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La venta de Banamex y la estrategia de reducción de riesgos de Citi

El anuncio de la venta de Banamex por Citi se enmarca en las presiones por volver a la rentabilidad, allanadas por la incertidumbre mexicana.

12-01-2022 15:29 Por : Arena Pública
Jane Fraser, presidenta ejecutiva de Citi (Foto: Citi)
Jane Fraser, presidenta ejecutiva de Citi (Foto: Citi)

México ha sido el último paso que ha dado Jane Fraser para que Citi se desprenda por completo de su vieja intención de convertirse en el banco de consumo global. Una estrategia que impulsó el ex presidente Sandy Waill, a principios de siglo, y que fracasó temprano por los múltiples errores cometidos en sus primeros años.

“El sueño, el espejismo siempre fue ser el supermercado global, pero la realidad es que era un centro comercial”, dijo Chris Whalen, editor de The Institutional Risk Analyst, sobre la evolución de Citi en la primera década de este siglo, citado por The New York Times.

Y es que, como escribió el diario neoyorquino hace una década, "los problemas de Citi están bien documentados: el fracaso para integrar partes dispares en todo el mundo, o para controlar las inversiones riesgosas y operaciones irresponsables", son los grandes errores que le han costado rentabilidad y competitividad al banco y que Michel Corbat (2012-21), primero, y ahora Jane Fraser (a partir de marzo 2021), buscan remediar.

El gigante financiero estadounidense Citigroup, anunció este martes desde Nueva York la venta de su negocio de banca minorista y empresarial en México operado bajo la marca Banamex, que Citi adquirió en 2001 por 12 mil 500 millones de dólares. Se trata de su segundo mayor mercado, solo por detrás de la Unión Americana, y el primero en banca de consumo a nivel mundial.

El anuncio de la cúpula del Citi cayó como balde de agua fría en México a pesar de las constantes especulaciones sobre su venta desde hace casi una década. Pero fue en 2014 cuando los controles del banco "hicieron agua" en un fraude que le costó a Citi alrededor de 400 millones de dólares. En ese entonces el gigante brasileño Itaú se convirtió en el candidato más fuerte para hacerse de Banamex, un banco icónico del país fundado en 1884.

Fue la crisis de Banamex, por los agujeros en sus controles de riesgo, una de las razones por las que Fraser llegó a encabezar la división de América Latina una vez que Manuel Medina Mora fue jubilado, además de una serie de cambios en el alto nivel en el banco mexicano.

Fraser, con el reconocimiento interno por su capacidad para revertir problemas en Citi, había liderado las divisiones de banca privada e hipotecaria después de la grave crisis financiera de 2009, que hizo pedazos a la banca de inversión estadounidense, y que para Citi implicó pedir una cantidad de recursos de los contribuyentes estadounidenses, superior a cualquier otro banco durante la crisis.

En el recorrido de la banquera de Citi, nacida en Escocia, también tuvo que enfrentar las crisis que vivió el banco con el gobierno de Chávez en Venezuela, la crisis financiera en Argentina, la depresión económica de Brasil y los graves fallos de controles de Banamex en México; y a partir de 2019, se hizo cargo del negocio global de banca de consumo, incluyendo la banca minorista y de gestión patrimonial, así como tarjetas de crédito, hipotecas y operaciones y tecnología en 19 mercados. Un recorrido suficiente para apuntalar la estrategia que puso en marcha hace diez meses y que ahora aplica para México.

En resumidas cuentas, el problema de Citi es que no genera ganancias acordes con su tamaño. El rendimiento sobre el capital ordinario tangible, que es conocido como el estándar de oro de Wall Street para medir cuanto gana un banco con cada dólar de los accionistas, dice un reporte de Bloomberg Businessweek, "fue de apenas 6.9% en Citigroup el año pasado (2020).  JPMorgan logró el 14%. Lo primero que quieren ver los accionistas, según Fraser, es "cerrar la brecha de rendimiento con nuestros pares y centrarse más en negocios de mayor rendimiento".

Pero uno de los graves problemas que debe resolver Fraser se encuentra en la gestión y control de los riesgos y cuyos fallos la Reserva Federal ha señalado desde hace tiempo, por lo que tiene un cúmulo de medidas que debe cumplir frente a los reguladores estadounidenses y que le costarán miles de millones de dólares en inversiones en sus sistemas internos.

"La decisión de salir de los negocios de banca de consumo y banca empresarial en México está totalmente alineada a los principios de nuestra nueva visión estratégica", dice el comunicado publicado ayer por Citi. Y el control de riesgos es parte de esa visión estratégica. "Citi quiere eliminar riesgos", dijo Marco Oviedo, un analista independiente quién fue economista en jefe para América Latina en Barclays. "Está claro que es un cambio de estrategia, pero sin duda también responde a reducción de riesgo y exposición a México; además de buscar reducir la complejidad del negocio", dijo Oviedo.

Fraser vivió en carne propia las debilidades de la gestión de riesgos en América Latina, y en México en particular, y ahora plantea redirigir el capital que obtenga del negocio del consumo en México hacia áreas en las que Citi tiene "fortalezas centrales y ventajas competitivas", ha dicho la presidenta ejecutiva de Citi.

"Los riesgos asociados a los negocios de banca al consumo y banca empresarial son muy altos y francamente inaceptables porque basta un caso para que afecte al precio, de por sí crónicamente apretado en la acción de Citi", dijo un experimentado banquero mexicano que no quiso ser identificado.

Con la anunciada venta de Banamex -sucursales, afore, seguros, tarjetas de crédito, hipotecaria, banca empresarial y patrimonio cultural, además de edificios- el banco estadounidense mantendrá la banca privada junto a una unidad de banca institucional (grandes clientes) bajo la marca Citi, a fin de "enfocarnos en negocios que se beneficien de la conexión con nuestra red global. A su vez, que nos permitirá simplificar aún más nuestro banco", dijo Fraser.

"Quiero aplastar a la competencia"

La importancia del negocio mexicano para Citi no es menor, aunque su peso relativo para el banco global ha decrecido con los años. Banamex es la mayor red de sucursales que tiene Citi en el mundo y el tercer banco del país, superado -por mucho- por el español BBVA y por el también español Santander.

"Los inversionistas han presionado a Citi para que venda su unidad de consumo mexicana durante años, pero los ejecutivos habían afirmado anteriormente que era un mercado estratégicamente importante a pesar de los rendimientos mediocres. El negocio representó unos 3 mil 500 millones de dólares de ingresos en los primeros tres trimestres del año pasado, o alrededor del 15 por ciento de los ingresos totales de la banca de consumo. Generó alrededor del 11 por ciento de las ganancias de la banca de consumo", publicó el Financial Times.

La decisión de desprenderse de su mayor negocio de banca minorista fuera de los Estados Unidos no fue sencilla para Fraser. Hace ocho meses, apenas en abril pasado, cuando anunció que el banco se desprendería de sus negocios minoristas en Asia y Europa, había elogiado la división de consumo mexicana por las ventajas que ofrecía su escala. "Los rendimientos son buenos y hay un gran potencial de crecimiento... si bien el país está pasando por una coyuntura desafiante, hay mucho que esperar de la franquicia (Banamex) en el largo plazo", dijo en aquella ocasión.

Pero la visión estratégica definida por Fraser, que pasa por la gestión y control de riesgos, la simplificación y enfoque del banco en "los negocios institucionales de mayor rendimiento donde tenemos ventajas competitivas" -como dijo Mark Mason, director financiero de Citi- han prevalecido. "Fraser se apoya en un libro de jugadas que ha perfeccionado a lo largo de los años, incluso durante su tiempo como directora del banco para América Latina", dijo Bloomberg en un reporte reciente.

Fraser apenas cumplirá diez meses al frente de Citi, pero las presiones por resultados tangibles se acumulan en una empresa que durante años ha incumplido los objetivos que propuso, según sus críticos. Los ojos están sobre ella, la primera mujer al frente de un gran conglomerado financiero en Wall Street, esperando las rentabilidades prometidas. Y la venta de Banamex es un paso en ese sentido, si bien algunos analistas ven en la situación mexicana un facilitador para la decisión.

"La salida refleja en gran medida los problemas que tuvo el banco para competir en esos segmentos de mercado en México. Las cifras muestran una caída en participación de mercado en varios negocios en el tiempo. A esto hay que sumarle las prioridades del grupo a nivel global y un escenario de bajo crecimiento económico y de bancarización en México", dijo Alonso Cervera, economista en jefe para América Latina de Credite Suisse.

El paso reciente de Fraser, que prometió explicar con mayor detalle este viernes cuando se presenten los resultados del banco al IV trimestre del año, no se detendrá. "Quiero aplastar a la competencia", le dijo en una entrevista a Bloomberg Businessweek en octubre pasado, aunque sabe que los retos de poner en orden la casa, de volver a la rentabilidad y de enfrentar a su competencia, son enormes.

“Vamos a crear nuestro propio camino” -dijo en aquella entrevista, probablemente ya con la mira puesta en el destino de Banamex- “para ser tan relevantes en las próximas décadas como lo hemos sido a nivel mundial en el pasado. Y estamos dispuestos a ser audaces para hacerlo”, dijo Fraser.