de futuros ven los contratos del Brent hacia finales de año en niveles superiores a 100 dólares por barril, oscilando entre los 105 y 120 dólares.

Un sondeo de finales de mayo de Reuters entre 33 economistas, prevé que el petróleo Brent promediará 107.37 dólares en el segundo trimestre del año para reducirse a 99.52 dólares en el cuarto trimestre de 2022. Este jueves, la Organizacion de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) junto con productores aliados, entre ellos Rusia, decidió incrementar en julio y agosto su producción petrolera en 50% más de lo esperado, hasta 648 mil barriles diarios mensuales; en respuesta a las presiones de países consumidores como EU frente a los altos precios. Con todo, los precios no han dejado de subir este fin de semana. La consultora mexicana Transeconomics estima en su escenario central (55% de ocurrencia) un precio promedio de 121 dólares para el Brent en el tercer y cuarto trimestre de este año.

El presidente López Obrador -que ha destapado una larga carrera electoral hacia su sucesión en 2024- se ha embarcado en subsidiar los precios de los combustibles a fin de contener una inflación que llegó al 7.58% anual en la primera quincena de mayo y que ha sido una promesa que ha reiterado en sus conferencias de prensa diarias. El resultado es palpable. La inflación en México sería mayor si los precios de gasolinas y diésel se hubieran disparado. Para Jonathan Heath, subgobernador del Banco de México, la inflación estaría por arriba de 9%, o más, de no aplicarse estos subsidios, según dijo durante la presentación del Informe Trimestral del banco central.

Sin embargo, estos subsidios son demasiados caros y prácticamente borran las ganancias petroleras por los altos precios, según cálculos de Bloomberg, afirmación que ha matizado el gobierno federal en una respuesta. Para expertos del mercado energético, como Marco Cota, director de Talanza Energy, una consultora en energía, los altos precios petroleros no benefician a México en el saldo neto.

"El impacto es muy fuerte porque México es un importador neto de hidrocarburos...Muchas veces se piensa que, como país exportador de crudo, somos un país excedentario de hidrocarburos. Pero ese no es el caso. Si miras el balance de la cantidad de dinero que generamos a través de las exportaciones, versus el costo del crudo, el gas natural y los derivados del petróleo que importamos, tenemos un déficit. Importamos más de lo que exportamos y, como resultado, el reciente aumento en los precios de los hidrocarburos tiene un efecto negativo en el país", le dijo en una entrevista reciente a Natural Gas Intelligence. 

De acuerdo a Cota, estos subsidios a las gasolinas, aunque lucen positivos en el corto plazo, tienen un costo muy alto en el largo plazo porque exacerba la desigualdad. Pero aún más, Cota considera un error estratégico del gobierno de López Obrador apostar por la refinación, cuando se tienen grandes cantidades de gas natural para su explotación. "Creo que Dos Bocas podría terminar siendo un activo varado, mientras que el gas natural beneficiaría tanto a la movilidad como al sistema eléctrico nacional, dado que más de la mitad de la matriz actual se alimenta de gas natural", dijo en aquella entrevista.

Sin embargo, más alla de las decisiones que ha tomado en el corto plazo, las preguntas sobre la estrategia del gobierno mexicano frente a los grandes cambios en el mercado petrolero mundial a raíz de la guerra y su futuro como socio comercial estratégico de EU y Canadá, siguen vigentes. Aún no hay respuestas ni acciones directas al respeto. El presidente López Obrador continúa en su plan de seguir destinando grandes recursos  públicos para fortalecer la refinación de petróleo a fin de lograr la autosuficiencia en gasolinas, mientras que la producción prácticamente se ha mantenido estable.

Si bien en los últimos meses se ha observado una mayor actividad productiva en el sector energético, derivado de los altos precios petroleros, el rumbo de la política pública no ha cambiado.

El presidente López Obrador ha tenido descuentros con funcionarios del gobierno de Biden debido a su plan energético basado en hidrocarburos, dejando a un lado cualquier intención explícita de planes de fomento a las energías renovables en el país, como ha priorizado el presidente estadounidense para su gobierno y planteado a los gobiernos europeos de cara al nuevo mapa energético global.