Energía e Infraestructura

Ciudad de México, entre la escasez de agua y las inundaciones: La gestación de una crisis

A pesar de ubicarse sobre una cuenca hídrica y sufrir inundaciones constantes, la Ciudad de México importa 21% de su agua de otras entidades.

21-06-2018 06:30 Por : Arena Pública
La ciudad no sufre escasez de agua, lo que existe es un inadecuado manejo integral de ese recurso.
La ciudad no sufre escasez de agua, lo que existe es un inadecuado manejo integral de ese recurso.

Como si fuera parte de una novela de Kafka, la Ciudad de México se inunda con grandes precipitaciones, pero no tiene el agua suficiente para abastecer a sus habitantes.

En un mismo día, un habitante de la CDMX puede salir del trabajo para enfrentarse a una avenida que se ha convertido en un río y después de muchas horas, al llegar a casa, darse cuenta de que en sus tuberías no hay una sola gota de agua.  

Tan solo el pasado 11 de junio vecinos de Iztapalapa se manifestaron y bloquearon la avenida Ermita, al Oriente de la ciudad, reclamando falta de agua en sus hogares. Tres días después, esa misma avenida se inundó ante las fuertes lluvias en la ciudad.

 

 

Con más de 22 millones de habitantes, el área metropolitana de la Ciudad de México es una de las aglomeraciones urbanas más pobladas del mundo y como a muchas grandes urbes, el problema de la gestión del agua le acompaña.

De acuerdo con los investigadores Nuria Ortega y Rubén Rosas, el problema de extraer y traer agua a la capital no es algo nuevo, desde que Tenochtitlán hizo su transición de ciudad prehispánica a capital de la nueva España estos problemas se presentaron.

 

Siempre hay que recordar que la ciudad española se asentó sobre la ciudad azteca y la ciudad azteca estaba en un lago; y que las dimensiones y necesidades de la ciudad azteca no tenían nada que ver con la expansión urbana de una ciudad como la que generaron después los españoles

 

La demanda de agua en la región es tanta que, desde hace 100 años -en la época del porfiriato- la ciudad ya se planteaba traer agua de cuencas hídricas cercanas como: el río Lerma, el Cutzamala, el Amacuzac, el Libres Oriental y el Tecolutla. En la actualidad, las cuencas de los ríos Lerma y Cutzamala aportan uno de cada cinco litros de agua de los que necesita la ciudad.

 

¿De dónde obtiene agua la CDMX?

Sin embargo, los académicos detallan que, a pesar de la importación de agua, los recursos hídricos de la cuenca del Valle de México se encuentran en riesgo de desaparecer. La extracción de agua rebasa su disponibilidad natural en un 173%.

Lo anterior ha llevado que en distintos lugares de la ciudad, en especial en las colonias con menos recursos económicos, la falta de agua sea un problema constante.

 

¿Cómo a una ciudad construida encima de un lago puede faltarle agua?

La ciudad y el país en general no sufren escasez de agua, de acuerdo con especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México, lo que existe es un inadecuado manejo integral de ese recurso.

A raíz del rumor de la supuesta privatización del agua por decretos presidenciales que corrió en redes sociales, la máxima casa de estudios del país se pronunció al respecto y aclaró que, si bien los recientes decretos no privatizaban el agua, sí hacen falta programas de reserva de este bien en todas las cuencas hídricas del país.

 

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“Estamos reservando el agua cuando ya la ensuciamos”, se lee en el comunicado que afirma que más del 90% de los ríos en el país están contaminados, e incluso algunos declarados muertos.

En opinión de los expertos, a la Ciudad de México no le falta agua, sino saber aprovecharla. Captación de agua pluvial, rescate de ríos y reúso de aguas residuales son sólo algunas de las propuestas que se mencionan para poder reutilizar el agua. De todo el consumo de la ciudad, solo 12% proviene de una reutilización.

 

Jardín infiltrante en la delegación Miguel Hidalgo

 

En palabras de Jorge Legorreta, uno de los principales investigadores sobre la relación de la capital con su entorno lacustre: “Estamos ensanchando, una vez más, el camino hacia una catástrofe hidráulica; a menos que empecemos a controlar y retener el agua que nos obsequia la naturaleza e impedir de esa manera seguir enviándola a los drenajes. De no ser así, a mediano plazo tendremos una inundación de consecuencias irreversibles”.

 

MÁS INFORMACIÓN: La crisis hídrica en el espacio urbano post-metropolitano, Nuria M. Ortega Font y Rubén Alejandro Rosas Longoria, Revista Internacional de Ciencias Sociales y Humanidades, 2012

MÁS INFORMACIÓN: Boletín UNAM-DGCS-396, 19 de junio del 2018