Recuperación ilusoria

09-12-2020 07:24

En semanas recientes hemos visto una serie de noticias en el sentido de que la economía se está recuperando y de que están mejorando las expectativas del crecimiento económico de México, tanto para este año como para el próximo.

En particular, para este año la supuesta mejoría se refiere a que la contracción económica será menos profunda de lo que preveía la mayoría de los pronósticos hace algunos meses.

Así, en la encuesta más reciente de Citi-Banamex se revisó la caída del PIB para 2020 de -9.3% a -9.0%, en tanto que en la encuesta de noviembre del Banco de México entre especialistas económicos el pronóstico pasó de -9.4% a -9.1%.

Todo es relativo

No deja de llamar la atención que se hable de “mejoría” o de recuperación cuando estas revisiones no modifican en lo absoluto el hecho de que, -9.4% o -9.1%, representará la mayor recesión económica en casi 100 años. Ciertamente, en el margen es menos mala una disminución de -9.0% que una de -9.3%, pero no deja de ser una caída dramática, por lo que parece exagerado afirmar que es una mejoría.

Algo similar sucede con la mayoría de las variables económicas. Casi todas ellas continúan en terreno negativo (exceptuando las exportaciones no petroleras), si bien gradualmente han sido menos negativas.

Un claro ejemplo es la “recuperación” del empleo formal de acuerdo con las cifras del IMSS (asegurados) o de la ocupación total (formal e informal) con las de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI (ENOE), que muestran datos positivos en los meses recientes.

Sin embargo, en octubre el número de asegurados en el IMSS es menor en poco más de medio millón de personas (518 mil) al que hubo en diciembre de 2019. Por su parte, la ENOE muestra que entre abril y octubre hubo una disminución neta de 2.8 millones de personas ocupadas.

En gran medida, la percepción de que hay una recuperación en curso se debe al énfasis que se da a las cifras puntuales de cada mes en lugar de tener una perspectiva general de la evolución de economía. Particularmente en los meses recientes, gran parte de la recuperación en las cifras se debe simplemente al regreso de las actividades suspendidas por la cuarentena derivada de la pandemia.

¿Qué tan real es la “recuperación”?

Por ello, para tener una idea más precisa de si la economía se está recuperando (y cuánto), es conveniente analizar la tendencia de algunas de sus principales variables como son el consumo interno, la inversión y las exportaciones no petroleras.

En la siguiente gráfica se puede ver la evolución del crecimiento acumulado (enero, enero-febrero, enero-marzo, etc.) de las tres variables comparado con los mismos períodos del año pasado.

   

Es evidente que ni el consumo interno ni la inversión han tenido recuperación alguna durante los últimos cuatro meses, a menos que consideremos que el hecho de que no han acelerado su contracción es una recuperación. Solamente las exportaciones no petroleras han mejorado en términos de tener un ritmo de caída menor en cada uno de estos cuatro meses.

Para 2021 se puede anticipar que, especialmente en el primer semestre, las cifras de actividad económica tendrán crecimientos (quizá fuertes) por el simple hecho de la deprimida base de comparación de este año, pero eso no necesariamente representará una recuperación real. Habrá que tener mucho cuidado en cómo se interpreten esos datos.

Por lo pronto, lo que es un hecho es que la recuperación en forma de palomita (de Nike) pronosticada por el Secretario de Hacienda hace algunos meses parece solo un buen deseo frente a la “L” extendida que se observa hasta ahora.