Optimismo fácil

21-04-2021 07:51

Los pronósticos adversos sobre el crecimiento del país se han moderado, lo que un presuroso análisis podría llevar a cierto optimismo sobre la conducción de la economía.

Sin embargo, hay pocas razones para una revaloración en sentido positivo de la política económica nacional, pues la mejora en crecimiento, aunque significativa, no es proporcional al descalabro sufrido, proviene fundamentalmente del exterior y está dejando de atender problemas centrales que causan sosobra y desigualdad economicas.

El Fondo Monetario Internacional aumentó su expectativa de crecimiento para México en al menos medio punto porcentual para este y el próximo año, lo que no es poca cosa. Desafortunadamente, la revisión del desempeño económico esperado aún nos deja con una contracción de la economía nacional en 2022 respecto al tamaño que tenía antes de la pandemia.

Así, el declive económico nacional se compara muy desfavorablemente con la expansión promedio que tendrá América Latina y el resto del mundo en desarrollo. Un panorama similar surge de otras instituciones internacionales.

La mejora en el crecimiento esperado del país no se debe a su programa de vacunación contra el COVID-19 ni al buen manejo de la política pública en general. México se encuentra en el lugar 79 mundial en cuanto a porcentaje de la población que al menos ha recibido una dosis de vacuna, según Our World in Data.

Por otra parte, los especialistas del sector privado han dejado de considerar el mercado externo como el principal obstáculo al crecimiento y ahora lo trasladan a la incertidumbre política nacional y a la debilidad del mercado interno, según la más reciente encuesta del Banco de México a este grupo.

La revitalización de expectativas proviene en mayor medida del programa de infraestructura y apoyos económicos de los Estados Unidos impulsado por el presidente Biden, que movilizará cerca de dos billones quinientos mil millones de dólares en los próximos años. Este plan ha elevado el crecimiento esperado para 2021en ese país 1.3%, contribuyendo a que la economía mundial tenga una posible expansión del 7%, según el FMI. Claramente, este motor de crecimiento arrastrará a México, aunque con beneficios relativamente modestos respecto a otras regiones.

El optimismo fácil, importado del exterior, de la mano del sector más conservador del gobierno, puede llevar a perder de vista lo importante. No sólo está pendiente una recuperación de cierta certidumbre política interna y de un ambiente propicio para la inversión privada, sino también la atención a las nuevas desigualdades que ha generado la pandemia y la cuestionable forma de atenderla.

 

La revitalización de expectativas proviene en mayor medida del programa de infraestructura y apoyos económicos de los Estados Unidos impulsado por el presidente Biden

 

De las doce entidades federativas con mayor pobreza laboral, seis se encuentran con las mayores caídas en su crecimiento económico (entre ellas Guerrero, Veracruz e Hidalgo). Tres de las que menos pobreza presentan (Baja California, Chihuahua y Aguascalientes) son de las menos afectadas por la recesión. De esta forma, se requiere atender con urgencia no sólo la pobreza que se puede estar acentuando en el algunos estados, sino también la desigualdad que se expresa regionalmente.

La inacción gubernamental, refractaria a la necesidad de apoyos fiscales para proteger a los grupos más vulnerables ante la crisis, es la mayor razón para moderar cualquier optimismo inmediato. La anacrónica política económica, anclada en la austeridad y la añoranza del pasado, nos lleva más lejos: a ser francamente pesimistas sobre un mejor futuro económico en el mediano plazo.